Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentarios

EDITORIAL:Adiós al Patriota

Publicado: miércoles, 26 de julio de 2017

La muerte de nuestro Elliott Castro Tirado golpea a CLARIDAD con igual o mayor fuerza que a aquellos que lo conocieron y lo quisieron mucho. De los 68 años que vivió dedicó más de cuarenta a este periódico, estableciéndose entre ambos una relación de mutuo amor y plena integración. Por toda su vida adulta Elliott fue “el periodista deportivo” de CLARIDAD y el periodismo deportivo de este semanario estuvo siempre identificado con su figura. Por más de cuatro décadas fueron uno para el otro y así seguirá siendo siempre. 

Elliott llegó a este periódico cogido de la mano fraternal de Jaime Córdova, entonces responsable de las páginas deportivas del CLARIDAD diario. Era un joven recién graduado de ingeniería que sabía mucho de números, poco de palabras, pero ya tenía el enorme deseo de aprender que siempre mantuvo. Pero lo más importante que tenía aquel joven alegre era el amor y el compromiso con esta Patria puertorriqueña y con este periódico que ya era un instrumento de sus luchas. Porque de Elliott se dirá, con razón, que fue un gran periodista deportivo, pero la más importante de todas sus cualidades es la de patriota, la de luchador permanente, constante e insobornable por la independencia de Puerto Rico. 

Una vez demostró sus dotes de escritor y conocedor del deporte en CLARIDAD, Elliot trabajó en otros medios de prensa, particularmente en la televisión y en la radio. Allá desarrolló una actividad intensa y se proyectó como uno de los mejores del oficio, reconociéndosele dentro y fuera de Puerto Rico. Ese intenso trabajo como comentarista y analista deportivo nunca impidió su colaboración activa con CLARIDAD ni su compromiso con este semanario. 

Las páginas deportivas que Jaime Córdova creó y que Elliott luego mantuvo, abrieron muchas brechas en el periodismo puertorriqueño. De aquí salió y de ninguna otra parte, el nombre SELECCIÓN NACIONAL para los equipos que representan a Puerto Rico en competiciones internacionales. Antes, por los miedos típicos de la colonia, pocos se atrevían a utilizar el término y, antes que CLARIDAD, ningún medio de prensa lo utilizó jamás para identificar a quienes defendían nuestra bandera en esos eventos deportivos. 

Jaime, el director de deportes, y Elliott, el redactor, decidieron un día llamar las cosas por su nombre propio, porque si Puerto Rico es una nación como cualquier otra, las selecciones deportivas que nos representen tienen que llamarse “nacionales”. Desde estas páginas se empezó a repetir el nombre, que luego Elliott proclamó miles de veces en cada programa de radio o televisivo en el que participaba. Y poco a poco, dejando miedos atrás, el nombre verdadero se fue imponiendo. Ya nadie se atreve a referirse a nuestros equipos con el calificativo torpe de “insular” o el miedoso “estatal” que tanto se utilizaba antes. Ya nuestros equipos son nacionales y lo serán por siempre.

En un país que, como Puerto Rico, no termina por definir su futuro político, superando el colonialismo, todos los campos en los que se desarrolla la vida de la gente, son también áreas de lucha. Cada uno de esos campos de acción pública debe servirnos para reafirmar nuestra identidad y ayudar a construir nuestro futuro. Eso incluye de manera destacada el deporte por su impacto en la gente y por el sentido de pertenencia nacional que provoca. La actividad deportiva es parte fundamental de nuestra cultura y, como tal, nos recuerda cada día que somos un pueblo, muy particular y diferenciado, que se llama Puerto Rico. Elliott siempre tuvo muy presente esa realidad. Nunca perdió de vista que en una colonia el periodismo deportivo también es trinchera. 

Sin nunca abandonar la trinchera de CLARIDAD, Elliott participó de manera destacada en muchos otros medios. Todos ellos fueron centros de trabajo donde ganaba el sustento de cada día para su familia, pero también los vio, sobre todo, como lugares desde donde agrandar el deporte puertorriqueño y la identificación de nuestra gente con sus deportistas. Allí exhibió en todo momento su gran humanidad y el cariño que repartía sin poner límites. 

Hoy, al írsenos de manera inesperada, lo lloran los atletas, los técnicos, el pueblo que lo escuchó o lo leyó y, sobre todo, los que lo quisieron, que fueron tantos. En CLARIDAD, además de llorarlo, celebramos lo mucho que nos dio y su inquebrantable compromiso con la lucha de la que formamos parte. 

 

  (2) Comentarios



claritienda Decir no, no basta