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Fraude en la compra de combustible

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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 24 de julio de 2018

Con un director ejecutivo de un pasado de señalamientos dudosos, que días antes de comenzar propiamente en su puesto, este lunes 23 de julio, ya tiene cuáles serán las primeras plantas de generación de energía que va a vender para comenzar la privatización, estamos a la expectativa de qué sucederá en la vista en el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes en el Congreso de Estados Unidos, el miércoles 25 de julio. Mientras, continúa la divulgación de los malos manejos, el saqueo contra la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) –sin prisa y sin pausa– y, por ende, contra el pueblo de Puerto Rico.

No bien superada la crisis de las renuncias en la AEE, el Instituto para el Análisis Financiero y Económico para la Energía (IEEFA, siglas en ingles) denunció en un nuevo artículo que los prolongados escándalos por la compra de petróleo en la AEE socavan las iniciativas de la privatización y las reformas de contratos en la corporación. 

Según sugiere el análisis de IEEFA la práctica prolongada por más de 30 años en la AEE de comprar petróleo de baja calidad a precios de alta calidad contribuyó a la ruina de este servicio público. El conocimiento de esta práctica podría socavar las iniciativas de la privatización, ya que los titulares de bonos podrían reclamar pérdidas millonarias por ello. 

“Aunque las debilidades en los procesos de adquisición y contratación de la agencia son claras, no se abordan en la ley de privatización, recientemente promulgada y aparentemente diseñada para transformar a la PREPA”, indicó en comunicado de prensa, Tom Sanzillo, director de finanzas de IEEFA y coautor del informe con Cathy Kunkel, un analista de energía IEEFA. “Tampoco se abordan adecuadamente en las reformas contractuales propuestas recientemente”.

El informe de IEEFA establece que existe un historial de “fraude, evasión de supervisión y distorsiones presupuestarias” en la AEE, como producto de un acuerdo por el cual las compañías petroleras que trabajan en conjunto con la Oficina de Combustible de la AEE y los laboratorios privados de pruebas de petróleo muy probablemente le vendieron petróleo a sobreprecio a la Autoridad. Además cita detalles tanto de una demanda colectiva presentada en 2015, que actualmente se está litigando, así como de una investigación en el Senado de Puerto Rico en 2016. Y señala que la AEE gastó aproximadamente $ 23 mil millones en combustible entre 2002 y 2014, lo que sugiere que el costo para los consumidores y tenedores de bonos podría haber sido de más de $ 1 mil millones.

Se identifica que tanto las compañías implicadas en el escándalo, Petrobras, Petro West, Shell, Trafigura y Vitol, como el tema en general -expone IEEFA- han sido pasados por alto, especialmente fuera de Puerto Rico. “Aunque se remonta a muchos años atrás, la estafa en cuestión tiene implicaciones significativas hoy, especialmente con respecto a las reformas de gestión que se necesitan para reconstruir la AEE”, dijo Sanzillo. “El Estado Libre Asociado de Puerto Rico no puede avanzar, y mucho menos prosperar, sin un sistema eléctrico asequible y confiable. La historia de mala gestión y corrupción de la AEE -cuyos ejemplos más evidentes se pueden ver en las operaciones de la Oficina de Combustible de la agencia y en el esquema de compra de petróleo descrito en este informe- sigue siendo un impedimento importante para su éxito y su capacidad para mantener el acceso al capital mercados “.

De acuerdo con IEEFA, el escándalo de la compra de petróleo puede dar una oportunidad a los titulares de bonos de la AEE para presentar demandas contra las partes involucradas. La AEE se encuentra en bancarrota con una deuda de más de $ 8 mil millones, y los acreedores “pueden tener motivos para reclamar por los daños causados por la mala gestión y corrupción de la AEE” en las prácticas de adquisición de petróleo descritas. El informe también describe una “supresión sistemática” de denunciantes.

Por último, sugiere el que si en efecto Puerto Rico se mueve a adelantar la construcción de más fuentes de energía renovable, según lo establece el plan fiscal de la AEE certificado por la Junta de Control Fiscal (JCF), una consecuencia positiva involuntaria sería que se “afloje el agarre corrupto que tiene el sector de combustible fósiles sobre la AEE”.

 

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