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En Memoria: Jenaro (Tuto) Marchand: Matemático

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Por Julio E. Torres

Publicado: martes, 15 de agosto de 2017

Matemático. Con esa palabra sentenciaba Jenaro “Tuto” Marchand sus opiniones y las decisiones que tomaba en la vida. Con ella impactó el deporte de Puerto Rico, las Américas y el Mundo. Con sus decisiones, acertadas las más, obtuvo grandes logros para sí y para Puerto Rico. 

A menudo acompañaba la expresión refiriéndose como “cabo” al interlocutor más cercano. Unas veces lo hacía después de oír las opiniones de unos y otros y considerar las avenidas disponibles para tomar posición. En otras “se las sacaba de la manga” de inmediato. En innumerables ocasiones en cerca de 50 años de amistad lo oí decirme “Cabo Julio, matemático.” Acababa de tomar una decisión sobre un asunto y una vez comprometido, empeñaba toda su capacidad y esfuerzo para que su determinación imperara. A pesar de su terquedad legendaria –se dice que en su vida sólo perdió una discusión: con Pantalones Santiago– de vez en cuando reconsideraba ante argumentos válidos o cuando la realidad lo revocaba.

En el Baloncesto hizo de todo. Jugador del montón, árbitro, apoderado de difícil manejo, director de excelencia tanto en el ámbito nacional como en las Américas y el mundo. Se sacaba alternativas y soluciones “de la manga” en un instante. Inteligente, brillante, sosegado, tranquilo y osado. Su paso por el deporte dejó una estela imborrable. 

Fue del grupo de puertorriqueños que nos trajo Mundo Basket en 1974 inscribiéndonos como país de primer orden en la presentación de eventos deportivos mundiales. Siendo apoderado de Canóvanas para 1977 y 1978 ocurrió un intento, de muchos, de la Administración Romero Barceló para asaltar la Federación de Baloncesto aprovechando un incidente menor que fue sacado de proporción. En ese instante asumió junto a René Aponte Caratini la representación de la Federación de baloncesto. Fue osado y a la vez creativo al enfrentar el ataque logrando que al culminar el mismo saliera una Federación de Baloncesto más independiente y fortalecida que antes. Asumió las riendas de la Liga Superior de Baloncesto enfrentándose inmediatamente en 1979, lo que fue probablemente la peor temporada. 

Tuto puede considerarse el deportista puertorriqueño que más ha defendido la soberanía deportiva de Puerto Rico (no autonomía) en toda la historia.

 A pesar de que sólo era el delegado alterno de la Federación ante el COPUR, para esa época fue integrado al Comité Ejecutivo del Comité Olímpico de Puerto Rico que presidía Germán Rieckehoff. Ese Comité era un dream team. Osvaldo Gil, Efrén Bernier, Héctor Cardona, Libertario Pérez y Tuto eran de lo mejor que había en el deporte puertorriqueño y mundial. En una lamentable negociación entre Rieckehoff y Romero Barceló, se acordó usar ambos himnos y banderas en la ceremonia inaugural de los Juegos Panamericanos de 1979. Los presentes narran que cuando Rieckehoff informó el acuerdo Tuto se sacó un grito diciéndole “Tú te has vuelto loco, Germán”. A partir de ahí, el Comité Ejecutivo revocó a Rieckehoff. Sus componentes dieron una batalla colosal que culminó en que se respetara la soberanía deportiva puertorriqueña y los principios olímpicos usándose solamente la bandera y el himno de Puerto Rico en la apertura de los Juegos Panamericanos de 1979.

Casi chorreando el sudor de la batalla de los himnos y las banderas, vino una nueva batalla: la asistencia a las Olimpiadas de 1980 en Moscú. El Presidente Carter de los Estados Unidos proclamó un boicot. Muchos países lo siguieron. La batalla en Puerto Rico fue campal. La Federación de Baloncesto votó por ir a Moscú, pero su presidente opinaba lo contrario. Al momento de la votación, Tuto, como delegado alterno, le requirió a éste la papeleta y depositó uno de los votos decisivos a favor de respetar la Carta Olímpica y desoír el llamado de Carter. El Equipo Nacional de Puerto Rico cualificó para las Olimpiadas de 1980. Las presiones directas de los políticos a los jugadores hicieron que éstos rechazaran el honor de representar a Puerto Rico en ese certamen. Probablemente nos privaron de una medalla olímpica. Sé que la ausencia de nuestro equipo nacional de baloncesto a Moscú fue una de las mayores decepciones que Tuto recibió en su vida.

Pero Tuto no descansaba. En ese mismo año 1980 inició la Reforma del Baloncesto Superior Nacional. Sobre el principio de que había que establecer balance competitivo y con el lema de que nadie sale de la casa a la cancha si sabe quién va a ganar, estableció una serie de medidas para lograr ese balance: Refuerzos para los seis últimos equipos del año anterior; distribución equitativa de los ingresos que producía el baloncesto; reducción a siete de las reservas al terminar la temporada; reconocimiento de los hijos de franquicia producidos en las categorías menores por un equipo como jugadores fuera de la reserva para estimular que los equipos de superior organizaran las categorías menores: control de los gastos en los equipos: televisión colectiva y otras medidas. El éxito fue tal que en la década del 80 ningún equipo repitió el campeonato. Así se reflejó también en la calidad del equipo nacional que Tuto dejó al abandonar la presidencia de la federación a finales de la década.

En 1984 se suscitó una nueva batalla que nuevamente amenazó nuestra soberanía deportiva y la permanencia del olimpismo en Puerto Rico: David Ponce. Éste participaba en nuestro torneo nacional cuando se descubrió que no tenía raíces puertorriqueñas: era chivo. Tuto lo expulsó y confiscó los juegos en que había participado. El Tribunal federal dictaminó que Ponce podía jugar en la Liga Superior de Puerto Rico por el mero hecho de que era ciudadano de Estados Unidos. En síntesis, decidió que cualquier ciudadano de los Estados Unidos tenía derecho a participar en nuestro Torneo Nacional aunque no tuviera ninguna relación con Puerto Rico. Esa decisión no sólo afectaba nuestra soberanía deportiva sino que ponía en riesgo nuestra participación olímpica internacional pues cualificaba a ciudadanos estadounidenses sin relación alguna con Puerto Rico sin otro requisito que la común ciudadanía. A Tuto no le tembló el pulso. Desacató la orden del Tribunal. Antes que permitir que Ponce jugara, suspendió el torneo y eventualmente lo dio por terminado. Ponce nunca tiró una bola más en nuestras canchas. La Liga Superior invirtió cerca de medio millón de dólares en defender los principios deportivos nacionales y olímpicos, obteniendo una resonada victoria en el Tribunal de Apelaciones de Boston. Ese caso estableció claramente nuestra soberanía deportiva sin intervención del gobierno y los tribunales. 

Desde la década del 70 y hasta su muerte, una de las criaturas favoritas de Tuto era el Equipo Nacional. Fue su Gerente General. Desde la dirección de la Federación de Baloncesto garantizó la mejor representación para Puerto Rico. No es casualidad que nuestro equipo cualificara consecutivamente para las Olimpiadas de 1988, 1992 y 1996 amén de una actuación destacada en los torneos regionales y de las Américas. Esa actuación logró su punto máximo en el Mundial de Argentina de 1990 en el que llegamos cuarto y en el que estuvimos muy cerca de ganar una de las medallas en un certamen en que aún participaban Yugoeslavia y la Unión Soviética. 

Pero Tuto era multifacético. En esa misma década asumió la presidencia primero y después la Secretaría General de lo que entonces se llamaba COPABA, que posteriormente se convirtió en FIBA Américas. Fue su Secretario General hasta hace una década.Fue también Miembro del Comité Ejecutivo Mundial de FIBA en donde ejerció marcada influencia en múltiples decisiones. Gozó el favor de todos los directivos de FIBA en el mundo. Al retirarse fue seleccionado Secretario General Emérito de FIBA Américas. En su honor se creó la Copa Tuto Marchand. Participó activamente en la reorganización de FIBA mundial que se encuentra en el proceso de iniciar nuevos caminos para el baloncesto. En todo ese tiempo nunca abandonó sus gestiones en favor de Puerto Rico y de su equipo nacional. Sus últimas dos batallas así lo demuestran. Aseguró, no sin pasar por muchas dificultades, la reorganización de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico que culminó en mayo 2016 con la que ha sido probablemente la elección más democrática realizada en cualquier federación deportiva en Puerto Rico. Aun al momento de su muerte se mantenía batallando para que las oficinas de FIBA en América se mantuvieran y se mantengan en Puerto Rico. 

El sello de Tuto Marchand al Baloncesto Mundial, de las Américas y por sobre todo de Puerto Rico es imborrable. Su amor por el baloncesto no le impidió participar con éxito en otros deportes. Así, en la década del 90 fue dueño de equipos de béisbol y organizó equipos y series que todavía están en el recuerdo de los deportistas borincanos. Fue dueño de caballos y en esa época fue líder de los dueños de equinos en obtener lo que entendía era lo mejor para ese deporte.

Como abogado fue excelente. Representó al Pueblo de Puerto Rico ante el Tribunal Supremo como Sub procurador. Obtuvo importantes victorias en los tribunales de Puerto Rico. Defendió a muchos perseguidos en época de represión. Fue un líder indiscutible del Colegio de Abogados de Puerto Rico en la época en que dicho Colegio y su sede eran centros de poder, de grandes movimientos y decisiones en el Puerto Rico de aquel tiempo. Otra de sus grandes decepciones fue cuando visiones limitadas hicieron cambios que sacaron a los abogados de su sede y los alejaron del Colegio, como consecuencia de lo cual, el Colegio dejó de ser un centro de poder en el país. 

Era un amigo incondicional. Su frase favorita sobre esto era “a los amigos no se puede tener a beneficio de inventario”. Con ello significaba que a sus amigos los quería con defectos y virtudes, porque eran sus amigos. Así lo demostró dando grandes batallas defendiendo a amigos aún en situaciones en que aquellos habían cometido errores. Perdonaba sus errores y estimulaba a que mejoraran.

Su actuación en todas estas áreas y en otras, su vida, puede resumirse en decir que fue un defensor a ultranza de la Puertorriqueñidad. Lo mismo en el deporte que en actividades profesionales o políticas su único norte era actuar conforme a su conciencia y lo que consideraba justo. Así lo hizo hasta el último momento de su vida.

Estoy seguro que el sábado 5 de agosto, cuando Tuto llegó al más allá lo estaba esperando Elliott, quién al verlo gritó: “Qué bueno es”. Desde acá, un Puerto Rico unido en una sola voz, desde el sábado le contesta: “De acuerdo Cabo Elliott, MATEMÁTICO”.

 

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