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Culson y las redes sociales

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Por Elliott Castro Tirado

Publicado: martes, 21 de octubre de 2014

La irrupción y el crecimiento sostenido de las redes sociales, entre muchas otras cosas, han cambiado radicalmente las formas del debate público de ideas y opiniones en el País.

Por ejemplo, han servido como medio alterno de comunicación en sustitución de los tradicionales medios de anuncios pagados en radio y televisión y de pasquines y carteles en lugares públicos. Aprovechando que su uso pegó en el País con fuerza primero entre nuestros jóvenes, los dirigentes de la poderosa huelga universitaria de la UPR en 2010 y 2011 utilizaron al máximo las redes sociales para convocar a sus actividades y luego divulgar lo ocurrido, incluyendo los salvajes métodos de represión utilizados por la Policía. Del mismo modo, en otros países, ha sido el mecanismo principal como medida alterna ante la exclusión abierta o solapada de los protestantes de los medios tradicionales de comunicación.

En el caso del deporte, las federaciones de menos recursos los utilizan para convocar a sus actividades y luego divulgar lo ocurrido en ellas. Lo mismo ocurre con muchas otras actividades de deportes no olímpicos.

El debate público en el deporte antes estaba reservado a unos cuantos privilegiados, incluyendo a un sector de periodistas especializados. Gracias al aumento geométrico del uso de las redes sociales, ésa es una realidad muy cambiante que debe ser tomada en consideración y, en todo caso, utilizada a favor del desarrollo del deporte en el país.

El hecho de ser gratis es un elemento importante en la proliferación del uso de las redes, particularmente entre nuestros jóvenes, cada vez de menor edad. La facilidad para esconderse en el anonimato, combinada con la deteriorada salud emocional colectiva y la violencia acumulada que exhiben sectores de nuestro pueblo, facilitan mensajes negativos y destructivos con ataques fuera de proporción y peor aún, insultos.

Ése es un efecto negativo muy importante de las redes sociales que no se debe menospreciar, pero tampoco debe servir como excusa para ignorar las opiniones (positivas o negativas) de los que forman un sector importante de los seguidores del deporte y que antes no tenían foros para expresarse públicamente.

 

Nadie es un billete de $0 para gustarles a todos

Aunque es conveniente estar alerta a las opiniones del público, no es saludable que un directivo federativo, técnico o atleta, pretenda leer y contestar todos y cada uno de los mensajes publicados sobre su deporte o su gestión. Pienso que lo mejor es que las federaciones, los equipos, y aun atletas de mayor envergadura, tengan personas de confianza asignadas a leer y filtrar los mensajes, contestar los que solicitan informaciones específicas y mantener a los dirigentes al tanto de las tendencias que se identifiquen entre los mensajes.

Hace mucho tiempo comprendí que nadie es un billete de veinte dólares para gustarle a todo el mundo, independientemente del esfuerzo o las acciones realizadas. Eso sucede en todos los campos. Por lo tanto, es vital que los dirigentes deportivos, técnicos y atletas aprendan a discernir entre lo que son críticas constructivas o ataques viciosos y malintencionados.

Por otro lado, las generalizaciones siempre son injustas, especialmente cuando se sacan de proporción, en este caso, algunas opiniones. Lamentablemente, demasiado a menudo escucho o leo declaraciones de deportistas de que “la gente piensa” o “la prensa publica”. Si uno escarba la base de los planteamientos, encuentra que se trata de opiniones minoritarias de expresiones en las redes sociales o de un periodista en particular.

Es importante estar atento al pensamiento general, pero las opiniones expresadas en las redes sociales no deben, y mucho menos pueden, convertirse en dictadoras del accionar de nuestros atletas o dirigentes deportivos, que no deben terminar secuestrados o esclavos de las mismas.

He sido testigo de deportistas que se pasan todo el tiempo revisando las redes y de algunos que han sacado de proporción opiniones que los ofenden, adjudicándole importancia mayor a la que realmente tienen o de cantidad de personas que comparten esas posiciones negativas.

 

Culson: Esclavo de las redes

Javier Culson aparenta ser uno de esos casos, lo que lo ha llevado a reaccionar con insultos y para colmo de males, generalizando, cuando en realidad se han tratado de posiciones minoritarias de ciudadanos particulares en las redes sociales o de un periodista.

Yo entiendo que un atleta se sienta frustrado tras haber sido consistente brindándole alegrías y logros al País, y más aún, tras trabajar bien duro para elevar el metal de sus éxitos o siquiera mantenerse en su sitial, tratando de ganar todas y cada una de las carreras en las que ha participado. Es importante recordar que Culson ha llegado a niveles sin precedentes para atletas puertorriqueños de su deporte, que lo ubican entre los grandes virtuosos que ha producido el País en toda su historia y en todas las materias, no limitadas al deporte.

Además, es un digno ejemplo de un muchacho salido de una familia de trabajadores que ha podido llegar y mantenerse consistentemente en el podio que sólo alberga a los tres mejores de cada disciplina, en su caso los 400 metros con vallas.

Yo quería, y como optimista de vida que soy tenía la lejana esperanza, de que Culson asistiera a los Centroamericanos que se celebrarán en un mes en la ciudad mexicana de Veracruz. Sin embargo, estaba listo para comprender su ausencia por romper el sano desarrollo del ciclo de preparación, descanso y competencia, del mismo modo que faltará la mayor parte de los atletas de su nivel de la región, con la honrosa excepción de los cubanos. Los atletas no tienen la culpa de que hayan pautado los Juegos para la parte final de noviembre.

Por la fecha en que se celebran, nadie en su sano juicio cuestiona la ausencia de José Juan Barea, Carlos Arroyo, ni de muchos otros atletas nacionales boricuas que son estudiantes universitarios.

Que conste, los párrafos anteriores no buscan defender o justificar las declaraciones de Culson o mejor dicho, lo que ha publicado en las redes sociales, que ha sido el medio que ha decidido utilizar para contestar a sus detractores. Al revés, siento que me insultó gratuitamente y me ofendió en su regadera, cuando posteó que “la prensa son unos Kbro …”.

Por más sentido o molesto que estuviera por comentarios publicados en las redes, jamás debió generalizar. Puerto Rico y el deporte no se lo merecen. Javier, no tengo la más mínima duda de que la inmensa mayoría del pueblo agradece y valora en grande todo lo que has hecho hasta ahora… y espera aún más. Mi abuela hubiera dicho que “pagaron justos por pecadores”, que en este caso muchos se esconden detrás del anonimato.

O sea, que entiendo las razones por las que Culson no irá a Veracruz, pero de ninguna manera justifico sus insultos, y menos que haya utilizado las redes sociales para anunciarle al país que no asistiría a los Centroamericanos, pues debió haberlo explicado al detalle con más formalidad, primero en una conferencia de prensa o en una reunión con los directivos del Comité Olímpico.

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