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CLARIDADES: Movimientos Estudiantiles

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Publicado: miércoles, 3 de mayo de 2017

Los movimientos estudiantiles no son manifestaciones nuevas o modernas sino que han existido desde la fundación misma de las universidades. Sin embargo, su estudio no había suscitado  una merecida atención dentro de la historiografía universitaria, quizás porque esos actores flotantes, como los denomina Pierre Bourdieu, no eran considerados sujetos protagónicos.

En América Latina contamos con ejemplos tempranos de levantamientos en diversas universidades durante la época colonial; sus motivaciones fueron muy disímiles. Después de la expulsión de los jesuitas hubo reacciones estudiantiles en defensa de los expulsados. Luego los jóvenes comenzaron a reclamar y protestar por los estudios que se les impartían, atacando la filosofía peripatética o la enseñanza de latín y contra las normas estrictas de la administración universitaria. Los criollos que viajaron a Europa por distintos motivos fueron verdaderos agentes de renovación cultural y después del proceso independentista las demandas estudiantiles reclamaron por una educación ilustrada, por el laicismo y por nuevos planes de estudios.

Al iniciarse el siglo XIX los estudiantes universitarios de distintos países americanos, inspirados en las nuevas corrientes de pensamiento, manifiestan la necesidad de realizar cambios en el sistema educativo vigente y empiezan a agruparse con distintos fines. La supervivencia de estas primeras organizaciones dependió de la capacidad para atraer nuevos miembros o para conectarse con otros grupos con ideas o propósitos similares. En Chile por ejemplo hubo una gran protesta por la intervención gubernamental para designar un rector y se fundó la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. En la Universidad de San Marcos de Lima se constituyó el Centro Universitario. En la Argentina hubo agitaciones y luego una larga huelga en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires a causa de la solicitud de rebaja de aranceles y reformas en la ordenanza de los exámenes. Hechos similares se reiterarían en Medicina, lo cual permitió aunar los intereses de los distintos centros de estudiantes quienes convergen en la FUBA, con un amplio criterio de lucha.

Las publicaciones estudiantiles comenzaron a enlazar los distintos movimientos universitarios. Dos escritores americanos enfatizaron una fuerte crítica del paradigma expansionista estadounidense: el nicaragüense Rubén Darío y el uruguayo José Enrique Rodó, quien encontró una amplia acogida en las juventudes continentales a través de su ensayo Ariel, donde opuso al capitalismo yanqui la espiritualidad americana y concibió la universidad como el medio a través del cual se podía promover una conciencia de pertenencia a Nuestra América. Otras figuras como José Martí, José Vasconcelos, José Ingenieros o Carlos Vaz Ferreira dieron a los movimientos estudiantiles los elementos necesarios para sostener la necesidad de que el intelectual piense sobre el estado y el futuro de su comunidad. Ellos ejercieron un gran predicamento en quienes años después serían protagonistas de la Reforma del 18 (v. REFORMA UNIVERSITARIA).

Ese contexto posibilitó que un grupo de jóvenes de las diferentes casas de estudios americanas participaran del I Congreso Internacional de Estudiantes Americanos que se desarrolló en Montevideo entre el 26 de enero y el 8 de febrero de 1908, que puso al descubierto que las universidades latinoamericanas a comienzos del siglo XX mantenían muchas de sus estructuras coloniales, además de contar con presupuestos bajos que impedían el desarrollo de la ciencia y la tecnología como lo estaba necesitando el incipiente desarrollo industrial de algunos países. Montevideo primero y luego Córdoba en 1918 marcaron el punto de partida de una rebelión contra la universidad anquilosada, a la vez que demostraron la necesidad de contar con instituciones progresistas, autónomas y capaces de profundizar los cambios sociales indispensables. 

 

Fuente: Diccionarios del pensamiento alternativo – 

Hugo E. Biagini  y Arturo A. Roig

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