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Edwin Quiles: “Es un momento para repensar lo que es la vivienda, cómo se construye”

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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 2 de octubre de 2018

Ante los daños provocados por el huracán María y en contraste con los planes del gobierno de seguir con el tradicional modelo de colocar la construcción de viviendas en manos de desarrolladores que imponen un solo modelo predeterminado sin la participación de sus futuros moradores, el veterano arquitecto Edwin Quiles ha diseñado el proyecto Casa Semilla.

“Se llama así porque es una casa que está completa, pero inconclusa. Es un punto de partida para que cada familia determine cómo quiere que sea su casa eventualmente”, nos describió el arquitecto. Su diseño se sustenta en que en todos los países en vías de desarrollo los pobres siempre empiezan con una casita bien básica que hacen con materiales reciclados, debido a que la idea es comenzar con algo que defina un territorio que ellos reclaman para sí. Con el tiempo, según hay una garantía de que se van a quedar, las personas hacen los ahorros económicos posibles para ampliar la vivienda. La Casa Semilla está diseñada desde su inicio con todos los aditamentos de una casa, pero con la capacidad de aplicarle cambios con el tiempo, según la necesidad de sus moradores.

El concepto se origina con el arquitecto inglés Jhon Terner, quien decía que la vivienda “es un verbo, no es un sustantivo; o sea no es algo estático, sino es algo en continuo hacerse, pensarse y soñarse porque la vivienda en última instancia, para gran parte de la gente, es su inversión más importante en la vida”.

Quiles, destacó que la vivienda es importante no solo por su función de protección, almacén de materiales, sino que es también una manera de comunicar lo que es esa persona, cómo quiere que piensen los otros de sí.

CLARIDAD le preguntó que, a partir de la experiencia del huracán María, cómo debe ser el diseño de una casa en Puerto Rico, que sea accesible y que se adapte a nuestro clima y a nuestras necesidades. Este destacó que hay una distinción entre la vivienda urbana y la rural. La vivienda rural –dijo– va a seguir siendo una casa individual; pero la vivienda urbana debe ser agrupada. Por ejemplo, en el Viejo San Juan las casas son pegadas y la gente tiene privacidad y ventilación. Hay que volver a pensar en densificar la ciudad, en ubicar más gente por cuerda de terreno. Ya no se puede seguir segregando y dispersando porque no hay espacio y, aun si lo hubiese, no es sustentable, por los gastos en infraestructura que eso conlleva.

Según Quiles, las viviendas urbanas podrían estar agrupadas en dúplex o de acuerdo con el modelo de los llamados walkup. Aun esa vivienda urbana debe tener la capacidad para cambiar: “Un arquitecto no puede decidir por las personas que van a vivir en sus viviendas. Sí debe tomar decisiones de lo básico: cómo se agrupan, cómo crece, cómo ventila, cómo se manifiesta su exterior; pero debe dejar también oportunidad a que la gente participe en el diseño y la construcción y, si es posible, en hacer cambios más adelante”. El diseño de la Casa Semilla permite participación en cómo se va agrandar la vivienda. La Casa Semilla esta está pensada para que sea total o parcialmente en hormigón, pero el interior puede ser de madera si la persona lo prefiere.

Eso nos lleva al tema de la autoconstrucción. Quiles indicó que en Puerto Rico más de la mitad de lo que se construye lo hace la misma gente con lo que puede y como puede. Él considera que a esa manera de construir es importante apoyarla, pero también se necesita educación. 

Muchas personas en la actualidad aprenden el oficio de albañil o carpintero mirando. En la práctica no existen lugares donde recibir talleres formales. Dada la necesidad real que la gente tiene de seguir construyendo en este momento, opina que sería muy adecuado hacer unos manuales educativos sencillos que la gente pueda seguir. En ese sentido, defendió que la autoconstrucción es una manera adecuada de resolver el problema de vivienda, pero lo que hay es que educar, capacitar a la gente para lo que lo haga mejor. Quiles trajo a la atención que la Administración de Manejo de Desastres (FEMA), todavía no ha construido ni una sola casa. 

Hay dos modelos de la Casa Semilla, uno de tres habitaciones y otro de dos habitaciones. Ambos modelos básicos tienen un espacio de sala-comedor, una cocina completa, un baño grande (con el lavamos aparte), cisterna y almacén para baterías solares. Como es casa en hilera o dúplex, las paredes son sólidas y encima de las puertas hay lo que se conoce como un montante, que es una especie de ventanita encima de la puerta. Las casas de madera antiguas tenían este detalle. Parte del techo es en forma de bóveda. Aunque este elemento puede parecer caprichoso y caro para algunas personas, aclaró que si construye con el sistema tradicional, resulta caro; en cambio, si se construye con material concrete y unas mallas de alambre con foam, es económico. El tiempo de construcción toma alrededor de cinco semanas y el costo en materiales está alrededor de $35 mil dólares.

Hasta el momento hay varios municipios interesados en el proyecto de la Casa Semilla, pero están a la espera de los fondos de recuperación de desastre para el desarrollo comunitario (CDBG-DR). Mientras, hay otras dos iniciativas comunitarias para vivienda, una en Ciales y otra en Caguas. Quiles también les ha facilitado gratuitamente los planos de la vivienda a varias personas que se lo han solicitado. El veterano arquitecto expresó que su proyecto tiene además el objetivo de que se convierta en uno comunitario, para que los jóvenes se adiestren y eventualmente puedan crear microempresas e incluso una fundación para el financiamiento de proyectos comunitarios. “Nadie va a ganar dinero con el diseño, solo los que construyan”.

Quiles, quien ha diseñado otros proyectos comunitarios, destacó que dado la necesidad de vivienda en el país, “es el momento de experimentar cosas nuevas; no es el momento para hacer lo acostumbrado porque eso no funciona bien. Es un momento para repensar lo que es la vivienda, cómo se construye, cómo la gente aporta a ese proceso y cómo ese proceso de construcción puede convertirse en uno de desarrollo económico, de capacitación de jóvenes para que sepan construir bien. Mi preocupación es que se desaproveche esta oportunidad para seguir haciendo cosas que no funcionan, pero que son fáciles de hacer porque es lo que se hecho toda la vida”.

 

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