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Sobran los billetes de cien

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Por Manuel de J. González

Publicado: martes, 2 de octubre de 2018

Tamo’ bien (wuh), yeah

Sobran los billete’ de cien, yeah.

Bad Bunny

 

¡Claro que estamos bien y que sobran los billetes, como ironiza el rapero Bad Bunny! Tantos billetes sobran que el gobierno de Ricardo Rosselló ha decidido gastarse unos cuantos millones en una bochornosa campaña de autopromoción (“Construimos”) que hoy satura todos los medios de comunicación. Ese derroche se parece mucho a otro titulado “Compromiso cumplido” que el padre del actual gobernador, Rosselló I, lanzó a mediados de la década del ’90. Aquella campaña fue paralizada por el Tribunal Supremo de entonces, pero del actual nadie espere lo mismo. 

La sentencia que detuvo la campaña del padre –por ser un burdo uso de fondos públicos para un fin político partidista– todavía es parte de nuestra jurisprudencia, pero nadie la invoca. Todos sabemos que, como el derecho es igual de elástico que la plastilina, el actual tribunal encontrará alguna “razón” para decir que la campaña del hijo es distinta a la del padre. Es que entre uno y otro Rosselló ocurrió el “banquete total”, el que disfrutó Luis Fortuño, (la frase es del posterior confinado Jorge de Castro Font) que les permitió obtener mayoría en el Tribunal Supremo (4 de 7, que luego ampliaron a 6 de 9). Gracias a aquella movida estratégica, la campaña “Construimos” de Rosselló II no tendrá el mismo final que tuvo “Compromiso cumplido”. 

Sobran los billetes de cien, Yeah, para alabar al actual morador de la Fortaleza, pero en el Negociado de Ciencias Forenses se acumulan los cadáveres. Todavía están allí –¡almacenados en vagones como mercancía expirada!– muchos de los que perdieron la vida como resultado de la negligencia gubernamental que siguió al huracán María hace un año. Y tal parece que permanecerán almacenados por más tiempo porque el Negociado, según afirman sus directores, “no tiene el personal necesario”. Es que allí escasean los billetes de cien dólares.

En la misma prensa donde se publican cuatro páginas de anuncios a color con el rosario de alabanzas a Rosselló II, se reseñó con mucho menor despliegue una noticia altamente inquietante. En el ya mencionado Negociado de Ciencias Forenses, además de los cadáveres desatendidos, hay más de dos mil “rape kits” que permanecen engavetados, en espera de que se analice su contenido genético. Ese nombre técnico incomprensible para muchos –“rape kit”–se refiere al material biológico recopilado luego de una violación o agresión sexual, cuyo análisis puede conducir a identificar al violador o agresor. Según el dato que se recoge en la misma prensa que publicó los anuncios de “Construimos”, dos mil personas, en su inmensa mayoría mujeres, fueron violadas y años después todavía falta por estudiar la prueba que podría señalar al violador. Según la información periodística el material genético se ha ido engavetando a lo largo de ¡doce años! sin que los técnicos de Ciencias Forenses los atiendan. 

Obviamente, en esa acumulación de dos mil “rape kits” sin analizar hay mucho de negligencia, pero a ésta se añade, como realidad que acusa, la muy comentada “falta de recursos” de Ciencias Forenses y de otras agencias vinculadas a la seguridad pública. La desidia se junta con la escasez para impedir que se ejecute una tarea tan elemental como necesaria.

En Ciencias Forenses no sobran los billetes de cien dólares. Tampoco sobran en la Universidad de Puerto Rico donde se ha multiplicado la suma que deben pagar los estudiantes por su matrícula, ni en el Departamento de Obras Públicas que, a un año del huracán, todavía no arregla los semáforos ni tapa los cráteres de las carreteras. Realmente, la lista de los lugares donde no sobran los billetes de cien es bien larga. 

Donde único sobran los billetes es en Fortaleza y desde allí la abundancia se canaliza hacia una empresa publicitaria llamada KOI Américas. Este negocio pertenece a un publicista hasta ahora poco conocido que se pegó en la lotería al juntarse con Ricardo Rosselló. Se llama Edwin Miranda y, como los integrantes del chat que conspiró para manipular el resultado de las pasadas elecciones, participó intensamente en la campaña previo a la cita electoral. El nuevo gobernador juramentó en su cargo el 2 de enero de 2017 y apenas tres días después Miranda incorporó su KOI. Hasta el 30 de junio de 2018 este amigo del alma había acumulado $29.6 millones en contratos con la Oficina del Gobernador que ayudó a elegir. Ahora, con la avalancha de anuncios que representa la campaña “Construimos”, ha añadido unos cuantos millones a la cuenta. 

En nuestro país siempre ha habido algún publicista que, como inversionista político, se vincula a la campaña de un candidato a la gobernación. De ordinario cobra muy poco de lo que invierte porque se trata de una apuesta, como en el hipódromo. Si el caballo resulta victorioso la inversión se multiplica. En el caso de Miranda, contrario a otros agraciados, el agarre ha sido completo porque todos los contratos de publicidad del Gobierno le pertenecen. Los tiburones comen y salpican. Este no. 

¿Y la Junta de Control Fiscal? ¿Recuerdan que algunos (y algunas) columnistas decían que la Junta venía a terminar con el despilfarro de fondos públicos? Pues a petición de la propia Junta los contratos de KOI les fueron sometidos para evaluación porque sobrepasaban los diez millones de dólares. Poco tiempo después los aprobó. No podemos olvidar que meses antes la JCF negoció con Rosselló II la duplicación del presupuesto de la Oficina del Gobernador a cambio de que se eliminara la Ley 80 que protegía a los trabajadores. De haberse concretado aquel acuerdo ahora KOI estaría gastando el doble. 

Bad Bunny tiene razón, sobran los billetes de cien. Yeah. 

 

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