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Myrna Báez supo luchar y crear

Publicado: martes, 2 de octubre de 2018

La identidad nacional de un pueblo no nace de una sola fuente. Es, en cambio, una forja lenta donde se acumulan pequeñas experiencias que poco a poco van conformando un conglomerado humano diferenciado de todos los demás. Así nace un Pueblo que expresa una cultura y unos sentimientos particulares que cohesionan a sus integrantes. 

La labor artística ha sido por siempre una de las fuentes vitales que enriquece y fortalece la identidad nacional de los puertorriqueños. Aún en los primeros siglos de la forja nacional, a pesar del extremo aislamiento en que el imperio colonizador mantenía a nuestra Isla, se produjeron expresiones artísticas muy importantes en diferentes campos, incluyendo las artes plásticas. En el siglo XX, cuando Puerto Rico comenzó a enfrentarse a un nuevo colonizador que, a diferencia del anterior pretendía imponernos a la brava sus patrones culturales, la expresión artística, junto con continuar contribuyendo a la forja nacional, debió también asumir la tarea de defenderla. A mediados de ese siglo, cuando la lucha cultural adquirió un papel protagónico, el País contó con un grupo extraordinario de creadores que, además de producir obras de extrema calidad artística, se reconocieron a sí mismos como militantes de una muy necesaria lucha de afirmación nacional. Lorenzo Homar, Rafael Tufiño, Carlos Raquel Rivera, José A. Torres Martinó, Antonio Maldonado y Fran Cervoni son las figuras que más se identifican con aquel extraordinario movimiento que juntó la creación cultural con la lucha patriótica. 

Myrna Báez, la gran creadora que recientemente partió hacia la inmortalidad, fue a la vez parte y continuadora de aquel movimiento creativo. Bastante más joven que los ya mencionados, creció en el grupo, imponiendo su particularidad creativa y, a la vez, participando en todas las luchas por la defensa de nuestra cultura. Fue una mujer que, con tesón y talento, se construyó su propio espacio en un ambiente donde todavía esta dominado por la masculinidad. 

Un país como el nuestro, que a pesar de sus más de quinientos años de historia aún lucha por afirmarse mientras defiende y enriquece la cultura forjada durante ese largo tiempo, necesita de figuras como Myrna Báez. Al dejarnos nos lega su ejemplo luchador y una obra artística que es y será parte fundamental de la cultura de su patria. 

 

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