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Documentar el dolor de lo perdido: Después de María: las 2 orillas

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Por María Cristina

Publicado: martes, 2 de octubre de 2018

La cineasta Sonia Fritz nos tiene acostumbradxs a observar nuestros alrededores con miradas renovadas. Por eso descubrimos una Isla de Mona de la que leíamos y nos contaban los amigos que se atrevían a llegar y faros existentes en uso o desuso a través de Puerto Rico, Vieques y Culebra. También nos lleva a vernos como una población “en tránsito”: mujeres viequenses, mujeres dominicanas en Puerto Rico y Nueva York, puertorriqueñas y mexicanas en Nueva York y “Puertorriqueñas de aquí y de allá”. Y extendiendo este tema Fritz nos presenta su más reciente trabajo, Después de María: las 2 orillas, con los testimonios de grupos que después del catastrófico evento del 20 de septiembre de 2017 tomaron la decisión de quedar en ese Puerto Rico destrozado pero siempre amado, o de comenzar otra etapa de vida en otro país o de los residentes puertorriqueños “de afuera” que se sintieron vulnerables también a pesar de no estar en el medio del desastre.

Fiel a su título, las imágenes que se presentan de Puerto Rico son de después de María y la mirada no es en lo destruido sino en lo reconstruido y renovado. Su enfoque no es en cómo el gobierno o entidades gubernamentales respondieron a la emergencia sino en cómo la gente se levantó y echó a andar. Es la reconstrucción de lo aparentemente destruido y la continuación del quehacer cotidiano—techo, casa, comida—y a veces la reinvención de lo que éramos antes de María. Cada persona entrevistada evalúa sus decisiones y hace camino con una mirada renovada de lo que es la vida. El eslabón que une a todos es el sentido de puertorriqueñidad, con sus múltiples definiciones, no importa el lugar que habiten. Y por eso las dos orillas.

En Puerto Rico Fritz escoge dos de los lugares más abatidos: la montaña con sus curvas, caminos estrechos, arboleda frondosa y destructiva, distancia entre viviendas y fragilidad del alumbrado; Punta Santiago como costa que perdió muelles, embarcaciones, viviendas a manos del viento y el agua que inundó todo a su alcance. Son sus habitantes los que narran el qué hacer una vez el huracán siguió su camino: asegurarse que ellos y sus vecinos estaban vivos, crear caminos para llegar a los incomunicados, limpiar y recoger, unir esfuerzos para crear comedores comunitarios y ambulantes que servían comidas a los que llegaban y transportaban comidas a los que apenas podían moverse de sus casas. Vemos esas caras de agradecimiento de los recipientes y de satisfacción de las que cocinaron y llevaron a los necesitados.

Pero ¿cómo lidiar con el después? ¿con la decisión de los hijos, familiares y vecinos de emigrar para poder encontrar una normalidad que no fuera el estado de emergencia creado por María? Fritz entrevista a miembros de una misma familia que se separan geográficamente pero a través de la edición del documental establecen una conversación continua para aminorar el dolor de la separación. Y siempre queda claro que no es una ruptura sino un distanciamiento que, al menos con visitas, llamadas y las redes sociales, la cercanía siempre está ahí. El documental entonces explora los puertorriqueños que hace algún tiempo decidieron mudarse a Orlando y sus alrededores para probar su suerte o porque en un momento dado la familia decidió trasladarse. Son ellos los que mantienen el enlace con los residentes y los venideros para crear un solo país, una sola cultura que crece por su diversidad y que apenas cambia de un lugar al otro. A pesar de la queja de algunos residentes no hispanos de Orlando, que se creen originarios del lugar, sobre la no asimilación cultural de los nuestros, es precisamente su firmeza en ir en busca de sus raíces isleñas a través de sus vivencias, recuerdos o a través de las historias contadas por abuelos, padre o madre lo que define quiénes son.

Como ya estamos acostumbradxs en la obra fílmica de Sonia Fritz, nos sorprende y maravilla las imágenes captadas, el movimiento de cámara , el acercamiento a los ambientes naturales (devastados o florecidos), espacios (en este caso) semi-urbanos y el encontrar algo particular y atractivo en las imágenes y las palabras de cada uno de los entrevistados. En la presentación a casa llena de Después de María: las 2 orillas que se hizo en el Teatro Belaval de la Universidad del Sagrado Corazón, los profesores Juan Lara y Jorge Duany y lxs periodistas Ana Teresa Toro y José Javier Pérez expresaron su admiración por el documental y profundizaron en el marco social, económico y humano de lo presentado.

Espero que aprovechen la oportunidad que tienen de ver este hermoso y muy sentido documental exhibiéndose en el Fine Arts de Hato Rey y les recuerdo que durante el Festival de Cine que comienza esta semana en Miramar se presentaran, libre de costo, dos otros documentales de Sonia Fritz: 15 Faros de Puerto Rico y Mona: tesoro del Caribe. Y para celebrar la vida y obra de nuestra Myrna Báez no se pierdan el hermoso documental de Fritz de 1989: Los espejos del silencio.

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