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Hablan sobre Myrna

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Publicado: martes, 2 de octubre de 2018

¿Qué hace grande a un artista? Que comenzamos a mirar el mundo a través de sus ojos. (Eso comentaba en clase el pasado enero ante los pinos del recinto de Humacao tras el huracán: “Los pinos del Paraíso” de Myrna Báez.) Artista intelectual: cada composición suya es una compleja reflexión filosófica. Artista de peso continental: no hay arte en el continente americano sin Myrna Báez. Su legado, imprescindible. Tenerla, nuestro inmenso privilegio. MAESTRA. PATRIOTA. Descanse en paz.

Ahora que el gobierno criminal decreta un día de duelo por la muerte de Myrna Báez, y la prensa colaboracionista se desborda en homenajes a “la luz, el color, la sombra” y demás pamplinas, es imprescindible subrayar que Myrna fue, ante todo, INDEPENDENTISTA. Dedicó sus energías a apoyar la lucha a favor de la soberanía nacional, tanto en el espacio cultural como en el político. Con su militancia, hizo más visible la urgencia de combatir el coloniaje. Aprovechó su condición de mujer de clase acomodada para legitimar todo aquello que el orden colonial penalizó, suprimió. Usó su arte, su inteligencia, su maestría, su grandeza, para impugnar a los traidores y abofetear a los verdugos de entonces y a los no menos verdugos de ahora. No basta recordarla como artista. Hay que gritarlo: MYRNA BÁEZ, PATRIOTA.

 

Nelson Rivera

 

Báez conveys an intensely personal vision of space, light, and energy, owing a debt to the work of the major color field painters but equally due to her experimentations and interests in form, color and light. The figures are transparent and translucent. Composed of multiple glazes created by the different, superimposed fields of color—the result is a luminous composition. The viewers are shifted through planes of color-induced atmospheric space. Báez creates an unfolding journey into the unknown atmosphere controlled by her own artistic sensibilities. Her nudes infuse the spaces they inhabit with energy in the same way that a self-assured woman turns heads when she enters a room. The female nude becomes the tool that identifies her as a woman, as an artist, and as a Puerto Rican. As the writer Fernández Zavala stated, “[W]hen an artist is by her nature as strong as her artistic and political beliefs, her statements and her subject matter tend to envelop her, and acquire a gender-oriented script” (Zavalla, “Mirrors” 103). Báez uses the female image to affirm her values as well as the values of Puerto Rican women and the community as a whole. In the words of her teacher, Homar, that art making is a “serious artistic creation [that] is ... [a] patriotic act” (Zavala and “Mirrors” 98). 

Mryna Báez is a critical figure in the dissemination of knowledge about the visual arts in Puerto Rico and an avid supporter of its culture. She has been one of the key elements in the promotion of artistic education on the island. A committed feminist, Báez has also been responsible for promoting the careers of many of the most significant younger Puerto Rican artists. 

 

González, María de Jesus (2007) “Myrna Báez: Her Art and Her Identity,” Anthurium: A Caribbean Studies Journal: Vol. 5 : Iss. 1 , Article 2. 

 

Víctor Stoichita, sugiere cómo a esta metáfora de la pintura como ventana abierta hay que añadir que esa ventana tendría que estar cubierta por una pantalla que sería equivalente a la metáfora de la personalidad artística. Citando el ensayo de Emile Zola La pantalla (1864) nos dice: “Cualquier obra de arte es una ventana abierta hacia la creación”. Pero Stoichita añade que “contiene, encajada en el vano de la ventana, una especie de pantalla transparente a través de la cual se perciben los objetos deformados”. (Stoichita, 57) El vano, naturalmente, nos explica, es el hueco o la apertura en la que irá instalada la ventana. La pantalla en el vano de la ventana es, entonces, equivalente a la ideología del o de la artista. En ocasiones esa ventana puede abrir en dirección inversa o convertirse en espejo de las miradas que provienen del exterior hasta que en algunos casos podría llegar a confundirse el interior y el exterior de la pintura. (Stoichita, 89)

Esta estrategia es la que podemos encontrar en Espectadores de 1994 (acrílico en lienzo de algodón), Reminiscencias de 1995 (acrílico y óleo en lienzo de algodón) y El encuentro de 1996 (acrílico en lienzo de hilo). En Espectadores se centraliza la imagen de la artista, ya sea si la pensamos como un autorretrato, ya sea si la concebimos como un espejo. Si fuera un autorretrato, entonces es una representación que se mantiene en el interior del cuadro. Sin embargo, si es un espejo, entonces la artista tendría que estar fuera de la pintura en la postura de quien mira el resultado del trabajo realizado. Igualmente los espectadores podrían ser espectros en los alrededores del autorretrato o podrían ser sombras que se proyectan desde el exterior. Por lo tanto, en esta obra, el exterior y el interior podrían ser intercambiables.

Dejar entrar los exteriores en cuartos cerrados [Entre dos mundos óleo en lienzo de hilo] o los espejos que no reflejan sino que crean o transforman [Ramón acrílico sobre lienzo] o la representación de los cuerpos como blancas transparencias en escenas espectrales [Nilita en su sofá aguatinta] no son solo “casos de su filiación cubista en el tratamiento espacial”, como bien subraya Torres Martinó, sino que, al modo de la sugerencia de René Magritte, podrían ser síntomas del deseo de lograr un efecto perturbador para otorgarle, a su vez, un sentido desconcertante al mundo del cual esos objetos habían sido tomados. (Fernández Taviel, 42) No es de extrañar, entonces, que Raquel Tibol, en su ensayo Tres décadas gráficas de Myrna Báez, llegue a asegurar que la estética de Myrna Báez es una “estética de la fragmentación que nos obliga a ver lo inusual”. (Traba, 7)

 

Oscar G. Dávila del Valle. 80 grados. 6 de febrero de 2015.

 

Myrna usted corría en su motora roja por la España franquista, fumaba, estudiaba pintura...me parece que usted se lanza, no le tiene miedo a nada.

Nadie vive sin miedos. Pero estudié ciencias aquí [en la Universidad de Puerto Rico], cuando todo el mundo se iba a los Estados Unidos. Me fui a España porque era más barato estudiar allá. Tengo que agradecerle a España que me educó de gratis. Dejé la escuela de medicina [a] tres meses de comenzar. Le escribí a mis padre y les dije que me iba a quedar un año más. 

En Puerto Rico, en aquella época -continúa- lo que se hacía era copiar de reproducciones. Entonces me fui a España con mucha curiosidad. Yo no sabía nada de España. Sabía lo que leía en los folletines de Pérez y Pérez. Viajábamos con Genovés (señala hacia un cuadro que hay en su sala, regalo de su amigo) y acompañados de otros amigos. 

¿Qué recuerdos tiene de sus años de estudiante en la Universidad de Puerto Rico?

“Fui alumna de Matos Paoli, que era mal maestro, pero buen poeta...aunque difícil”, relata en compañía de su risa seria, que comienzo a atisbar como parte de su carácter.

En el libro que acompañó su muestra retrospectiva, Myrna Báez: Una artista ante su espejo, Edward J. Sullivan escribe ‘Báez es, ante todo, una colorista’, ¿qué opinión le merece ese calificativo?

No me adjudico esos títulos, sobre todo si de un abstracto se trata. Trabajo intuitivamente el color. Mucha de la pintura que se hace hoy, y casi siempre, es un dibujo relleno de color, pero la pintura hay que pensarla como áreas de color. [Esto se debe en parte a] la técnica de Picasso cambió la forma de pensar sobre la forma, Picasso era un colorista y Matisse un dibujante.

 

Llegar a Myrna Báez. Entrevista de Marcos Pérez. Universia. 24 de marzo de 2004.

 

Myrna Báez se distingue por ser una de las mejores pintoras y grabadoras que ha dado Puerto Rico. Nació en el año 1931 en el Hospital Presbiteriano de Santurce. Terminó su cuarto año en el Colegio Puertorriqueño de Niñas. Hace un Bachillerato en Ciencias Naturales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Vivió en España del 1951 al 1957 donde estudió el arte tradicional y vanguardista en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Estuvo en contacto con el arte español que se desarrolló durante la Post-guerra.

Al llegar a Puerto Rico hace representaciones mayormente del paisaje puertorriqueño. En muchos de los títulos de sus obras incluye el nombre exacto del lugar, dejándonos saber que le interesa mostrar escenas específicas de la geografía puertorriqueña. Utiliza el color, la forma y la luz característica del Caribe sometido a su interpretación. Nos dice Raquel Tibol, experta en Báez, que para la artista: “el paisaje es pensado como un prototipo para significar espacio, tiempo y conciencia de nación”. Formó parte del Taller de Artes Gráficas del Instituto de Cultura Puertorriqueña con Lorenzo Homar. Dedica su vida principalmente a ser artista. Ha sido profesora en diferentes instituciones universitarias de la Isla.

Su obra gráfica aporta al estudio de su pintura. Al experimentar con la gráfica se nota un cambio formal en su obra. Sus aportaciones técnicas en la gráfica y en la pintura la hacen una figura trascendental en la historia del arte puertorriqueño. Entre los reconocimientos que ha recibido se encuentran: el Primer Premio en el Festival de Navidad del Ateneo Puertorriqueño con el óleo Ciclista. En el 1970 recibe el Premio de Gráfica en el Annual Print Exhibition and Competition del Pratt Graphics Center con la obra El juez. En febrero del 1976 recibe el Premio Francisco Oller en el Certamen revista Sin Nombre del ICP con el acrílico La lámpara Tiffany. En el 1977, recibe el Tercer Premio en la I Bienal del grabado de América en Maracaibo, Venezuela, por la colografía Nubarrones II. En el 1987, participa en la I Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, llevada a cabo en Ecuador, donde recibe el Tercer Premio por su obra en acrílico titulada El marco dorado. Además, este mismo año viaja a Brasil y Argentina para la inauguración de la XIX Bienal de São Paulo donde participa con las pinturas Autorretrato y La puerta de cristal. El acrílico La espera recibe el Premio Único del Primer salón de pintura amigos de la UNESCO. Recibe el premio Visual Arts Fellowship del National Endowment for the Arts (NEA), en el 1980. Mujer destacada del año por parte del Colegio de Abogados de Puerto Rico, en el 1983. Es uno de los Grandes Premios Puertorriqueños de la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico, en el año 1989.

 

AICA de Puerto Rico honrando la trayectoria de la pintora Myrna Báez, junto a la grabadora y dibujante Susana Herrero, la crítico de arte Myrna Rodríguez y la escultura Zilia Sánchez el 13 de mayo de 2016

 

La obra de Myrna Báez se caracteriza por la presencia de personajes en espacios interiores del hogar así como en el paisaje.  Sus protagonistas miran a la distancia o se miran en espejos. A veces nos dan la apariencia  de ser como fantasmas o recuerdos. Maestra en la gráfica no tan solo con su obra si no como innovadora en la técnica de la colografía lo cual se comenta entre profesores de Escuelas de arte del mundo.

Báez fue parte de grupos importantes como la hermandad de artistas gráficos y la Asociación de Mujeres Artistas. Fue esencial en la publicación del libro y documental Puerto Rico arte e identidad.  En vida se le dedicaron varios documentales como el titulado Myrna Báez, los espejos del silencio de Sonia Fritz y La otra intención de Vilma Leilla.

 

Javier Martínez. Autogiro. 24 de Septiembre de 2018

 

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) lamentó hoy el fallecimiento de la artista plástica Myrna Báez, de 81 años, a la que describió como una luchadora de toda la vida por la libertad de la patria.

‘Debemos resaltar no solo su sensibilidad en el quehacer artístico y cultural, sino su defensa y entrega a la causa de la libertad de Puerto Rico’, manifestó el senador Juan Dalmau Ramírez, secretario general del PIP.

Expresó su profundo pesar, a nombre de la organización socialdemócrata, a la familia de Myrna Báez, a sus amigos de las artes plásticas y a todo el pueblo independentista ante su pérdida.

‘Con justicia debemos resaltar no sólo su sensibilidad en el quehacer artístico y cultural, sino en su defensa y entrega a la causa de la libertad de Puerto Rico, pues Myrna Báez se mantuvo firme y fue, hasta el final, una independentista ejemplar’, apuntó.

 

Prensa Latina. 25 de Septiembre de 2018

 

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