Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

Claridades: El Grupo de los 22

Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)

Publicado: martes, 27 de marzo de 2018

El Partido Popular Democrático envejecía; no parecía poder adaptarse a los cambios, aumentaba el número de votantes, jóvenes en su mayoría; de ellos, los que se afiliaban al PPD, se resentían de la poca participación en los organismos directivos de la colectividad. Comenzó a sentirse la crítica al continuismo; la “vieja guardia” les cerraba el camino. El 22 de noviembre de 1958, Muñoz Marín leyó una carta de un jíbaro que le señalaba que el Partido estaba “embotao y había que amolarlo”. No pasó mucho tiempo para que oyeran nuevas voces que clamaban por una oportunidad para colaborar.

A mediados del 1960, a tono con el giro que tomaba la situación, Muñoz Marín le encomendó a Roberto Sánchez Vilella y a Luis Negrón López la preparación de un nuevo Reglamento para el PPD; tenía la intención de institucionalizar la colectividad. El documento elaborado, que recibió la aprobación de una asamblea del Partido, sustituía la presidencia de un solo hombre por una Comisión Presidencial. Propiciaba además, la representación obligatoria de los jóvenes que militaban en el Partido, tanto en los organismos locales como en los centrales. Fueron medidas que impulsó el propio Muñoz que luego de ostentar el poder por veinte años, ocho como presidente del Senado y doce como primer ejecutivo, parecía ver acercarse el momento de su retiro. Su actitud estaba respondiendo al reclamo de jóvenes impactantes que aspiraban a una participación destacada dentro del Partido y en la política nacional mediante una rápida escalada del poder.

El 17 de mayo de 1963, se celebró un foro en Manatí, del cual surgió el “grupo de los 22”; dentro del grupo disidente, había quienes defendían objetivos legítimos mientras había quienes estaban inspirados por la ambición de alcanzar el poder. A la cabeza del grupo, que se autodenominó “los 22”, estaba Juan Manuel García Passalacqua, ayudante de Muñoz que luego habría de convertirse en influyente consejero de Roberto Sánchez Vilella, cuando éste ocupaba la Secretaría de Estado. Dentro del “grupo de los 22” estaban la hija del gobernador, Victoria Muñoz Mendoza, Rafael Hernández Colón, Marcos Rigau, Samuel Silva, Eduardo Navas, José Arsenio Torres, Luis F. Camacho, Alfredo Nazario, Genaro Baquero, Eliezer Curet, Severo Colberg, Noel Colón Martínez, Antonio Colorado, Evaristo Toledo y otros; todos actuaron a tono con directrices de García Passalacqua, a quien Muñoz se negó a separar del cargo que ostentaba en su equipo de trabajo. Los jóvenes reunidos en Manatí expusieron sus ideas sobre economía, planificación y educación. Llamaron la atención sobre una “sociedad que produce lo que no consume y consume lo que no produce”, que aconsejaba delimitar el Gobierno y el Partido y se expresaron en contra de la burocratización, centralización, distanciados de la realidad política.

Para 1960, jóvenes que militaban en el Partido Popular, alertaban al liderato sobre la poca atención que recibían. En un artículo que publicó en El Mundo el 10 de noviembre, Juan Manuel García Passalacqua apuntaba que el país iba a una crisis por ser un pueblo de viejos espíritus, donde el lucro y el poder eran criterios determinantes, excluyendo a los jóvenes. Estos encontraron en Roberto Sánchez Vilella una simpática recepción y Sánchez era hombre de confianza de Muñoz, que se mantenía informado por los jóvenes de sus reuniones y leía los artículos escritos por ellos en Foro Libre, órgano de divulgación del grupo protestante. Muñoz comenzó a tomarlos en serio desde 1963.

 

Fuente: Puerto Rico 1898-1996 - Luis M. Díaz Soler

 

  (0) Comentarios




claritienda Ruta Betances