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Oscar en Casa: Razón de ser de la campaña para excarcelar prisioneros políticos

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Por Eduardo Villanueva Muñoz

Publicado: martes, 23 de mayo de 2017

El Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, es una prolongación del Comité Unitario Contra la Represión y de Ofensiva 92, entre otros grupos coincidentes. Se creó para dar continuidad y apoyo a la defensa de prisioner@s que cayeron presos en combate por la defensa de uno de los derechos humanos más fundamentales y genésicos, como es el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Uno de esos últimos prisioneros que, de manera ejemplar y sacrificial, cumplió treinta y seis años de cárcel por defender la independencia de Puerto Rico, es el patriota Oscar López Rivera. Con él, como con los demás prisioneros(as) políticos, seguimos la línea de cumplir con los siguientes objetivos:

Creación de  una junta  compuesta por  representantes de diferentes sectores y  miembros de los organismos involucrados en la campañas de excarcelación coordinada por  el Dr. Luis Nieves Falcón. El trabajo se encaminó a sensibilizar sobre nuestros pres@s y las  condiciones de reclusión partiendo de que  estaban encarcelados por su  participación en la  lucha por la independencia de PR y las luchas sociales. Romper con el desconocimiento de quiénes eran éstos  y educar sobre el concepto prisionero de Guerra fue vital. Preparamos cuadernos de formación, documentales y collages de éstos y sus familia y creamos un cuaderno de cómo organizar grupos  de apoyo. Se desarrollaron comités por la Isla reforzando así los  existentes. 

Gestionamos endosos más allá del independentismo, entre sectores que respetaran el concepto de defensa de derechos humanos de los prisioneros y el derecho a la autodeterminación, independientemente de preferencia final de estatus político en nuestra relación con EE UU. Uno de los objetivos fundamentales era consolidar el respaldo nacional. Mantener opinión pública a favor de nuestra causa aun en el ambiente divisionista electoral.

 Se Intensificó la campaña para obtener un amplio y representativo recogido de cartas para enviar a distintos presidentes de EE UU, de manera que se viera la constancia y la determinación de conseguir que creciera el reclamo de excarcelación de nuestros presos políticos. Organizamos actos religiosos por toda la isla y  visitas, casa a casa,  a escuelas e iglesias y grandes movilizaciones.

Se celebraron actividades de carácter indirecto y cultural (celebración de cumpleaños de los patriotas presos). Organizamos eventos de carácter internacional, como el que sesionó en Vieques,  Río Piedras así como el de la Haya en España, y también en NY, Cuba y Nicaragua.  Visitamos China, Irlanda del Norte y Africa.

Nuestro enfoque era dual: En lo procesal, presentar el caso de los presos como un reclamo de derechos humanos, de modo que el mismo pudiera convertirse en voz de consenso de todo nuestro pueblo, yendo más allá de las filas del independentismo, aún cuando éste sector llevara, como en efecto llevó, el peso de la campaña por excarcelar nuestros prisioneros (as) políticos. En lo sustantivo, plantear que nuestros prisioneros estaban presos por sus ideales políticos, en especial por ser combatientes contra el coloniaje y por su defensa a favor de la independencia de Puerto Rico, siendo la independencia el derecho universal más fundamental de un pueblo sometido al delito del coloniaje, como es el caso de Puerto Rico.  

Esta posición nos ganó ataques irracionales e injustos, de sectores que pretendían que se suavizara la defensa de los principios políticos de estos compañeros (as) presos, diz que con el objetivo de que se ampliara el apoyo a su excarcelación, aunque en la práctica equivalía a una expresión sugerida, de arrepentimiento, que es lo que el poder colonial históricamente les ha reclamado a todos como condición para excarcelarlos. Persistimos y se logró que todos salieran en libertad sin que ninguno de ellos, con condiciones o sin condiciones, firmara carta alguna de arrepentimiento por haber luchado por los medios que fueran, en defensa del derecho del pueblo de Puerto Rico a combatir el coloniaje y a reclamar la independencia de Puerto Rico como un derecho inalienable.

 El caso de Oscar López Rivera fue y sigue siendo el más difícil de los últimos tiempos. Oscar se negó a salir, indultado por Clinton el 1999 para salir diez años más tarde en el 2009, por razón de que no le ofrecieron nada a Carlos Alberto Torres y a Haydee Bertrán, además de que, estando preso, le imponían unas condiciones onerosas que, bajo el control de los carceleros, podían alegar que las había violado y negarle su derecho a la excarcelación final. Añádase a esa dificultad de circunstancia política, el evento de septiembre 11 de 2001, que enrareció el clima de derechos civiles en EE UU y logró que el gobierno incrementara la represión, las medidas de seguridad, legislara el “Patriot Act”, como instrumento preciso de represión política y demonizara a los que lucharan por la excarcelación de presos políticos, a quienes calificaban de terroristas. Bajo ese clima político, varios de nuestros aliados en la diáspora planteaban que Obama estaba bregando con la reforma migratoria y la reforma de salud y no quería que le pusiéramos sobre el plato más presiones sobre controversias agudas que las que tenía. Algunos se plegaron a esa exigencia mediática por razones tácticas y en algunos casos hasta electorales. De más de uno escuché ese argumento sin que lo hiciera público, en espera de mejores tiempos para recabar nuevamente su apoyo político.

Eventualmente conseguimos (el CDHPR), el apoyo de cuatro ex gobernadores de Puerto Rico y uno en funciones. Conseguimos Resoluciones de Senado y Cámara bajo la incumbencia de ambos partidos principales, PNP y PPD. El apoyo de la Coalición Ecuménica, que agrupa iglesias protestantes y la Iglesia Católica, representada por sus líderes principales y más liberales. El apoyo de todo el sector del independentismo, que en el caso de Oscar se unió solidariamente en el reclamo de su excarcelación y consiguió invaluable ayuda para lograr apoyos internacionales. Vale destacar que siete premios Nobel de la paz se unieron a este reclamo, así como la ONU, a través del Comité de Descolonización, la CELAC, La COPAL, La Internacional Socialista, El Foro de Sao Paolo y la red de países que apoyan la revolución, tanto en Cuba como en Venezuela. Puntales en ese apoyo internacional fueron; en igual orden de importancia, el PIP, el MINH y el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico. La lucha de todo nuestro pueblo en y fuera de Puerto Rico, nación interna y diaspórica , fue factor fundamental para que Obama oyera el reclamo de justicia y excarcelara a Oscar. Oscar regresa a su patria, que nunca lo tuvo ausente. Oscar se integrará al pueblo para aprender y enseñar cómo se lucha y se vence, en defensa de un ideal, cuando se resiste, viviendo con amor y constancia en defensa de la libertad patria…C

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