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Oscar en Casa: Los y las que estuvieron con él

en el orden acostumbrado de pie: Edwin Cortés, Antonio Rodriguez, Elizam Escobar, Adolfo Matos, Oscar López,Ricardo Jiménez, Alicia y Lucy Rodríguez. Al frente: Heriberto Marín, Rafael Cancel Miranda, Carmen Valentín y Dylcia Pagán
Foto por: Alina Luciano/Claridad
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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 23 de mayo de 2017

Un día antes del cabal cumplimiento de su sentencia, era mucha la emoción que sentían. Al teléfono, sus compañeras y compañeros exprisioneros(as) políticos(as) puertorriqueños evidenciaban la contentura de un niño o niña que se medio duerme esperando la llegada de los Reyes Magos. 

“Estoy loca de que amanezca”, contestó de inmediato Carmen Valentín a preguntas de este semanario sobre la excarcelación de Oscar López Rivera, quien saldría a la libre comunidad al día siguiente, el pasado miércoles 17. 

Valentín resaltó durante la corta entrevista telefónica la alegría que sentía por Karina, su nieta y la de Oscar también. Rememoró, en un intento de recorrer los casi 36 años que pasó en prisión López Rivera, cuando de niña Karina visitó las diferentes cárceles de Estados Unidos para ver a su abuelo. Dijo, además, que al fin había llegado el momento para que Karina, Oscar y Clarisa (única hija de Oscar) compartieran juntos en total libertad. 

Antes de despedirse, Carmen Valentín auguró un miércoles “especial y diferente” para Oscar, pues lo recibiría el pueblo que se unió para lograr su indulto. Y así fue. Ese 17 de mayo, desde tempranas horas de la mañana se presenció en las afueras del apartamento de Clarisa – donde Oscar se encontraba bajo arresto domiciliario desde el pasado 9 de febrero – un nutrido grupo de personas que apoyaron la gran campaña nacional e internacional a favor de la excarcelación. Hasta el Coro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico entonó canciones en ese primer recibimiento. 

A eso de las 11:00 de la mañana, periodistas de medios locales y extranjeros aguardaban en la playa de El Escambrón el inicio de lo que fue la primera conferencia de prensa que López Rivera ofreció tras haber cumplido su sentencia. Allí, frente al mar que anhelaba sentir, le habló al pueblo puertorriqueño y le agradeció a todos los y las que fueron esenciales para obtener ese logro colectivo. 

“Quiero darles las gracias a los presidentes Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama porque ellos respondieron a los reclamos y exigencias de nuestro pueblo y conmutaron las sentencias de todos(as) nuestros(as) presos(as) políticos(as). Primero, en 1979, las de nuestros cinco Héroes Nacionales: Lolita Lebrón, Irvin Flores, Andrés Figueroa, Oscar Collazo y Rafael Cancel Miranda. Segundo, en 1999, la de mis doce camaradas: Alejandrina Torres, Dylcia Pagán, Carmen Valentín, Lucy Rodríguez, Alicia Rodríguez, Carlos Alberto Torres, Elizam Escobar, Luis Rosa, Adolfo Matos, Edwin Cortés, Alberto Rodríguez y Ricardo Jiménez. Y por fin, la de este humilde servidor. Las decisiones de los tres hicieron posible que ya no haya presos políticos boricuas en prisiones estadounidenses, y que haya sido nuestro pueblo el único que ha logrado la excarcelación de todos(as) sus presos(as) políticos(as)”, expresó Oscar mientras el público presente le regalaba aplausos a cada uno de los compañeros de lucha que iba mencionando el hombre de 74 años de edad. 

El compañero Alberto Rodríguez le comunicó a CLARIDAD que le complacía ver a Oscar libre y que se alegraba de que ya pudiera caminar entre su pueblo. Continuó expresando que “para mí lo más importante es que nos alegramos por su regreso a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Ahora más que nunca, la Nación necesita que cada uno de nosotros se una para luchar contra la Junta de Control Fiscal y la austeridad inhumana que nos impone, y para comenzar un verdadero proceso de descolonización”. 

Alberto Rodríguez recalcó la gran victoria que significó para Puerto Rico lograr la excarcelación del natal pepiniano a pesar de que “a los puertorriqueños se nos recuerda constantemente que somos una pequeña nación insular, que somos la colonia más antigua del mundo, que somos pobres e incapaces de manejar nuestros propios asuntos y de lograr nada”. En cambio a esos planteamientos, Rodríguez destacó que “esta pequeña isla ha obligado a la metrópolis, al imperio, a liberar a nuestros soldados, nuestros prisioneros políticos no una, sino tres veces. Una vez más hemos demostrado nuestra fuerza, nuestro genio y nuestra determinación movilizando a nuestra nación para liberar de nuevo a otro prisionero político: Oscar López Rivera”. 

Precisamente, el hombre que recién pudo ver el mar dijo en sus primeras declaraciones públicas que continuaría luchando por adelantar la descolonización de Puerto Rico apoyándose en el valor de la unidad. En ese sentido, Carlos Alberto Torres expresó que “escucharlo prometer que va a luchar por la independencia de Puerto Rico es evidencia de que el hombre está claro”. Torres, quien reside en Chicago, fue testigo de la segunda fiesta de bienvenida que le regalaron a Oscar. El 18 de mayo el pueblo puertorriqueño en la diáspora lo esperaba “conmovido y alegre” en el Paseo Boricua. 

“Mientras estuve preso, yo nunca dudé que íbamos a estar juntos aquí”, le confesó Oscar a Carlos Alberto durante su encuentro en Chicago. “Oscar llega a Puerto Rico cuando el país está tan malo y desde Wall Street quieren seguir sacándole; el plan de ellos es enriquecerse a nuestras costillas”, comentó Torres antes de declarar que la llegada de Oscar a la Isla significa que “un auténtico líder y hombre de compromiso puede ofrecerse al rescate de la economía…Podemos contar con una voz sabia, con un líder que trae buenas ideas y que ha sacrificado su vida para cumplir con lo que él considera importante”. 

Por su parte, Luis Rosa coincidió con Carlos Alberto en que, debido a lo que está atravesando Puerto Rico, la salida de Oscar tiene un significado grandísimo “primero porque a esos que luchan les entra un poco más de ánimo y deseos de continuar la lucha, y segundo porque para los que se han sentido un poco pesimistas es una victoria que les llena de esa esperanza de que un Puerto Rico diferente es posible”. 

“Los que luchamos nunca esperamos nada en recompensa; luchamos por la necesidad de hacerlo, por el amor a la Patria y a nuestra gente, pero cuando uno recibe el abrazo del aprecio, el cariño de un pueblo, eso se acepta”, dijo Luis Rosa sobre las manifestaciones de afecto que le ofrece el pueblo a estas personas que han renunciado a su libertad física por defender un ideal. 

“Para mí, Oscar todavía no ha internalizado lo que él representa para este pueblo, pero yo creo que los abrazos de la gente le van a dejar saber que ha llegado a su Patria, a su hogar, donde va a poder compartir e integrarse a una lucha vibrante, que cuenta con unos estudiantes que han demostrado un patriotismo y un amor por la Universidad”, afirmó Rosa.

Respecto al estudiantado que continúa en pie de lucha en defensa de la Universidad de Puerto Rico, Edwin Cortés expresó en entrevista con CLARIDAD que Oscar debe representar un ejemplo de victoria para los estudiantes sentenciados de la UPR. Cortés aseguró que López Rivera, en sus primeros discursos públicos, ha tenido presente la situación actual de la Universidad y “el futuro de nuestra Nación, la juventud”. Este compañero se ha comprometido con la juventud puertorriqueña y latina en el Barrio Boricua en Chicago y se ha desempeñado en proyectos educativos como el Centro Cultural Puertorriqueño y la Escuela Pedro Albizu Campos, ambos impactados por la figura de Oscar López Rivera. 

Otro compañero de lucha que le concedió la entrevista a este medio fue Ricardo Jiménez, quien indicó que “para mí” es una profunda alegría ver a nuestro héroe nacional regresar otra vez a su Patria, pero fue una agonía para mí esperar 17 años, desde que salí de la cárcel y lo último que vi fue su espalda”. “Si algún día me pasa algo, al fin mi corazón está aliviado porque sé que él está con la nación puertorriqueña, con su familia, y que fue una victoria grandísima el poder traer a todos los presos políticos de esta época”, continúo Jiménez. 

La conversación con Ricardo se efectuó dos días antes de que Oscar pisara el Barrio Boricua en Chicago. Por eso, dijo que todos los líderes comunitarios, oficiales electos y organizaciones comunitarias que conocen a Oscar por décadas estaban felices con el próximo encuentro. En cuanto a él, confesó: “soy afortunado de conocer a Oscar hace 45 años”. 

Adolfo Matos, por otro lado, definió como un “sentimiento mixto” su parecer ante la llegada de López Rivera. “Es una alegría inmensa podernos reunir de nuevo después de tantos años de no poder compartir, pero a la misma vez se ve la ofensa grande del gobierno norteamericano que alardea tanto de democracia y mira lo que hace aquí en Puerto Rico”, sentenció Matos en aras de explicar el país y el momento crucial al que regresa Oscar. Pero, como coincidieron muchos y muchas de las entrevistadas, Elizam Escobar aseguró que ahora “lo que faltan son dirigentes que estén probados, que tengan credibilidad y que la gente respete. Oscar López es un ejemplo que tiene el respeto del pueblo”. 

Dylcia Pagán respondió que el cumplimiento total de la sentencia de Oscar significa para ella un hecho “histórico porque ya son más de 35 años que no puedo darle un abrazo” y entre risas continúo: “a él le gusta dar, pero va a tener que aprender a aceptar porque todo el mundo lo quiere abrazar”. Pagán informó, además, que el municipio de Loiza está organizando una actividad para Oscar y ella ha sido parte del comité coordinador. 

“Todo después de la salida de Oscar va a ser diferente porque conozco lo que él puede aportar y he visto que la gente ha depositado en él una confianza que no va a menospreciar, ni a traicionar”, aseguró Luis Rosa. 

 

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