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La universidad, más allá de Ricky Rosselló

Si la política partidista importa más que el mérito hasta en los niveles más altos, un nombramiento político al nivel de catedrático auxiliar no es sorprendente. En la foto: Ricky Rosselló
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Por Rafael Irizarry Quintero

Publicado: martes, 11 de septiembre de 2012

Por Rafael Irizarry Quintero/80grados.net

La contratación del Dr. Ricardo Rosselló Nevares como catedrático auxiliar en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM-UPR) ha causado gran controversia debido a la alegada irregularidad y falta de transparencia del proceso. Aunque las dimensiones políticas del nombramiento son innegables, poco se ha hablado del problema importante y obvio que esta situación expone, y que representa un problema sustantivo para la Universidad, y el futuro de la ciencia en Puerto Rico.

Para mantener su calidad de investigación y docencia, las instituciones enfocadas en investigación biomédica tienen procesos bien definidos que les permiten escoger y evaluar cuidadosamente a su facultad. Cuando una institución inicia la búsqueda de un catedrático, emite una convocatoria abierta, basada en una evaluación de sus necesidades, que describe los requisitos para llenar dicha posición (ejemplos aquí y aquí). Aún cuando la búsqueda se hace teniendo a un candidato en mente, éste ofrece una charla científica en la institución, presenta un plan de investigación detallado, y provee cartas de recomendación. La institución entonces evalúa la producción científica del candidato (en términos de publicaciones, entre otros criterios) y su potencial para conseguir fondos competitivos (grants). La plaza no se asigna por turno, o a quien lleve más tiempo trabajando por contrato, sino al candidato con el mayor potencial de poner el nombre de la universidad en alto.

Típicamente las posiciones de investigación biomédica vienen con una garantía de fondos semillas o ‘start-up package’ para que el candidato pueda comenzar a crear un programa de investigación independiente (un laboratorio) que luego dependerá en gran medida de grants. El proceso de selección también es importante porque protege a la institución de que esta inversión de recursos no sea en vano. Además, cuando llega el momento del ascenso con permanencia, la decisión se basará en criterios relacionados con la evaluación original: la producción científica y el éxito obteniendo grants.

Ante la carencia de estos importantes componentes de selección y dados los confesos intereses políticos del doctor Rosselló Nevares, han surgido múltiples denuncias de que el nombramiento es político y no merecido. Ausente de la discusión ha estado el carácter político de otros nombramientos (en algunos casos para altos puestos de liderato) en el RCM-UPR en décadas recientes y el precario estado de la investigación científica en dicha institución. El escándalo en cuestión nos provee una oportunidad para llamar la atención a estos temas de mayor importancia para la institución.

El RCM-UPR tiene un historial de cambiar su rector, y hasta algunos decanos, cuando cambia el partido político que gobierna. Si la política partidista importa más que el mérito hasta en los niveles más altos, un nombramiento político al nivel de catedrático auxiliar no es sorprendente. Estos cambios “frecuentes y arbitrarios” en el liderato de la institución afectan negativamente la continuidad y la autonomía de la misión y la investigación del RCM-UPR. Igualmente, la politización del RCM-UPR podría conllevar a una toma de decisiones carentes de visión sobre el futuro del centro docente. Por ejemplo, el Presidente de la UPR defendió el nombramiento del doctor Rosselló Nevares argumentando que el RCM-UPR no tiene un programa en su área de especialidad: generación de células madres inducidas de la piel. Pero un intento serio de desarrollar dicho programa requiere mucho más que un nombramiento. Requiere un compromiso de varios años que incluiría una inversión multimillonaria para financiar infraestructura y personal de apoyo.

Un análisis detallado del trabajo del doctor Rosselló Nevares (realizado por Luis Villanueva) concluye que su récord es mediocre. No estoy de acuerdo.1Aunque es cierto que con este récord le sería difícil conseguir una plaza en una institución de investigación de primera, ¿qué tal si aplicamos este mismo análisis a otros catedráticos del RCM-UPR? A pesar de los subsidios sustanciales que recibe del Estado, la realidad es que la producción científica del RCM-UPR es muy limitada. Esto no sorprende dada la falta de apoyo institucional evidenciado por la falta de fondos semilla para sus investigadores jóvenes, la escasez de inversión en instalaciones básicas de investigación, y la falta de personal administrativo para apoyar al investigador, entre otras deficiencias. Aunque existe un puñado de laboratorios exitosos, y programas como RCMI (financiado con fondos federales) que proveen algo de apoyo, no queda claro que la investigación científica sea una prioridad del RCM-UPR.

Recientemente, otra situación ha evidenciado la aparente falta de compromiso con la investigación científica de parte de la administración de la UPR. La Fundación Nacional de la Ciencia (NSF) ha congelado $52.1 millones en fondos de investigación destinados para la Administración Central y al Recinto de Mayagüez debido a deficiencias administrativas. La respuesta de la administración universitaria ha carecido de urgencia en lo que se ha convertido en un escándalo a nivel federal y una tragedia sin precedentes en la historia de la investigación científica de nuestro País.

Pero quizás la consecuencia de mayor impacto a largo plazo es el mensaje implícito de que “el que tiene padrino, se bautiza” que se le envía a los jóvenes científicos puertorriqueños que sueñan con contribuir su granito de arena al futuro del País regresando a trabajar en la UPR. Es aún más serio ver cómo la UPR, baluarte en la historia y el progreso de Puerto Rico, se ha convertido en marioneta política, un fenómeno que aunque no es exclusivo a la presente administración, se ha visto recrudecido bajo la misma. Si es realmente cierto que mirando hacia el futuro “la Universidad es la fuerza matriz para el desarrollo económico del País”, entonces es hora de que la administración universitaria demuestre que está al servicio del pueblo de Puerto Rico y no al de los partidos políticos. Sin duda, los temas discutidos aquí ponen en duda el compromiso que tiene la UPR con la investigación científica. Para los que queremos ver a la UPR continuar con su tradición de excelencia, hace falta un cambio sistémico.
 


* El autor es columnista de la revista cibernética 80 Grados.

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