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Historias de las comidas y y bebidas de la isla* (fragmento)

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Por Rafah Acevedo

Publicado: martes, 6 de noviembre de 2018

0.

Nada más ayer en la isla el hambre

se hacía siempre de féculas, agua y leche y my poca sal.

El sol a fuego lento y luego alto, alto, quedando su calor

aderezando las noches entre los cantos del animalito aquel.

Nada más un poco del pasado, ayer, decía,

el hambre hacía de la yuca harina, flor de trigo,

arroz.

Poco a poco la harina desleída agitándose con cucharón de madera

como el olvido se cuece y se espesa

igual que un domingo en la mañana.

El recuerdo se aparta y se sirve.

 

1.

Al enfermo, quién será,

se le dará la carne del ave

majada en un almirez con un pedazo de pan y caldo,

¿quién será el que acerque el bocado?

 

A quien sufre, ¿por qué no el drama 

de vivir en la orilla y lavar los cangrejos

que luchan a muerte en la olla con agua y sal?

Los jueyes huelen a historia  y a marea baja

que huele a manteca 

donde los ajos y los ajíes dulces suenan a aguaceros.

 

Los jueyes caminan como el sabor de los tiempos.

 

Al enfermo, ¿por qué no se le ofrece pescado a la parrilla

con el agrio sanador de dos limones?

 

2.

El lechón se coge

se mata y se pela

como en tiempos lejanos hacían los celtas,

como en tiempos aún más lejanos hizo

el distraído carnicero chino

según cuenta el aún más distraído

Charles Lamb.

Y así como hubo una ruta de la seda,

hay una ruta de la grasa

que nos define de alguna forma

atravesados por una vara

asados con leña.

 

 

* El poeta chileno, Pablo de Rohka, ofreció al mundo su Epopeya de las comidas y bebidas de Chile. En Puerto Rico, Salvador Brau historió sin decirnos que comía el hambre. Quizás Palés Matos es el único poeta puertorriqueño que pensó en eso. En 1859 se publicó un “formulario para confeccionar toda clase de alimentos” que pretendía atender “las circunstancias especiales del clima y de las costumbres puertorriqueñas” (El cocinero puerto-riqueño ó Formuario para confeccionar toda clase de alimentos, dulces y pasteles, conforme a los preceptos de la química y la higiene y a las circunstancias especiales del clima y de las costumbres puerto-riqueñas. Ediciones Puerto. 2004)

 

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