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Llamado a la resistencia

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Por Marcelo Barros

Publicado: martes, 6 de noviembre de 2018

El domingo pasado (28 de octubre), la mayoría de los brasileños escogió para presidente de la República a el candidato de la extrema derecha que promete al país un camino hacia la dictadura militar y el fascismo. Hizo campaña con las mismas palabras que usara Hitler en la Alemania de los años 30. El hecho que, en pleno siglo XXI, un país como Brasil tome ese camino merece estudios y reflexiones que no se agotarán en pocos días. 

El discurso de odio e intolerancia ya estaba sembrado en las personas. La derecha solo tuvo que hacerlo aflorar. Aparentemente, en la lucha de la civilización contra la barbarie, la mayoría de los brasileños votó por la barbarie. Los pobres han votado contra sí mismos y solo podrán percibirlo eso cuando sea tarde. Para quien tiene fe, lo más triste es ver que amplios sectores de las Iglesias cristianas (Católica y Evangélica) se han sumado al proyecto del odio y han hecho una gran contribución para la victoria del mal. No es la primera vez que padres y pastores optan por la derecha. 

En 1964, apoyaron la dictadura militar en nombre de la familia y de Dios. El resultado de eso, todos lo conocimos. En la Alemania del Nazismo, la mayoría de obispos, curas y pastores evangélicos apoyaron Hitler. Sólo un pequeño grupo de cristianos, coordinados por el pastor Dietrich Bonhoeffer creo la Iglesia de la Resistencia. Parece que en el Brasil actual, tendremos de retomar el espíritu de la Iglesia resistente. Pero de esta vez, será junto con las comunidades de culto afro que serán las primeras a ser perseguidas por el nuevo gobierno (él ya prometió eso). Y las comunidades indígenas tendrán que defenderse para no ser consideradas extintas. Con todas las personas que aman la justicia y buscan un nuevo mundo, tendremos que reorganizar la esperanza y formar los cenáculos de resistencia. Es bueno recordar que en sus inicios, las Iglesias cristianas eran grupos de solidaridad y subversivos en relación al imperio romano. La propuesta de Jesús fue la de plantar las semillas de un nuevo mundo ensayando un nuevo estilo de vida y siendo aquellos/as que creen en el amor. Ese amor de predilección no es solo un sentimiento, sino un camino social de solidaridad y comunión, profecía de un mundo nuevo. 

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

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