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Arrarás: Un dirigente deportivo diferente

José Enrique Arrarás
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Por Elliott Castro Tirado

Publicado: martes, 19 de julio de 2016

De todos los deportes en los que Puerto Rico estará presente en los Juegos Olímpicos de Río, llama poderosamente la atención el atletismo, con trece competidores de ambos sexos. Esa cantidad no tiene precedentes y prácticamente todos(as) mejoraron sus marcas personales, varios de ellos(as) las nacionales, en ruta a lograr la clasificación.

Entre ellos, Javier Culson merece mención y destaque aparte, pues cuatro años más tarde se mantiene entre los mejores del mundo en 400 metros con vallas, prueba en la que ganó bronce en los pasados Juegos, que fueron en Londres en el 2012, en la que fue nuestra primera medalla olímpica de pista y campo.

En este momento de justa alegría y ajustes finales a detalles técnicos a tres semanas de la apertura de los Juegos, es meritorio reconocer el esfuerzo y el rendimiento de la cuarteta boricua del 4 x 100 femenina, que se quedó a las puertas de la clasificación, mejorando en el camino la marca nacional. Una de ellas, Celiangely Morales, comoquiera estará en Río, pues se ubicó entre las mejores en 200 metros. Las otras fueron las jóvenes veteranas Beatriz Cruz, Ginoska Cancel y Carol Rodríguez.

 

Arrarás al frente del atletismo desde el 2001

José Enrique Arrarás dirige la Federación de Atletismo de una forma muy diferente a otros presidentes federativos y la misma definitivamente, le ha rendido frutos al país. Sus gestiones generalmente las realiza con un perfil público muy bajo. Ni siquiera en tiempos de mejoría considerable de las actuaciones de nuestros(as) competidores, apenas busca destaque personal en los medios, ni se retrata con los atletas. Además, no utiliza el bombardeo de comunicados de prensa y es que en definitiva, no busca pauta personal.

Por el contrario, aplicando la experiencia acumulada en décadas de trabajo deportivo a todos los niveles, ha logrado poner a remar en la misma dirección a recursos importantísimos que aportan en áreas bien diferentes, algo que no ocurre muy a menudo en el país. 

Por ejemplo, el deporte puertorriqueño en general y el atletismo en específico, se han beneficiado en grande con las aportaciones de Víctor López, el boricua de mayor rango y liderato en el atletismo mundial, a quien lejos de celarlo, simplemente le ha abierto cancha. 

Arrarás ha mantenido a Luis Diepa como Gerente General de los equipos que nos representan. También ha incorporado a Carlos Guzmán, quien además de ser un entrenador muy preparado, es un verdadero científico e intelectual del deporte, con prestigio internacional en ascenso.

A Luis López le permitió trabajar con el relevo corto y nuestras velocistas con probado éxito. Además, de uno de nuestros mejores corredores de distancias cortas, ha hecho la transición a entrenador de forma armónica para beneficio de los(as) más jóvenes. 

Por otro lado, con sapiencia ha permitido que Sammy Laureano trabaje con los medio fondistas de ambos sexos, coordinando todo lo de carretera con Osvaldo Rojas y su Comité de Fondismo.

A pesar de todos esos y otros recursos, Arrarás ha permitido que atletas probados mantengan sus propios entrenadores, como han sido los casos de Javier Culson y Beverly Ramos, entre otros.

Esos son solo algunos ejemplos de su política de dejar hacer. Por otro lado, un aspecto sumamente importante, es que ya no se sienten –al menos públicamente- las polémicas internas y personalistas, que anteriormente eran caldo de discordias y que lógicamente deben haber afectado negativamente el rendimiento de, al menos algunos de nuestros competidores. 

 

Ha evitado el rompimiento de la LAI

Todo indica que este será el último periodo de Arrarás al frente de la Federación de Atletismo, la que preside desde el 2001. Aunque se le asocia principalmente con ese deporte, en 1956 jugó Baloncesto Superior con el equipo de su pueblo, Mayagüez, del que fue su apoderado años más tarde.

Mientras se desempeñaba como el primer Rector del Colegio de Mayagüez (1966-71), Arrarás colocó al deporte como prioridad y no meramente con retórica, sino asignándole recursos de todo tipo para llevarlo al tope de la Liga Atlética Interuniversitaria. 

En 1973 fue electo presidente del Comité Olímpico y la Federación Ecuestre, puestos que ocupó hasta el 76. Antes había sido vice en el COPUR (1969-72).

En el resto del siglo 20 se le ubica más en la política y el servicio público, pero siempre manteniendo sus vínculos con el deporte, aun sin ocupar puestos directivos.

Como mencioné anteriormente, en el 2001 asumió la presidencia de la Federación de Atletismo y un año más tarde (2002), pasó a ser el Comisionado de la LAI, donde con una política de no confrontaciones, al menos públicas, ha monitoreado el desarrollo de una institución en la que conviven los intereses de la educación privada con los de la del Estado. En esos dos conceptos hay discrepancias y contradicciones inevitables. Su arte ha sido evitar que las mismas hayan pasado a ser antagónicas y que juntas hayan marchado hacia adelante, aunque en ocasiones de forma zigzagueante.

Por momentos ha parecido que las intervenciones políticas iban a destruir esa institución que le ha servido bien al país desde su fundación en 1929. Mas recientemente parecía que las públicas se iban a separar para fundar una organización paralela. Aunque no se le ha dado el crédito, estoy convencido de que la forma de ser de Arrarás fue vital para aplacar ambos conatos.

Al igual que ha hecho en la Federación de Atletismo, le ha dado mano libre a Carlos Vázquez, quien ha sido un eficiente Director de Torneos de un monstruo como es la LAI, que cuenta con 21 instituciones, incluyendo una en las Islas Vírgenes y que tiene un programa que se ha ampliado a veinte deportes .

Un logro importantísimo de la LAI ha sido ponerle freno al reclutamiento descontrolado de atletas extranjeros, con medidas aprobadas con el respaldo de las principales instituciones públicas y privadas. 

A pesar de las amenazas de demandas en los tribunales, la LAI impuso los cambios y hoy presenta un cuadro renovado tras la implementación de las medidas de control aprobadas. 

Antes que me acusen de idealista o de intentar barrer los problemas debajo de la alfombra, sigo siendo de los que reconocemos lo mucho que nos falta y que debemos mejorar. Pero eso no me impide reconocer lo que se ha hecho y en este caso, distinguir a José Enrique Arrarás.

 

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