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Martin Luther King, Jr. pensado desde Barrio Caliente

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Publicado: miércoles, 17 de enero de 2018

Por Juan Montaño Escobar

 

Las melancólicas telarañas de un saxo 

Barrio Caliente, ciudad de Esmeraldas, bar La Número 1, a la distancia, no de la geografía y sí de la memoria, alguien se acuerda, de pasada y solo por decir un dato en la historia de la negritud universal: el 15 de enero, se recordará el nacimiento de Martin Luther King, Jr. Él es tan universal como Bob Marley o Muhammad Alí, pero nadie sabe quién fue John Coltrane. ¿Quién fue? Un jazzman que compuso Alabama a la memoria de cuatro niñas negras asesinadas en la voladura de un templo baptista, en la ciudad de Birmingham, estado de Alabama. De acuerdo a Alberto Ciria, de quien tomo el dato, fue a la caída de la tarde del 15 de septiembre de 1963. Él, Luther King, Jr., hizo la oración fúnebre y Coltrane recogió el motivo de esa rabia aguda y dolorosa en el saxo. “La pieza comienza con una confesión íntima de duelo sobre un fondo angustioso. El duelo lo expresa el saxofón, sobre un trémolo grave del piano. Un trémolo es una pulsión frenéticamente insistente de la misma nota”, escribe A. Ciria en su artículo [1] . 

Las barrocas figuras del frontispicio del estadio Folke Anderson, en la ciudad de Esmeraldas, Ecuador, si es que debieran expresarse en armonías también serían las de un saxo, con un abigarrado fondo de tambores. Cununos y batás, por ejemplo, bombos y djembé. El cielo barrial nuestro de todos los días está surtido de tambores como una geografía interminable de manos sonoras, “las manos, las de mi gente” [2] . En esta esquina del Barrio se cocinan a fuego lento las epopeyas deportivas de otros negros que escogieron el fútbol para elevar el tono de su existencia. “Es cruel decir que un hombre se eleve a sí mismo tirando de sus cordones” [3] . Mujeres y hombres allá en Montgomery, en New York o acá, en Esmeraldas eso hicieron para rebasar la línea de la subestimación racial. Las figuras esculpidas en piedra negra muestran el vigor no de una raza, sino del ánima que nunca cantó a su existencia en ningún alabao [4] definitivo. 

 

Entre Nicolás Maquiavelo y Mahatma Gandhi 

No fue un amor a primera vista. “¡Caramba, qué bajito es!”, habría dicho Coretta Scott cuando vio a Luther King, Jr., mujer brillante y poco impresionable, ilustrada y firme de carácter. La amistad se dio por la admirable oratoria de Martin, supo que antes se había llamado Michael y después de conocer mejor a Martin Lutero cambió a ese nombre con el cual intentaría llegar a la Tierra Prometida, además muy pronto sería doctor en teología y filosofía. Coretta pudo haber pensado que a un hombre no se lo juzga por su estatura, más bien por “su fortaleza espiritual” como años después lo diría en aquella célebre pieza oratoria. Se casaron el 18 de junio de 1953. 

Luther King, Jr cumplió con su tesis doctoral, debió conciliar las tensiones filosóficas entre el teórico de la operatividad del poder político, Nicolás Maquiavelo; el gurú del pacifismo activo, Mahatma Gandhi; y los teólogos Paul Tillich y Renhold Neibuhr. 

Fue como un sino, la ciudad debió ser Montgomery, estado de Alabama, iglesia baptista ubicada en la avenida Dexter, tenía 25 años y empezaba su apostolado radical contrario al uso de la violencia para alcanzar fines necesariamente buenos. Esto era el sur estadounidense en donde parecía que el racismo era un dogma perverso y se había establecido para no desaparecer nunca. Un muro más indestructible que el de Jericó consolidaba la frontera racial entre los ciudadanos. 

 

Un diciembre en arrullo-blues 

El saxo solitario es ejecutado por un músico de cabellos recortados al mínimo, la orquesta de Yuri Buenaventura participa en uno de los festivales de festival de jazz de Rotterdam, nada que ver con John Coltrane y mucho con la costa pacífica colombo-ecuatoriana. O sea más cerca a Barrio Caliente y a las monumentales efigies de los futbolistas. Los más radicales vivieron en el Barrio (aún viven algunos) y cualquiera que le guste el aire de la historia barrio-calenteña se busca una esquina por donde esta pasó alguna vez en traje de cimarrón. ¿Jaime Hurtado? ¿Nelson Estupiñán Bass? Esos son los jefes de esta cosa radical. Chuck D de Public Enemy, rapero político o político rapero, le pone más rayas al tigre: “No me gusta que cuando se hable del doctor King, años tras año, se suavice su imagen, como si no fuera un radical. Necesitas un punto de vista radical para oponerte a la opresión y realizar resistencia física si es necesario” [5] . 

1955, diciembre de radicales, primer día del mes y primeros asientos del bus desocupados. Una mujer de la NAACP [6] , agotada no de la jornada de trabajo, como se ha dicho, no, ella estaba cansada de aquella historia. La tarde otoñal se mostró como primavera esencial. Se llamaba Rosa Parks y comenzó una revolución, tenía mucho de ética y bastante de política, no se detendría más nunca. “Aquel yo no me levanto de este asiento”, funcionó al revés: levantó a la ciudadanía negra de Montgomery. Ella fue apresada por desorden público y se desordenaron las finanzas de la empresa de buses, por el boicot de la gente negra. Con spirituals y oratoria responsorial de Martin Luther King, Jr., la no violencia activa se planificaba desde la Iglesia de la Avenida Dexter. 

Más de un año duró la batalla cívica, una red de transportes y de caminantes comunitarios ayudó como pudo a superar las dificultades agravadas por provocaciones de blancos, arrestos arbitrarios, acciones intimidatorias y las amenazas de prolongados encarcelamientos. El jueves 15 de noviembre de 1956, The Montgomery Advertiser le dedicaba la primera página al boicot, el titular denunciaba su desaliento: Boycotters Vote To Board Buses Again [7]. Y Martin Luther King, Jr. comunicaba que los ciudadanos negros podían abordar buses sin la humillación de la segregación. Solo de tambores hasta la Patagonia, por favor. 

 

Aquella noche encontró un socio excepcional 

“La tarde de un lunes, después de una semana muy tensa durante la que fui detenido y me hicieron muchas llamadas amenazadoras por teléfono, tuve que dirigir la palabra a la multitud. Intenté causar una impresión externa de fuerza y valor, aunque interiormente estaba deprimido y poseído por el miedo” [8] . Luther King, Jr escribe que estaba amelcochado por el pavor con todas sus trampas listas: desaliento porque el fallo de la Corte aumentaría la carga que podría romper la resistencia, angustias difíciles de amansar, decaimiento de la fe porque su liderazgo soportaba el peso de todas las dudas populares y parecía sentir el sabor rancio de las plegarias inútiles. Una anciana negra, a quien llamaban Mamá Pollard   llegó hasta el presbiterio del templo, después de tantear con él las asperezas de la desesperanza susurró como para que guardara el secreto: Keep it real! [9] Muy bien, no dijo exactamente esa frase, pero se le aproxima. 

El miedo falsea el espíritu, causa cansancio en el ánimo y suprime toda resistencia hasta la postración inexorable; ahora se tiene la certeza que lo contrario del miedo no es la valentía, sino la fe. Y la fe es tan aprehensible como el ánima. “ El miedo llamó a la puerta. La fe fue abrir. No había nadie”. Escribió al final de Antídotos del miedo [10] . Ese sería su destino, derrotar su miedo (o sus miedos) para que los demás vencieran los suyos. Luther King, Jr debió convencerse que la injusticia racial y política tenía en la resignación el producto exquisito del miedo. Aun en estos días. Él debió tenerlo como un estorbo sombrío mientras caminaba a Washington, a Memphis o en las calles de Chicago y en donde fuera necesario desafiar el agrio rostro racista. El ex fiscal de los Estados Unidos, Ramsey Clark, en un documental dice una frase que solo se comprende conociendo la vida del Doctor King. El antiguo fiscal dijo: “ese hombre estuvo coqueteando con la muerte”. Muchas veces, tantas, hasta que pereció muy joven, mostrando el camino a una revolución de abajo hacia arriba y con los colores de esta humanidad. 

Barrio Caliente, sobre la mesa una botella de agua, allá arriba, muy arriba una luna creciente y de prístina luz; en un arranque de amor radical por el Barrio uno diría que esta luz de luna solo se derrama en el Barrio. Y con esa emoción ecológica desespera no escuchar en rap, currulao, reggae o en cualquier otro ritmo solo esta frase: I have a dream [11] . Dentro de la formalidad fue un discurso, quienes estuvieron ahí y quienes volvemos a escucharlo cincuenta años después decimos que esa pieza oratoria, improvisada, verbalizada en tono de griot equivale a una maravillosa jam-session con los instrumentos de la Historia, de la ancestralidad y con la suma vacilante, al inicio, pero decidida cuando se precisó, de millones de pequeñas voces. Exacto rhythm and poetry, nada sobró o faltó. Quizás un solo de todos los tambores, de todas las esquinas de Afroamérica. “El discurso de Martin Luther King, Jr es el mejor discurso dado por un norteamericano. Me conmovió aquel día y todavía me conmueve”, palabras sentidas de William Clinton, ex presidente de los Estados Unidos. 

 

¿Juzgado por “el contenido de su carácter”? 

“Tengo el sueño de que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su espíritu” [12] . La estructura de poder que le asesinó, mediante James Earl Ray (dicen que fue un delincuente de poca monta), debió valorar el contenido de su carácter y también el color de su piel. Se discute el orden de la prioridad criminal. Fue al atardecer del 4 de abril de 1968 y para esa fecha querían que no hablara de pobreza, guerras de agresión e injusticias sociales. Un sector minoritario de la sociedad estadounidense no entendía por qué arriesgaba su título de ‘buen hombre’ al hablar fuerte y claro de estos temas. Martin Luther King, Jr. respondió: “No decido qué está bien o mal basándome en la opinión de la mayoría. Un líder auténtico no es un seguidor de consensos, en verdad es un forjador de consensos”. De acuerdo, el radicalismo cimarrón de estos días recorre esa vía. 

 

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