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Primera proyección pública de cine en Puerto Rico: 1897 antes de la Invasión Americana

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Publicado: miércoles, 17 de enero de 2018

Rose Marie Bernier Rodríguez / Especial para En Rojo

 
 

Una de las últimas maravillas del Siglo 19, la imagen en movimiento como espectáculo público, debuta en la Navidad de 1895 en París, Francia y en Puerto Rico el 9 de mayo de 1897. Tocó a sanjuaneros, residentes de la Capital de Puerto Rico, ser los primeros del país en examinar el espectáculo que estaba cautivando al resto del mundo durante el fin de siglo.

Como resultado de una investigación desde el 2001 dentro de un curso dictado por el Dr. Aníbal Sepúlveda en la Escuela Graduada de Planificación, comienza una pasión por la investigación de los cines hasta hoy. El cinematógrafo llega a Puerto Rico tan sólo 1 año y 5 meses después de inaugurado en París en diciembre de 1895. Tan rápido como mayo del 1897, recibimos pioneros emisarios del cinematógrafo, esparciendo la maravilla de la imagen en movimiento entre nosotros.

De hecho, antes de la invasión estadounidense identificamos por lo menos seis exhibiciones cinematográficas en dos de los principales teatros de Puerto Rico, el Teatro Municipal (hoy conocido como Teatro Tapia) en San Juan y en el Teatro La Perla de Ponce. Debutan las dos tecnologías principales de proyección de imágenes en 1897: el Cinematógrafo Lumière así como el Vitascopio de Edison. 

Este dato es inédito, se publica en este artículo por vez primera y es el tema inicial de un libro que esperamos salga a la luz este año de 2018. Es importante ya que hasta ahora se dice, erróneamente, en la literatura de las primeras exhibiciones en Puerto Rico que aquí se conoce el cine por primera vez después de la Invasión Americana. Este error se ha continuado repitiendo en la mayor parte de los artículos que se continúan escribiendo sobre el tema. 

El relato inicial que hemos recuperado sobre esas primeras proyecciones nos llega del conocido periodista, locutor y actor Don Juan Ortiz Jiménez, a través de varios importantes artículos publicados por él, (quien entonces era redactor) en la Revista Puerto Rico Ilustrado entre los años de 1951 y 1952. Ortiz Jiménez entrevista como fuente principal de datos de los orígenes del cine al fotógrafo y pionero del cine en Puerto Rico, Don Rafael Colorado D’Assoy. Colorado relata sus recuerdos de las primeras exhibiciones en San Juan describiendo con la frase, ahora casi lapidaria de “un francés, antiguo dependiente de Pathé que da las primeras proyecciones”.

En 1897, detectamos leyendo cientos de periódicos, que mientras se presenta la primera proyección en San Juan de cinematógrafo, en Guayama Rafael Colorado está establecido con su propio estudio como fotógrafo, todo esto antes de la invasión. El pueblo de Guayama, localizado al sureste de la Isla, probablemente en este tiempo no tiene acceso directo al detalle de la actividad teatral de San Juan. Colorado no vivía ni estaba en San Juan en 1897, no tenía por qué estar al tanto de todo lo que estaba ocurriendo en la Capital. Él relata sus recuerdos, los cuales, según demostramos, no incluyen todos los sucesos en cuanto a las primeras proyecciones y sí a otras proyecciones que hemos documentado post 1900.

La primera proyección de cinematógrafo identificada en esta investigación sucede durante el mes de mayo del 1897, específicamente entre las fechas del 9-20 de mayo. Luis Pío, (posiblemente Luis Pío Sánchez Rivera) es la persona que se adelanta y trae el cinematógrafo a Puerto Rico tan sólo un año después que se inaugura el Vitascopio, el primer proyector comercial producido y desarrollado por la “Edison Manufacturing Film Company”, desde abril de 1896.

Se le llama a este primer proyeccionista en diversas formas: Don Luiggi de Pio, Luis Pio, Luiggi Pío o simplemente señor Pío. En conversaciones el Dr. Jean-Claude Seguin Vergara investigador franco-español especula que probablemente sea un italiano, nuestra teoría de una persona local se esboza adelante. El Dr. Luis Pío Sánchez Longo (Profesor de la UPR- Humacao), en entrevista telefónica durante noviembre de 2009 nos indica que posiblemente este Luis Pío sea su bisabuelo, Luis Pío Sánchez-Rivera, un destacado líder abolicionista, comerciante del área interior que hacía obras teatrales en Barranquitas y quien llegó a ser un músico y bohemio conocido. Además, era primo hermano de Don Luis Muñoz Rivera, líder del Partido Liberal en 1897. El Dr. Luis Pío Sánchez-Longo (Neurólogo, Profesor de la Escuela de Medicina de UPR recientemente fallecido) nos dijo que siempre había escuchado que su abuelo mostraba películas, que era pionero de exhibiciones cinematográficas en el país y esta información apunta a que este Luis Pío pudiera ser la misma persona y la familia entiende que nuestra investigación confirma el dato que ellos siempre han conocido. Además, es extraño que hasta ahora no he encontrado más rastro de Luis Pio en otros países, y sí de otros pioneros. Es materia para continuar investigando.

Recién llegado a la Capital, se anuncia esta primera exhibición para el 9 de mayo de 1897 de esta manera por el diario La Correspondencia:

“Para esta noche se anuncia la primera exhibición en nuestro teatro del cinematógrafo que acaba de llegar a esta capital. Será un espectáculo interesante y nuevo para nuestro público. El cinematógrafo es un aparato de óptica que presenta ante el expectador (sic) vistas de tamaño natural, con colores y movimiento, representando escenas de la vida real, como bailes, incendios, paseos, reuniones, naufragios, guerras, edificios, calles, ciudades, etc., etc.”

La noticia tiene que explicar en detalle cómo funciona el cinematógrafo, no se conoce, además por el análisis de material y comparación con los catálogos de películas al 1897 identificamos la posible tecnología de cada presentación.  Cuatro periódicos locales cubren la primera temporada en el Teatro Municipal de San Juan, (el cual en 1937, y hasta el día de hoy, es renombrado como Teatro Tapia en honor al dramaturgo puertorriqueño Alejandro Tapia y Rivera): La Balanza, La Bandera Española, Boletín Mercantil y La Correspondencia.

El espectáculo de Pío nos llega directamente de La Habana y dice que “muy pronto publicará los programas de una sorprendente novedad digna de admirarse.” Es posible que algunos de esos codiciados programas publicados en mayo de 1897 que incluyen la descripción en detalle del espectáculo, todavía estén guardados en las amarillentas páginas de algún álbum. Espera éste, quizás en la oscuridad de un ropero de alguna casa olvidada del Viejo San Juan, a ser recuperado.

El público recibe el cinematógrafo con admiración al ver escenas de la vida cotidiana representadas tan claramente y pasa a celebrar el espectáculo con las hipérboles (tal como Maravilla del Siglo 19) que serían la orden del día de anuncios cinematográficos, aún hasta nuestros días, aunque destacando poca concurrencia durante esta primera exhibición.

Hay continua referencia de estas reseñas de la época sobre el movimiento de las imágenes en el cinematógrafo representando la realidad.  Además, compara la imagen en movimiento contra los “sinforamas” (imágenes inertes, muertas) que antes se conocían, probablemente puntualizando diferentes espectáculos de imágenes tales como Linterna Mágica, cuadros disolventes o panoramas que se han conocido antes en San Juan y que detallamos en nuestra pronta publicación.  En dato importante, un periódico señala que se presentan nuevas imágenes del mundo exterior exaltando que son imágenes de todo el planeta apuntando a los comienzos de un conocimiento global de imágenes.  

En otra vista se recrea una escena de playa y se compara a las playas europeas. En este Caribe tropical, llama poderosamente la atención que el referente del reportero son las playas de Europa, no las playas caribeñas de la Antilla puertorriqueña cercanas al lector, ni siquiera las playas de La Perla, situadas a una caminata de cinco minutos del Teatro, el balneario más accesible del San Juan en 1897 y que dice en otra noticia del Siglo 19 que “desde tiempos inmemoriales” había sido el lugar para darse baños de mar en San Juan.  Quizás se trata de explotar la mirada al Continental y la Metrópoli en el espectador de la Colonia Caribeña, amante y entusiasta de todo lo europeo.  Cabe la posibilidad de que ésta sea una reseña ya preparada, parte de las descripciones estandarizadas que acompañaban los catálogos de las vistas obviando referencias locales. 

La ciudad de San Juan durante este tiempo estaba de fiesta, celebrando las Fiestas del Centenario del ataque inglés a la Isla de Puerto Rico de 1797, un circo, un importante baile y, en unas semanas se comenzaría a derribar las murallas que por siglos habían servido a la defensa de la Isla de Puerto Rico y que los habitantes reclamaban como necesaria su demolición para la salubridad y el crecimiento de la ciudad. 

Las reseñas incluyen otra de las tácticas importantes de un nuevo exhibidor, invitar a los altos dignatarios políticos a presenciar el espectáculo y con su aprobación recibir una tácita o explicita “bendición” al espectáculo.  En el Tapia siempre ha habido un palco especial para el Gobernador Insular y esa noche fue ocupado por la familia del Capitán General, Gobernador de Puerto Rico, Don Sabas Marín, uno de los últimos Gobernadores Españoles en Puerto Rico.

Dos semanas después, entre el 1-6 de junio encontramos a Luis Pío en el Teatro La Perla de Ponce exhibiendo el Cinematógrafo de Edison junto con un aparato de sonido a ser presentado entre las vistas.  La prensa de Ponce, es muy crítica de esta primera proyección por la escasa variedad y lo alto del precio de entrada.  Sugieren que por sí solo el Cinematógrafo no es lo suficiente para constituir un espectáculo teatral, sino que se podría presentar al final de funciones teatrales, tal como en Madrid, alega el periodista.  El repertorio de Luis Pío consta con por lo menos 18 a 20 vistas.

Luis Pío da por lo menos dos temporadas más de exhibiciones durante el 1897, en los meses de agosto y septiembre en el Tapia también llevando el Cinematógrafo de Edison junto con un fonógrafo.  Es muy posible que luego de Ponce, durante los dos meses que transcurren entre las presentaciones en Ponce y San Juan, se presente en Mayagüez y en otros lugares ya que el periódico indica que él está regresando de una “excursión por el interior.”

Además, un inglés, se aventura el 6 de agosto a volver a traer el cinematógrafo de Edison al Teatro La Perla, dos meses después de Pío.  Este inglés primero ofrece “un nuevo aparato curiosísimo, el proyectoscopio de Edison”, con el cual se gana la difícil recomendación de La Democracia. Sin embargo, inmediatamente después de la primera proyección, aclaran que es el aparato de Edison y le recomiendan al Inglés que mejore la calidad de la proyección y baje los precios para que tenga más audiencia.  El público se queja y finalmente a los dos días, el 8 de agosto, se anuncia que la empresa “nos participa que ha creído por conveniente suspender los espectáculos que venía ofreciendo en La Perla sin más explicaciones.

Don Salvador Negra y Pagés, empresario que anuncia que su Cinematógrafo Lumière es el “legítimo y verdadero trae Cinematógrafo Lumière a Puerto Rico en el mes de marzo de 1898.  Es la primera proyección de Cinematógrafo Lumière que hemos identificado hasta el momento y luego comienzan las hostilidades de la Guerra Hispano-Estadounidense.

Ya para el 1897 tanto los hermanos Lumière como Edison están en franca competencia por ser los primeros en difundir la imagen en movimiento en el mundo.  En Puerto Rico el relato es casi igual al de investigadores de América Latina en general, el cinematógrafo y el vitascopio se pisan los talones, y por escasas semanas o meses llega uno primero que el otro.” No había más remedio para estos primeros empresarios que dar su espectáculo y seguir “con su música a otra parte” en palabras de Conrado Asenjo, porque “no habían suficientes películas ni de mucho mérito como para estar una larga temporada dando cinematógrafos en el mismo lugar”.  Además, el público en su mayoría era exigente, acostumbrado a espectáculos de alto calibre. 

Es importante resaltar que en nuestra investigación desmitificamos la frase que se ha repetido con relación a las primeras proyecciones de que “los americanos llegaron a Puerto Rico con una cámara bajo el brazo a deslumbrarnos”.  Como hemos presentado, el espectáculo de imágenes en movimiento, tanto el Vitascopio de Edison como el Cinematógrafo de los Hermanos Lumière era más que conocido no tan sólo en San Juan sino en los principales teatros de la Isla desde el 1897.

Tan solo un mes después de la última exhibición de Cinematógrafo Lumière realizada por Salvador Negra en marzo de 1898 se declara la Guerra Hispano-estadounidense.  Los combates de la Guerra incluyen bombardeo a San Juan por parte de la flota estadounidense así como diferentes batallas llevándose a cabo en diferentes puntos de la Isla.  Se reanudan las exhibiciones justo a las seis semanas después del cese de las hostilidades y la firma del Tratado de París.  Preparamos una Tabla de Espectáculos de cinematógrafo en Puerto Rico 1897-1898, con información recopilada de la investigación de periódicos y publicaciones de la época. Hay un cese de actividad de cinematógrafo durante el periodo de guerra comprendido entre el 25 de abril y el 10 diciembre de 1898, Durante los casi ocho meses de hostilidades por la guerra no encontramos ninguna proyección nueva de cinematógrafo.

Es importante añadir que el Cinematógrafo Lumière de Salvador Negra, tenía capacidad de filmar vistas. No descartamos que se haya filmado alguna vista de Puerto Rico antes de la invasión americana, según era la costumbre de la época y como sucedió más tarde, cuando uno de los proyeccionistas que trae Cinematógrafo Lumière filma vistas de Puerto Rico y a los niños que venían al Teatro Tapia.

 
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