Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

Tere Marichal-Lugo y la narración oral en épocas de crisis

Ver foto galeríaVisita la foto galería (4)
Perfil de Autor

Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 17 de enero de 2018

“¡No permitas que el huracán del olvido arrase con nuestros cuentos!”

La Cucarachita Martina y el huracán

Tere Marichal-Lugo 2017

 

Comencé este año escuchando la grabación del encuentro que tuve con Tere Marichal-Lugo en las postrimerías del 2017. Revisitar lo hablado aquella noche en un lugar común de la ciudad universitaria de Río Piedras, fue precisar nuevamente la mirada puesta en el infinito de la también conocida por su personaje infantil María Chuzema, la creatividad que se desprende de sus manos, y la pasión de una cuentacuentos que le debe su presente al ingenio que ha tenido para armar historias y narrarlas pública y oralmente. 

Más aún, acudir al audio que guardé en aquella ocasión me aseguró que hay personas capaces de definir su quehacer en el entorno al que pertenecen, al igual que hay quienes no escogen eso a lo que se dedicarán porque es la profesión la que los escoge a ellos o ellas. Sin embargo, un recuento de la vida de Tere Marichal evidencia la ocurrencia al unísono de ambas vertientes. Narrar cuentos a personas de diferentes edades y condiciones sociales, ha sido más que una profesión escogida para Tere; es un estilo de vida, la esencia de una de las contadoras de cuentos más reconocida y admirada en la isla. 

La crianza de esta mujer estuvo especialmente marcada por los cuentos. “Ellos (los cuentos) me acompañaron cuando mi abuelo me llevaba a caminar por la hacienda de caña. Ellos estaban en todas partes: en las acuarelas de papi, en los vestuarios de mami, en las miradas, en los pasillos de la escuela, en las películas, pinturas, anécdotas y hasta en las recetas que eran el secreto de la familia”. 

No obstante, el encuentro de aquella noche nos convocaba a dialogar sobre lo interesante que ha sido para Tere Marichal, mujer que se formó entre historias contadas, promover la narración oral en esta época de crisis tras el paso del huracán María por Puerto Rico o lo que es igual, hablar del cuento como herramienta efectiva para manejar este momento histórico. 

“Tú taller cambió toda mi vida”, le dijo una bibliotecaria tras presenciar uno de los talleres de narración oral que ha ofrecido luego del evento atmosférico. Y es que pulirse como cuentacuentos y entregarle la vida a esta gestión es el legado que Tere deja a la cultura puertorriqueña. Han sido muchas las personas que crecieron y se transformaron de la mano del personaje de María Chuzema, el cual se presentó en la televisión local por 25 años. Incluso, ella asegura que protagonizar ese personaje infantil hizo que dejara a un lado la timidez que la caracterizaba. 

Más allá de la exposición que tuvo Chuzema, Tere Marichal ha compartido el conocimiento sobre narración oral – técnicas, historia, importancia en la sociedad – a través de talleres a maestros y padres del Departamento de Educación, de iniciativas comunitarias que ha desarrollado en conjunto con titiriteros y otros artistas locales, de narrar en las calles, festivales y diferentes actividades culturales o educativas, y de la autopublicación de los libros infantiles que diseña, ilustra y escribe hace más de 10 años. A partir de El nacimiento boricua, ha confeccionado más de 40 libros mediante la autogestión. 

Después del huracán María, esta virtuosa de la narración oral ha sido enfática en que saber contar cuentos tiene un sinnúmero de propósitos y beneficios sociales. “Los seres humanos somos animales narrativos”, expresó Tere una vez. Luego del ciclón más grande de estos tiempos, todos los puertorriqueños tenemos historias que narrar. En el contar a viva voz se esconde el efecto sanador que necesitan las comunidades para erradicar el golpe. Actualmente, Marichal-Lugo comanda dos iniciativas pensadas para adiestrar narradores y narradoras: una para niños y niñas de la comunidad Las Mareas en Salinas, y otra para las mujeres que atiende la organización sin fines de lucro Taller Salud de Parcelas Vieques en Loíza. La intención de ambos proyectos es utilizar como pie forzado el huracán María para crear cuentos y luego aprender técnicas de narración oral. De paso, Tere ejemplifica que contar cuentos no requiere de talento ni de intelectualidad, sino de la disciplina necesaria para convertir la cotidianidad en palabras. 

“Cuando narro, incluyo todo para que la gente entienda que cualquiera puede decir cualquier expresión literaria. No podemos seguir pensando que si usted no sabe de literatura, no podrá acercarse ni contarla. Es importante que se entienda que todos los seres humanos cuentan todos los días, solo que no se percatan. El problema es invitarlos a saborear lo lúdico de la palabra y visualizar que cada uno de ellos podría contar”, comentó durante la entrevista con En Rojo

Por otro lado, entrenar a personas para narrar oralmente resulta en el apoderamiento de estas del discurso público, y en el desarrollo de la capacidad de manifestarse en cualquier lugar con gestos y voz y de expresar nuestras historias, la esencia de lo que somos. En ese sentido, pareciera un ejercicio subversivo para el poder político que controla las sociedades. 

A falta de la asignación de un lugar para ofrecer clases de narración oral – espacio que ha solicitado decenas de veces a agencias e instituciones distintas –, este año comenzará un proyecto en su casa para adiestrar a futuros narradores. En estos talleres, como en todos los que ha venido ofreciendo hace tantos años, importará la enseñanza de la presencia escénica, de los tonos de voz, del movimiento al momento de contar, entre otros elementos. 

De hecho, la historia de la narración oral encierra otras expresiones diferentes a los cuentos, pero que requieren el manejo de los mismos elementos para que estén bien contadas: las nanas, las canciones de juegos, las adivinanzas, los refranes y proverbios, los trabalenguas. “Todas esas son algunas de las expresiones literarias creadas por escritores o escritoras anónimas que han llegado a nosotros gracias a que otros las han narrado oralmente. Nos han pasado su memoria y nosotros la pasamos a los que nos siguen. Es una especie de cadeneta donde todo eslabón es importante”, expresó Tere Marichal. 

En palabras de la cuentacuentos, la narración oral no se limita a contar la Caperucita Roja, sino que “nos invita a disciplinarnos, a ser selectivos, a relacionarlos con canciones, adivinanzas, refranes; nos invita a enfrentarnos al espacio de la plaza, la calle, la escuela y demostrar que podemos usar nuestra voz, nuestros gestos y nuestra memoria para crear un espacio de alegría, de solidaridad, un espacio de hermandad para todos por igual”. 

En Puerto Rico, hace falta que se empiece a contar oralmente, pero para eso hay que adiestrar a la gente porque, según ella, no hay cosa peor que un cuento mal narrado. Tere Marichal se ha propuesto hace años entrenar futuros lectores. “Crear grupos de narradores orales en distintas comunidades es lo que me gustaría hacer en este 2018 porque la narración oral es un arte que nació del pueblo, no nació en una librería, ni en una biblioteca, ni entre filósofos. Por eso es que se nota la sabiduría en los cuentos populares”, expresó a modo de ir definiendo sus propuestas para este año que apenas comienza. Precisamente, este enero 2018 está marcado para Tere por la publicación de varios libros de cuentos: La Cucarachita Martina y el huracán y Los derechos de los niños y las niñas del mundo. 

“Yo genero trabajo todos los días porque el que vive de sí mismo no se puede dar el lujo de estar un día sin hacer nada… No me imagino un día sin hacer. Cuando a mí me hablan de retirarme, no puedo imaginar cómo una puede retirarse de una misma”, expresó la cuentacuentos para ir concluyendo. 

“¿Te hace feliz contar cuentos?”, interrogamos a sabiendas de la contestación que ofrecería Tere: “Sí. Yo estoy todo el día pensando en eso. Es una pasión bien grande… Pienso que ese va a ser mi legado, al igual que mi biblioteca. Yo creo que lo más que atesoro es esa colección que yo he hecho de cuentos y de crítica, teoría e historia de la narración oral. La atesoro, mucho, mucho”. Mientras expresaba eso, miraba a un punto fijo en la lejanía como queriendo figurar de alguna forma ese sentimiento especial para con su biblioteca y el arte de narrar, que son su vida. 

*************************************************************************

¿Te gustó este artículo? ¡Dona a Claridad!

Claridad se sostiene con la generosidad de sus lectores

Para donar, oprima aquí

 

 

  (0) Comentarios




claritienda Las llamas de la aurora