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Para que este año pueda ser nuevo

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Por Marcelo Barros

Publicado: miércoles, 26 de diciembre de 2018

Especial para En Rojo

 

Solo los humanos son capaces de contar el tiempo. Los animales pueden presentir si va llover o hacer calor. El gallo anuncia la aurora. El caballo relincha a cada hora. Sin embargo,  solo la humanidad hace historia. Así, el futuro se hace posibilidad de lo nuevo. Es verdad que hay quien piensa que el tiempo, por si mismo, aporta las soluciones de todo. Eso no es así. Ese año solo será nuevo si nosotros, a través de nuestras luchas y actividades, lo hacemos nuevo. 

Este 1º de enero, el Brasil va asistir a la posesión del nuevo presidente de la República y de los gobiernos de provincias. Como en otros países de América del Sur, los movimientos sociales tendrán días difíciles. 

Gracias a Dios, para nosotros, comprometidos con un mundo nuevo, este año puede ser nuevo, independiente de gobiernos. Esa victoria de la derecha en diversos países del continente muestra el fracaso del llamado neo-desarrollismo, más que la inviabilidad de un socialismo nuevo desde las culturas de América Latina. 

Las Iglesias tienen la costumbre de hablar en “año de la gracia de 2019”. Así será porque, como afirmaba la joven judía Etty Hillesun en un campo de concentración nazista: Ellos pueden robar todo de nosotros, menos la humanidad. No pueden obligarnos a odiar o a hacer el mal. Quien enfrentó dictaduras sabe: ningún poder represivo dura para siempre. 

Pablo escribió a la comunidad cristiana de Roma: “Debemos ser como personas que despiertan en la mañana temprano y organizan sus vidas no como quien vive en la oscuridad de la noche y si como en la luz del día” (Rm 13, 13). Este llamamiento para "vivir a la luz del día" es un modo de decir que tenemos que ser lúcidos (el propio término lucidez viene de luz). En concreto, esto significa intensificar el espíritu crítico y refinar la conciencia para saborear la vida como algo siempre nuevo. Así, fortalecemos la comunión con los demás y con la naturaleza. A sus contemporáneos, Jesús se lamentó: "Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti. ¿Cuántas veces quiso reunir a tus hijos e hijas, como la gallina junta los pollitos debajo de las alas y tú no quisiste? "(Lc 13, 34).

Hoy, para nosotros, insertados en ese mundo como él es, Jesús nos envía como ovejas en medio de lobos feroces. La misión es ensayar y testimoniar, por el modo mismo de vivir, que el reinado divino en el mundo está cerca y, en cierto modo, ya se hace presente. Eso es lo que hará con que este año, de hecho, pueda ser nuevo.

 

El autor es monje benedictino, teólogo y escritor

 

 

 

 

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