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A exigir descolonización, no a suplicar

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Por Denis Márquez

Publicado: martes, 5 de septiembre de 2017

Puerto Rico siempre ha estado en crisis. Hoy, que esa crisis arropa todos los renglones que  inciden en nuestras vidas individuales y colectivas, es más evidente que nunca antes. Un país como el nuestro, que ha sido víctima del colonialismo por siglos y que no ha encontrado el curso para quebrar el mismo, está destinado como siempre ha denunciado el independentismo –y como ahora muchos comienzan a asimilar– al fracaso económico, social y político.

Recientemente el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) que represento, anunció que no participaríamos en el llamado frente por Puerto Rico, un anticipado y estéril esfuerzo que promueve la perpetuación de la dependencia y el coloniaje, esa combinación sobre la cual se cimenta la génesis de las desgracias de los puertorriqueños. Lejos de tratarse de un genuino movimiento para romper con el yugo de la colonia, esta perenigración persigue, cabizbajamente, la súplica indecorosa de dádivas a cambio de la sumisión y el inmovilismo político necesario para eternizar la subordinación que los Estados Unidos ejercen sobre Puerto Rico.

En circunstancias en las que el modelo político del ELA colonial, hoy desboronado ante los ojos de los puertorriqueños y el mundo, excepto para aquellos que ven a la Junta de Control Fiscal como la democracia en su máximo esplendor, proponer cualquier esfuerzo en Washington que no vaya de la mano de una exigencia contundente de un proceso de descolonización, es una farsa a la que ningún independentista habrá de prestarse. Y no debe sorprender a nadie, es lo que siempre ha denunciado y combatido el independentimo incluso mucho antes de que gobiernos rojos y azules –y sus respectivos partidos– se atrevieran a siquiera aceptar la realidad colonial de Puerto Rico.

Este tipo de estrategia no es nueva. El pasado cuatrienio del Partido Popular, el gobernador de turno llamó a una iniciativa similar a la que el PIP tampoco se prestó. De hecho, quien convoca hoy declinó participar en aquel entonces. Nadie en aquel momento, como nadie hoy, debe pecar por ingenuidad. Detrás de este esfuerzo mediático para lavarle la cara al gobierno, también se esconden estrategias deliberadas para, de aceptar participar del mismo diluir el fracaso del gobierno actual y, de no participar, señalarnos de no trabajar en consenso. Nada más lejos de la verdad. La posición histórica del PIP siempre ha sido y será la de participar de aquellos esfuerzos y procesos que redunden en vías para adelantar la descolonización e independencia.

De igual forma, resulta indignante e hipócrita este llamado cuando quienes convocan no han estado dispuestos a resolver asuntos en los que existe amplio consenso en el país. Una consulta plebiscitaria sin alternativas coloniales ni territoriales, la prohibición definitiva del depósito de cenizas tóxicas de carbón como propongo en el PC–1160 y, el aumento de 10 por ciento en la tasa contributiva a las corporaciones foráneas como pretendo en el PC–1174, son ejemplos claros en los que el actual gobierno no sólo se ha hecho de la vista larga sino que, además, ha traicionado el vasto consentimiento de múltiples sectores en el país. Olvidan los que han gobernado el país que un fundamento básico en los consensos es la reciprocidad y que la unilateralidad no permite que los mismos prosperen. Podrán contar con colaboradores útiles pero no con el independentismo que se respeta a sí mismo. Si de algo sirvió esta actividad fue para reunir en un mismo lugar a los lacayos del imperio y a los responsables del fracaso que hoy encaramos. Nada más. Dios los cría y ellos se juntan. 

En su pretensión de crear un “frente unido” evidentemente fingido y simulado –y por ende inconsecuente– el gobierno recurre al chantaje para configurar el mismo. Si te prestas al “frente unido” se crea la falsa impresión de un esfuerzo conjunto en el que, una vez fracasado, todos seremos los responsables de dicho revés y se diluya la responsabilidad de la administración de turno. Y si no se participa del “frente unido” se acusa de no trabajar en consenso por el país. Se trata de una movida política y de una manipulación mediática.

Cuando el consenso sea para confrontar políticamente a los Estados Unidos, para adelantar la descolonización, para romper con la dependencia que genera pobreza y para comenzar un verdadero proceso de reconstrucción nacional, el PIP participará del mismo. A Washington vamos a exigir, no a suplicar.

 

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