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Claridades: Ciudadanía de segunda clase

Luis Muñoz Rivera
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Publicado: martes, 5 de septiembre de 2017

Estados Unidos concedió la ciudadanía norteamericana en 1917 a Puerto Rico con la Ley Jones a la cual el Senador Root se opuso. Entre 1912 a 1913, Muñoz Rivera, como Comisionado Residente, no objetó dicha ciudadanía ante el Congreso. Tampoco la objetaron los independentistas entre 1911 al 1914. Fue en 1914, al presentarse el Proyecto Jones en el Congreso con la concesión de la ciudadanía colectiva para los puertorriqueños  y la oportunidad de declinarla, que Muñoz la rechazó. La calificó de “segunda clase”, ya que no llevaba consigo todos los derechos (derecho de votar por el presidente) y beneficios que tenían los estados de la Unión. Al existir en Puerto Rico aspiraciones de independencia, a Muñoz le preocupaba que la ciudadanía fuese a cerrar esa opción para el pueblo. Su posición como representante del Partido Unión fue declarar que el pueblo prefería permanecer ciudadano de Puerto Rico en vez de aceptar la ciudadanía norteamericana. Propuso en el Congreso el 27 de febrero de 1914 que se le diera a Puerto Rico un gobierno civil como ciudadanos de Puerto Rico, con la protección de Estados Unidos. El 2 de marzo de ese año Muñoz, ante el Congreso, rehusaba nuevamente la ciudadanía norteamericana, si no incluía la estadidad, ya que sería una ciudadanía de una clase inferior, de “segunda clase”. Antes de otorgarla el Congreso, en 1916,  Muñoz Rivera, sin opciones, en su exposición en uno de los debates más acalorados ante la Cámara de Representantes, al discutirse el Proyecto Jones nuevamente, la calificó  de “segunda clase” y declaró: “Si nos deniegan la estadidad, no aceptamos su ciudadanía”. En su ambigüedad igual que los demás deponentes de Puerto Rico en el Congreso, Muñoz hasta optaba por la estadidad para Puerto Rico. Esta situación de ambigüedad refleja lo que decía Martín Travieso: “Nos hemos acostado pensando en el Estado, nos desvelamos pensando en la Independencia, y amanecemos pensando en la Autonomía… nos pasamos jugando… con la Independencia, el Estado y la Autonomía, mientras el problema fundamental lo dejamos de la mano” [de los norteamericanos]. Admitió Muñoz en el Congreso que “en el presente hay muy pocos del pueblo solicitando la independencia inmediata”. Los independentistas, representados por José Coll y Cuchí, deseaban un “gobierno independiente… como cualquier otro estado de la Unión…” con la ciudadanía norteamericana, causando confusión a los congresistas en la discusión del Proyecto. ¿Qué clase de independencia querían?.

Nota: Muñoz afirma su rechazo en el Congreso con unas trascendentales palabras de José de Diego: “De manera, señor, que nos queréis hacer ciudadanos de una clase, inferior y especial, a quienes no les es permitido que su pueblo ingrese como un Estado de la Unión, ni que se constituya tampoco en un Estado independiente, porque la ciudadanía de los Estados Unidos es incompatible con otra ciudadanía nacional. Si no podemos ser uno de vuestros Estados, ni formar nuestra propia Nación, entonces tendremos que ser perpetuamente una colonia, una pertenencia de los Estados Unidos. ¿Ésa es la ciudadanía que nos brindáis? Pues ésa es la ciudadanía que rechazamos. !La rechazamos como una ofensa a la personalidad y a la dignidad del pueblo puertorriqueño, y como una corrupción de la justicia y de la democracia del pueblo puertorriqueño, y como una corrupción de la justicia y de la democracia del pueblo americano!

 

Fuente: Puerto Rico: Pueblo en Vilo Dra. Ivette Pérez Vega

 

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