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La política y los cristianos

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Por Marcelo Barros

Publicado: martes, 5 de septiembre de 2017

Este año, en América Latina y Caribe, celebramos el centenario de nacimiento del obispo mártir Oscar Arnulfo Romero en el Salvador. En ese contexto, una agencia de noticias latinoamericana buscó saber hasta que punto las propuestas del papa Francisco son aceptadas y seguidas en las diocésis de los países latinoamericanos y caribeños. La revista concluyó que cuando el Papa es conservador, todos los obispos y curas obedecen. Cuando se trata de un Papa abierto y solidario a los pobres, muchos del clero quedan callados y esperan que el Papa se vaya. 

El Papa propone una Iglesia que se inserte en el mundo y comprometida con los movimientos sociales. Reúne representantes de movimientos sociales para oirlos y apoyarlos. Mientras esto se da muchos obispos y curas siguen inmersos en una Iglesia autocentrada y aislada de los problemas del mundo. No quieren saber de movimientos sociales y muchos estan en contra los procesos políticos más en favor de los empobrecidos. 

En estos días entramos en el año del cinquentenario de la Conferencia de los Obispos católicos Latinoamericanos en Medellín, Colombia. A inicios de septiembre de 1968, la conferencia de Medellín dio a nuestras Iglesias locales un rostro propio y singular. Las conclusiones de la asamblea de Medellín insisten en la presencia y actuación de todos los cristianos en los procesos sociales y políticos para transformar la América Latina en un continente más justo y igualitario. Las conclusiones de Medellín definen que es misión de la Iglesia cuidar de la promoción humana de cada persona y de los pueblos, desde los valores de justicia, paz, educación y familia. Eso fue muy revolucionario en un contexto (año 1968) en que muchos países de nuestro continente vivían sometidos a dictaduras militares patrocinadas por el imperio de los Estados Unidos de América.

Ahora, tantos años después, comunidades católicas y hasta de otras Iglesias son invitadas a recordar ese aniversario y actualizar las conclusiones principales de la conferencia de Medellín para participar positivamente de los procesos sociales y políticos que viven nuestros países en la construcción de un socialismo latinoamericano y bolivariano, fundamentado en el paradigma indígena del Bien-vivir.

El documento 5 de las conclusiones de Medellín propone: “Debemos dar a nuestras Iglesias, en América Latina, el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder temporal y corajosamente comprometida en la liberación de cada ser humano y de toda la humanidad” (Medellín. 5, 15 a) 

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