Fest 45
Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

La protección del agua

Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)
Perfil de Autor

Por Giancarlo Vázquez López

Publicado: martes, 15 de enero de 2019

A principios del 2018 la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (en inglés, EPA) revocó la Ley de Agua Limpia o “Waters of the United States” (WOTUS) y terminando el año divulgó por primera vez el nuevo reglamento para remplazar dicha ley.

Según la EPA, los cambios propuestos en el nuevo reglamento vendrían a “relajar” las tensiones provocadas por las controvertidas enmiendas a La Ley de Agua Limpia bajo la administración de Barack Obama en 2015. Esto luego de que algunos elementos en cuanto a la aplicación de dicha ley no quedaran claramente definidos por ser “muy amplios”. 

Originalmente, la ley contemplaba la protección de aguas navegables o con potencial de serlo, entiéndase, mares territoriales y humedales costeros (bahías, estuarios, entre otras áreas afectadas por el flujo y reflujo de la marea).

Pero en 2015, Obama incluyó como parte de las zonas protegidas por el WOTUS las corrientes intermitentes, lo que daba más jurisdicción al gobierno federal sobre áreas mucho mayores. 

La corrientes intermitentes son quebradas y ríos pequeños que drenan las cuerpos de agua permanente (ríos y humedales), pero que pueden quedarse sin agua durante la época seca del año. Los cuerpos de agua permanente son aquellos que no importa cuan grave sea la sequía siempre van a tener agua.

“La ley de Obama contemplaba que esas corrientes intermitentes iban a ser incluidas en torno al control de contaminación. O sea, que para tirar desechos o hacer un descargue de aguas en esas corrientes había que sacar un permiso porque estaban protegidas bajo jurisdicción federal”, explicó el geomorfólogo, José Molinelli Freytes

Ante esto, los grandes agricultores y otros sectores de la industria que muchas veces incurren en prácticas que contribuyen a la contaminación de estos cuerpos de agua intermitentes, reaccionaron con disgusto, alegando que esto presentaba problemas legales y cuestionando ¿cómo se define lo que son “aguas de los EEUU? 

Por ejemplo, –añadió Molinelli– ¿cómo se establece la diferencia entre el agua que pasa por un canal artificial y uno natural? Si las escorrentías que recoge el sistema pluvial de una urbanización se descargan en un río ¿eso se incluye en la Ley o no?; y si ese río descarga en otro que es navegable ¿eso quiere decir que esa Ley aplica?. 

O sea, si la Ley federal no protege el cuerpo de agua intermitente que contribuye al cuerpo de agua permanente ¿qué es lo que se está protegiendo? 

Ahora, con la nueva reglamentación presentada por la EPA se establece la diferencia entre los cuerpos de agua que estarían bajo jurisdicción federal y los que estarían bajo jurisdicción estatal; cuáles quedarían protegidos bajo el WOTUS y cuáles no. De tal manera, las corrientes intermitentes que antes estaban protegidas federalmente han quedado expuestas a actividades contaminantes.

Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales del Centro para la Diversidad Biológica de EEUU, lo describió como un obsequio a los contaminadores que resultará en una polución mayor y gravemente tóxica. La propuesta –según Hartl dijo a vox.com– pondría en riesgo de destrucción millones de cuerdas de humedales y llevaría las especies en ellos a la extinción. 

En esa misma nota donde se cita a Hartl, se menciona un documento que según expone, la EPA y el Cuerpo de Ingenieros de los EEUU estimaron que un 18% de los arroyos y 51% de los humedales no recibirían protección federal bajo las revisiones en la nueva propuesta. 

El efecto neto –resumió Molinelli– es que la determinación de Donald Trump reduce el nivel de protección de la calidad de las aguas en los humedales y en aguas navegables que están bajo la jurisdicción de EEUU cuando debería ser lo opuesto.

  (0) Comentarios




claritienda Buscando justicia