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Declaración del 11 de agosto: De cómo y por qué el pensamiento de Hostos pertenece a otra época: la nuestra

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Publicado: martes, 14 de agosto de 2018

Orlando José Hernández / Comisión Nacional pro Conmemoración de Hostos-180

 

El 11 de agosto se cumplen 115 años de la desaparición física de uno de los pensadores de mayor alcance y profundidad que ha producido Puerto Rico y la América Latina. Eugenio María de Hostos, educador, y antillanista por excelencia, murió en la República Dominicana a la edad de 64 años. Y ese es un país que conoció sus grandes aportes a la educación liberadora, con antelación a los importantes conceptos del pedagogo brasileño Pablo Freire.

Hostos fue un revolucionario a carta cabal y de una conciencia moral que ha inspirado a generaciones. Sus planteamientos, sus importantes reflexiones sobre el estado lacerante de nuestras sociedades y su preclara visión de nuestro papel en el mundo nos ofrecen hoy un importante caudal de sabiduría y de recursos intelectuales que le servirán bien a nuestro país y a las Antillas, cuando estemos dispuestos a conocerlos, a considerarlos y a hacerlos nuestros. Es por esa razón que queremos resaltar la actualidad y pertinencia de Hostos a nuestro presente, con el espíritu crítico que el mismo preconizaba, para que esos conceptos y reflexiones nos sirvan como guía y como instrumentos de lucha ante la terrible situación que vive Puerto Rico.

 

La crisis nos remite a la experiencia de Hostos.

El pasado 5 de mayo del 2018, un importante grupo de intelectuales, estudiosos e investigadores hostosianos puertorriqueños nos reunimos en Mayagüez, Puerto Rico, en el festival de La Campechada, para reavivar la llama y tomar el relevo de tantos otros luchadores y educadores que han laborado para rescatar la obra de Hostos y darle visibilidad y presencia a su pensamiento. Recientemente, el 18 de mayo, nos constituimos en la Comisión Nacional pro Conmemoración de Hostos-180, para organizar lo que esperamos sea una importante efemérides en nuestro país: los 180 años del insigne educador mayagüezano. “¿Por qué —me pregunta una colega— celebrar los 180 años de Hostos, cuando en ningún lugar ni parte alguna del planeta se celebra el 180 aniversario de nadie? ¿Cuál es la razón que justifica esta conmemoración?” Es buena la pregunta y su contestación es tan sencilla que no debe hacerse esperar. El año que viene, el 2019, celebraremos la obra, la figura y las contribuciones del insigne educador llana y sencillamente porque el país necesita de Hostos: necesita escuchar esa voz de la conciencia que insiste sin cesar que debemos aprender a pensar, necesita volver sobre sus importantes reflexiones sobre nuestros derechos y deberes, necesita escuchar sus señalamientos sobre la desigualdad y la injusticia en tierras americanas.

En estos momentos de crisis y consternación, en los que nuestro pueblo padece la incompetencia y corrupción de sus gobernantes; la falta de preparación y de seguridad ante los fenómenos atmosféricos y gubernamentales; el cierre injustificado de cientos de escuelas, que les niega el derecho a la educación a miles los niños y jóvenes puertorriqueños; la reducción de pensiones de los trabajadores, cuya confianza en el gobierno y en los acuerdos laborales ha sido traicionada; la amenaza de eliminar la protección laboral con la derogación de leyes que prohíben los despidos injustificados; la asfixie y degradación de nuestra universidad por el escamoteo de su presupuesto; la incapacidad del gobierno para lidiar con problemas sociales y de pobreza, y de proteger a la población de los desastres económicos; la aplicación del más crudo colonialismo mediante una Junta de Control Fiscal, impuesta por el Congreso de los Estados Unidos, en ejercicio de su dominio sobre este territorio que asumieron como resultado de la conquista en 1898; hoy más que nunca necesitamos de la doctrina de la participación ciudadana, la práctica de la conciencia moral y la inteligencia previsora de Hostos. Hoy en día, su pasión de justicia y su compromiso con un humanismo solidario son tanto más necesarios. 

Emprendemos esta conmemoración recordando las palabras del propio Hostos, que sirven de inspiración a nuestro empeño: 

“Los pueblos deben consagrar sus grandes días a lo que deben los individuos consagrar sus natalicios: no tanto a regocijarse, cuanto a examinarse; no tanto a enorgullecerse, cuanto a estimularse; no tanto a hincharse de vanidad, cuanto a robustecerse de conciencia”.2

En nuestra declaración del pasado mes de mayo, que sirve de fundamento a esta organización, escribíamos lo siguiente: “Quienes conocemos el pensamiento hostosiano sabemos que las ideas y principios de este ilustre puertorriqueño son valiosos aportes e instrumentos para enfrentar los retos de la crisis actual”.3

 

Nuevas maneras de acercarnos 

a don Eugenio

En ese mismo texto decíamos: “La celebración que proponemos de este aniversario de Hostos es una respuesta a dicha crisis. Queremos orientar esta conmemoración hacia la pertinencia del pensamiento hostosiano a los grandes retos que confronta nuestro país. Además, tenemos conciencia de la necesidad de llegar a todos aquellos sectores que, por razones de tipo político, económico o social, desconocen el pensamiento hostosiano, para que puedan acceder al mismo. Particularmente, nos interesa llegar a los sectores sindicales, estudiantiles y a las diversas comunidades de que se compone el país. Esta conmemoración debe ser amplia, inclusiva y dirigida a crear conciencia de los principios de igualdad y justicia que son fundamentales en el pensamiento de Hostos.”4

Para lograr esos propósitos, proponemos lo siguiente: declarar el 2019: Año Hostosiano, en conmemoración del 180 aniversario de Eugenio María de Hostos, por sus aportes significativos a Puerto Rico, Las Antillas, Latinoamérica y el mundo; promover el que funcionarios públicos, organizaciones, asociaciones y otras entidades, públicas y privadas, se sumen a esta conmemoración y participen de los eventos que se llevarán a cabo. Se pretende de ese modo ampliar la participación y el alcance de nuestra gestión; organizar diversos eventos y actividades que ayuden a diseminar la significación de la obra de Hostos y su pertinencia a nuestra situación de pueblo. El calendario de la conmemoración podrá incluir actividades tales como: encuentros, talleres, conciertos, exhibiciones de obras artísticas y dramáticas, grupos de estudio y lectura, conferencias, charlas a escolares y a grupos comunales, presentaciones de libros, discusiones públicas, mesas redondas, y otras; dirigir esfuerzos para que el conocimiento de la obra, el hacer y los principios hostosianos lleguen a las diversas comunidades del país, particularmente a los sectores que no han tenido oportunidad de conocerlo; apoyar otras iniciativas de autogestión, de carácter y principios hostosianos, en particular las que promuevan los derechos y el desarrollo social, y las que defiendan el ambiente natural; promover y apoyar la conmemoración de este Año Hostosiano en otros países de tradición histórica hostosiana, entre ellos: Cuba, Chile, España y República Dominicana, y en la diáspora puertorriqueña y dominicana en los Estados Unidos.

Para lograr un mayor alcance y promover la autogestión, se estimulará y apoyará el desarrollo de núcleos que puedan llevar a cabo actividades en sus centros de trabajo, universidades, centros comunales, en ciudades, pueblos y barrios. Esos núcleos podrán estructurar su propio plan de trabajo y actividades que quieran realizar, de acuerdo a sus intereses, condiciones y necesidades. Este es el modelo de descentralización que queremos poner a funcionar, en el que las comunidades de base trabajen con una iniciativa y autonomía propia. Así podrán participar como sujetos. En ese sentido, cabe recordar que Hostos propulsó la autogestión5 y la descentralización en las estructuras políticas y administrativas.6

 

Sobre la actualidad del 

pensamiento hostosiano.

Cuando hablamos de actualidad y pertinencia del pensamiento hostosiano queremos señalar algunos de los principios e ideas que articuló Hostos, que nos sirven de instrumentos para lidiar con la crisis en Puerto Rico y para reestructurar las sociedades caribeñas. 

Sobre la educación, escribía el Maestro Hostos hace 144 años en Nueva York:

“Si algo necesita una revolución radical en este mundo, es el sistema de educación. Privilegiada, cuando solo es accesible a una parte de la sociedad; incompleta, cuando toma por base el desarrollo peculiar de algunas facultades o la formación de especialistas para determinados fines de la vida individual, en ambos casos es viciosa, en ambos perniciosa para la libertad y la civilización, en ambos contraria a la naturaleza humana.”7

Sobre la igualdad de la mujer, “el tema del siglo”, escribía el sociólogo, y luchador por los derechos de todos y de todas que fue Hostos:

“La razón no tiene sexo y es la misma facultad con sus mismas operaciones y funciones en el hombre y en la mujer. Por tanto, si el hombre puede llegar por el ejercicio de la razón al conocimiento de la verdad, la mujer puede también. Por tanto, si el hombre es capaz de educación científica, lo es también la mujer. Por tanto, si importa para el hombre, importa para la mujer”.8

Sobre la conservación de la naturaleza, escribía este científico y propulsor de la ciencia: … no basta conservar lo que conocemos de las fuerzas naturales que están en constante actividad; se necesita contribuir expresamente a la armonía de esas fuerzas, no oponiéndoles voluntariamente ningún obstáculo; bien se sabe que cuando nos oponemos a una ley natural, el daño es para nosotros…9

Sobre el empréstito o préstamo que propuso Hostos, para reactivar la economía de Puerto Rico, escribía el sabio maestro de economía política sobre sí mismo, en 3ra persona, texto que citamos extensamente:

“En su última conferencia el señor Hostos dijo que no podrá ocuparse de otra cosa que de pensar en contribuir a remediar los tremendos males que afligen al país; que, por primera vez desde que ha vuelto a el, había sabido de un proyecto sabio, pensante y previsor, que ese proyecto es el de un empréstito, no suficiente tal vez para las grandes obras que reclaman el país y los trabajadores faltos de trabajo, pero quizá […] para comenzar a iniciar al país en el uso directo de sus bienes.

Como la teoría y la práctica de la administración pública han demostrado que no siempre corresponde el empleo de los préstamos nacionales a las necesidades que los hacen indispensables, se consagra a averiguar cuales son las condiciones naturales y sociales que el estadista debe tener en cuenta cuando, al tratar de contratar su empréstito, se prefijan las aplicaciones que exclusivamente se deben hacer para que el préstamo corresponda puntualmente a su destino. 

“Al hipotecar el porvenir”, dijo, “no se puede proceder de modo que el porvenir se queje de nosotros, sino como generación previsora que más se cuida del porvenir que de si misma”.10

¡Que vigencia y actualidad tan impresionantes tienen esas palabras! Si los políticos de nuestro país, en lugar de favorecer a los capitalistas estadounidenses y de favorecerse a sí mismos, hubieran dedicado algunos minutos a la lectura de este Hostos previsor, buen planificador, cuidadoso de las necesidades del pueblo, no tendríamos una deuda de $140,000 millones y un país empobrecido por los desmanes, mala administración y delitos de corrupción de la clase política, que ha hipotecado el porvenir de nuestra gente.

Cabe añadir que el terrible huracán de San Ciriaco que pasó por la Isla un 8 de agosto del 1899, estando ya de vuelta Hostos en nuestro país, causó incontables pérdidas en Puerto Rico y más de 3,400 muertes. Ningún administrador militar del Ejército de ocupación de los Estados Unidos las negó. Pero de las lamentables muertes causadas por el huracán María que se estiman en casi 4,000, el actual gobernador todavía no se entera, a pesar de una importante investigación y estudio del Dr. Domingo Marqués, de la Universidad Albizu, en San Juan, que fue publicada con el aval de la Universidad de Harvard, en su prestigiosa New England Journal of Medicine.11

La claridad de este insigne pensador con respecto a la situación colonial a que se ha sometido a nuestro país fue también poco atendida. En el 1898-99 Hostos fue de los pocos que realmente hizo una campaña a favor de nuestra soberanía y nuestro derecho a decidir nuestro futuro. Procuró la celebración de un plebiscito como instrumento de auto-determinación para los puertorriqueños, y cuando vio que sus propuestas no encontraron el respaldo que esperaba, propuso una asamblea que sirviera a ese propósito, sin lograr el más mínimo apoyo de los partidos políticos en ninguno de los dos casos.

Al regresar a Puerto Rico, en septiembre del 1898, Hostos pone en marcha en la Isla el proyecto de la Liga de Patriotas Puertorriqueños, recién fundada poco antes en la ciudad de Nueva York. Esa Liga era —y aun es— un concepto innovador. Se trata de una de las primeras organizaciones no-gubernamentales (ONG) de América Latina y del mundo. Se centraba en la enseñanza, el desarrollo social, la participación cívica y la autogestión. Proponía para cada municipio de la Isla un instituto con escuelas diurnas para niños y una escuela nocturna para adultos, ambas gratuitas, un periódico, y una organización democrática que promovía la participación ciudadana. Hostos le llamaba a esa participación cívica el poder social. Ahora le llamamos la sociedad civil, siguiendo la terminología gramsciana. 

Quizás nuestra estructura social y nuestra capacidad mental han evolucionado menos de lo que sugieren la propaganda tecnológica. Sin duda también se trata de una mente visionaria por su capacidad analítica. En todo caso, el pensamiento hostosiano pertenece también a nuestra época. Sus conceptos, alimentados por necesidades que ya estaban presentes hace 150 años, son tan del siglo 19 como de nuestra actualidad. La autonomía administrativa que ha hecho de nuestros municipios autónomos vigorosos agentes económicos y culturales en estas últimas décadas está ya prefigurada en su concepto del autogobierno (self-government). Interesante por demás es el hecho de que Hostos intuye la unidad europea, quizás al calor de las ideas anarco-federalistas de Proudhon —que seguramente conoció bien, puesto que tradujo al español su libro La justicia mientras residía en Madrid—. Precisamente en el discurso del Ateneo, de fines del 1868, a raíz de los problemas del desarrollo económico y de las tendencias sindicalistas trans-europeas, escribe Hostos: “surgen las ligas y se realizan las asociaciones internacionales de la clase obrera. ¿Qué quiere decir esto? Que la forma absoluta está triunfando, que toda Europa se dirige a la federación”.12

 Las luchas de Hostos fueron luchas por la libertad, por la dignidad, por los derechos de todos y de todas: negros, mujeres, indígenas, trabajadores, incluyendo los trabajadores inmigrantes, y muy particularmente los más explotados de ese tiempo: los trabajadores inmigrantes chinos. Una de las mayores aportaciones del pensamiento hostosiano fue precisamente la inclusión como uno de los principios o valores fundamentales de la convivencia social y la estructura económica de los pueblos de Nuestra América. Fue el pensador más inclusivo de América Latina en el siglo 19, pionero y verdadero propulsor de la doctrina de los derechos humanos. En el 1875, en Nueva York, escribe su notable “Programa de los Independientes”, que José Martí calificó, de catecismo democrático. Y allí anotaba con palabras anticipatorias de las luchas de derechos civiles ese Hostos revolucionario lo siguiente:

“El hombre no deja de ser hombre por ser de color claro u oscuro, o lo que es idéntico, porque proceda del tronco caucásico o mongólico o etiope o americano o malayo de la especie humana. El ser racional no deja de ser racional porque su ciudadanía nativa sea carabalí, tagala, china, japonesa o europea. Cualquiera sea su color, cualquiera su nacionalidad, en cualquiera parte es el mismo ser racional el ser humano. Por lo tanto en todas partes se Ie debe la consideración que llevan consigo la moralidad, la dignidad y la actividad de su naturaleza.

Por lo tanto, en todas partes es un ser de derecho natural, y en todas se Ie debe el reconocimiento de sus derechos naturales”.13

La compasión de Hostos y su sentido del trato justo se extienden igualmente a los animales, que defendió con plena conciencia del maltrato a que se los sometía. Durante su estadía en Lima, en el año 1870, Hostos asiste a una corrida de toros en la antigua Plaza de Acho. Su aversión a la brutalidad con que se provoca y se le da muerte al toro es tal, que escribe un texto verdaderamente memorable: “En una corrida de toros”.14 Así caracteriza la corrida: “Espectáculo odioso en que el amigo mejor del hombre, después de una vida de trabajo, de servicios, envejecido en ellos, recibe en premio de ellos una muerte cobarde”.15 Y la califica de “monstruosidad moral”, “bárbaro espectáculo”, actos que “no son de la civilización”. Al concluir la matanza y su reflexión sobre el tema, hace el balance de las pérdidas: “El hombre tenía un amigo menos; la agricultura perdía un impulsor, un auxiliar esa civilización prometida y no alcanzada de las tribus salvajes que las crueldades españolas llevara otra vez a la barbarie”.16 Este Hostos amigo de los animales es también nuestro amigo, y en virtud de sus valores y principios, un intelectual de nuestra época.

Antes de concluir, cabe advertir que desde Chile —país al que Hostos hizo significativos aportes— nos llegan malas noticias. El histórico Liceo Miguel Luis Amunátegui, donde Hostos laboró por más de ocho años como director-fundador y profesor, está en peligro. Dicho liceo ha sido clausurado y existe el temor de que el cierre sea con carácter definitivo. Unimos nuestra voz a las que expresan profunda preocupación por la situación actual que podría llevar a la desaparición de una institución no solo necesaria, porque sirve a 770 alumnos, sino porque también es emblemática de los mejores principios educativos y porque tiene un valor histórico incalculable. Es importante que los hostosianos y los que además propugnamos por la conservación arquitectónica le hagamos llegar un mensaje al alcalde de Santiago de Chile, el Sr. Felipe Alessandri, que le haga notar nuestra consternación y firme oposición a que se destruya el edificio donde laboró el Maestro Hostos.

 

Concienciarse y concienciar es movilizar millones de moléculas; la conciencia es nuestra gran aliada.

Voy a sintetizar nuestra visión de lo que creemos que es lo más significativo de este Año Hostosiano que estamos construyendo para celebrar el 180 aniversario del Maestro Hostos en el 2019. La mejor manera de reverenciar y celebrar a Hostos es leyéndolo y dando a conocer su pensamiento entre los que no lo conocen. En ese sentido, esta es una conmemoración para llegar a los no-hostosianos. Durante esta efemérides, vamos a leer a Hostos, a discutirlo, a pensarlo críticamente, a llevarlo a las comunidades, a reflexionar sobre cómo la educación equitativa y de calidad puede tener un gran peso en el desarrollo de nuestras comunidades, a instar a los maestros de nuestros niños y niñas que lean y conozcan los escritos de este gran educador y revolucionario, para que nuestros hijos e hijas puedan leerlo, estudiarlo, valorarlo. Se busca así crear un efecto multiplicador y formar “el ejército de maestros” de que hablaba don Eugenio, cuando laboraba contra viento y marea para levantar las escuelas normales, los centros educativos de maestros y maestras, en esta hermosa patria dominicana.

Esperamos compartir con ustedes, en nuestros dos países y en otros, el 180 aniversario de Eugenio María de Hostos. Nuestras patrias antillanas necesitan de su pensamiento y en la medida en que lo conozcan, lo irán haciendo suyo, porque las convoca y las favorece. Esa es nuestra manera de resarcir la deuda que tenemos con el prócer y de hacer valer nuestro compromiso con nuestros pueblos. Acompáñenos. Seguramente será un viaje duro, pero alentador y de grandes transformaciones. Allí nos vemos.

 

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