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Jardines Ajenos

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Publicado: martes, 10 de octubre de 2017

 

 

 

 

 

TEATRO POLITICO

 

 

El arte tiene una potencia como dispositivo de constitución de sentido, y no solo tiene relación con esto que nos han intentado vender del gusto. El gusto es una parte, muy mínima por cierto, del arte. El gusto es sólo un elemento perceptivo: hay gusto en otras cosas que no están relacionadas con el arte, como por ejemplo el gusto culinario, que no es el arte de la cocina, desde mi punto de vista. Lo central del arte es la constitución de sentido de las cosas a partir de procedimientos específicos que no son de carácter científico. Pero el sentido es una construcción social y, por eso, cuando hay un arte que choca contra el sentido instituido lo que decimos habitualmente es: "¡Esto carece de sentido! ¡Vaya tontería!", es decir, nosotros mismos hemos entrado en el juego del sentido instituido.

 

Pero insisto, sí que ha podido mostrar su potencia constituyente. De hecho, uno de los capítulos primeros --que se refiere al Teatro de Agitación y Propaganda-- se hacía en medio de multitudes, de masas de miles de personas. En representaciones que se hicieron en la Rusia soviética sobre el asalto del Palacio de Invierno, por ejemplo, participaron más de 100.000 personas recreando el episodio. Y el teatro popular de izquierdas, en general, siempre ha tenido mucho público, con lo cual sí, el teatro siempre ha estado ahí.

El único problema ha sido --el del teatro político al menos-- el que sus medios, al ser muy contados los ejemplos en los que se disponía de una sala o de compañías estables para llevar a cabo las producciones, eran muy caros, y al ser muy caros empezaban a tener que ser costeados por una clase que no era fundamentalmente la clase obrera, que no era la clase a la que se dirigía, y entonces, en previsión de una financiación adecuada que permitiera investigar (como pasó con el Berliner Ensemble ya a finales de los 40) se pensó: "bueno, comencemos así, pero rápidamente consigamos que las entradas cuesten menos, hagamos amigos, socios..."; todo ese tipo de cosas, que ahora se ven normales, en esa época eran muy novedosas. Pero no dio prácticamente tiempo, bien por ruina de los proyectos --como en el caso de Piscator-- o sencillamente por una burocracia que limitaba los proyectos, por ejemplo en la RDA.

 

(César de Vicente. Diagonal. 13/09/2013)

 

*Jardines ajenos, es una publicación de 1997. Se trata de una colección de fragmentos de prosa, frases leídas u oídas, versos que de alguna forma llamaron la atención de Adolfo Bioy Casares. Esa publicación, muy entretenida y que prefigura las publicaciones en los muros de Facebook, no tiene desperdicio. Similar labor ha realizado nuestro editor amigo, Eugenio Ballou (Folium) y esperamos ver pronto publicado el fruto de su amorosa búsqueda. En Rojo publica la sección jardines ajenos para solaz de los lectores, inspirados por la publicación de Bioy y la amistad de Eugenio Ballou.

 
 

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