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Las uñas acrílicas destruirán a Damasco

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Por Alfonso Aguiar Silva

Publicado: miércoles, 19 de abril de 2017

Alfonso Aguiar Silva

 

“El fanatismo contribuye al enervamiento, y es preciso extinguir el fanatismo. La creencia ciega en verdades no probadas, y que no tienen medio humano de probarse, destruye la dignidad de la inteligencia y la del carácter. Es preciso fomentar el estudio de las ciencias como vía única para el conocimiento de las verdades”.

José Martí

 

Usted lo habrá visto. Una foto que incluye una perfecta uña acrílica. Perlada, limpia, manicurada, parece señalar el capítulo 17 del libro de Isaías. Versículos 3-4.

También debe saber que la administración Trump envió 59 misiles a un aeropuerto en Siria en respuesta a lo que los medios occidentales aseguran es un ataque con armas químicas que el gobierno de ese país lanza contra civiles.

Olvidémonos por ahora de los millones de dólares que cuesta cada exabrupto homicida de un presidente. Miremos esa uña, o más bien, leamos esa escritura de Isaías y cuál es el efecto que causa entre miles de lectores con ausencia de juicio crítico.

Los versículos en cuestión dicen: ”Todo el reino de Siria dejará de existir, al igual que la ciudad de Damasco; además, las ciudades del norte, que son el orgullo de Israel, se quedarán sin murallas. Yo soy el Dios todopoderoso, y juro que así será”. Dios continuó diciendo: “Cuando Siria sea destruida, también el gran pueblo de Israel se quedará sin fuerzas y perderá todas sus riquezas”.

Hasta ahora, la capital de Siria, no ha recibido fuertes ataques del Estado Islámico o de otros grupos asociados en control de la parte norte del país. Por ahora nada garantiza que eso continúe así. De ocurrir ¿es el cumplimiento de una profecía?

Según algunos estudiosos de la Biblia, la profecía se cumplió en el 702 a. C. cuando el reino fue atacado por el Imperio Asirio derrotarando a los arameos y ocupando Damasco en el año 732 antes de Cristo. Los asirios son el Irán actual, aliado de Siria, por lo que la profecía tendría un pequeño problema. 

El periódico Independent reproduce una entrevista el 6 de abril donde Bashar al-Assad, defendiéndose de los ataques en los que se le condena por el uso de armas químicas aseguró: “No tenemos otra opción que ganar esta guerra. De lo contrario, Siria será destruido”. Los rusos, aliados de Assad, suponen que el ataque no fue otra cosa que un escape de tóxicos en poder de los llamados rebeldes como resultado de un bombardeo aéreo. 

Esto se ha convertido en una de las conversaciones más gustadas de internet. Una simple búsqueda nos confirmará, sin embargo, que el asunto de las profecías en Siria no es nuevo. 

Cubadebate reproduce el 11 de septiembre de 2013 el mismo asunto y destaca entonces a Barack Obama como el acelerador de profecías.

“Sea como fuere, parece que desde que el presidente Barack Obama solicitó que el Congreso autorizara una acción militar de EE.UU. contra Siria una gran parte de los estadounidenses se siente realmente asustada con la perspectiva de involucrarse en un nuevo conflicto bélico. La venta de libros que tratan el tema de las profecías bíblicas sobre el apocalipsis –con autores como Perry Stone, John Hagee y Joel Rosenberg– aumentó considerablemente.

Cabe recordar que la encuesta, realizada por ORC Internacional a petición de CNN, demuestra que más del 70% de los estadounidenses no quiere que el Congreso de EE.UU. apruebe una resolución que autorice un ataque militar contra Siria. Mientras tanto, las voces dentro del Congreso también se dividen y por el momento no se pueden pronosticar los resultados de la votación. El Senado de EE.UU., por su parte, suspendió la votación prevista para el 11 de septiembre sobre la intervención en Siria después de que el Gobierno de Bashar al Assad declarara que estaba dispuesto a entregar sus arsenales químicos bajo control internacional”.

Estos debates en internet nos recuerdan los que ocurren cada vez que Israel ataca con fiereza a la población civil en Palestina. En minutos se llenan las redes de exclamaciones de apoyo al “pueblo elegido de Dios”. Nada de contextos históricos, ni de separación del estado de Israel del metafórico Israel de la Biblia. Habría que concluir como Martí, o como Hostos, que solo la educación y el fomento del estudio de las ciencias nos “salvará” de apoyar el genocidio o de aceptar las cosas sin tratar de cambiarlas. Y eso en un país en el que habrá 300 escuelas menos en agosto, en el que se ataca desde arriba el proyecto de educación pública, en el que hay más iglesias que en el municipio de Cholula y en el que el ser anti intelectual es la norma. Quizás sea cierto lo que decía otro profeta: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Metan mano. 

 

El autor es puertorriqueño, maestro de historia en Patillas.

 

 

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