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San Germán Ciudad de las Lomas

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Publicado: martes, 16 de diciembre de 2014

Por Raquel Brailowsky Cabrera

El libro que reseñamos es parte de una aventura cultural que se desarrolla en San Germán bajo la dirección del Círculo de Recreo, una organización centenaria que ha traído mucha gloria a la ciudad y a Puerto Rico. El motivo principal dentro del cual se circunscribe la publicación del texto es la apertura del Museo de Historia de San Germán efectuado en el mes de octubre del 2014. La publicación en sí se logra mediante el decidido patrocinio de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y puede conseguirse en el museo que se ubica en la esquina de las calles Dr. Santiago Veve y de la Cruz.

La estructura del libro es de formato carta, esto es 11” x 4”, en papel de brillo (“glossy”). En su portada contiene, además del título, el autor y los logos distintivos de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y del Círculo de Recreo, cuatro fotos ilustrativas del patrimonio arquitectónico de la ciudad. En la contraportada aparece la fotografía del autor y su biografía. Las primeras veinte páginas, lo que en inglés se llama “frontmatter”, contiene los materiales usuales introductorios a este tipo de documento: página de título, página de edición, tablas de contenido, los mensajes de protocolo, la introducción, instrucciones al lector y lista de estructuras.

En el libro hay tres mensajes de protocolo. El primero es del Hon. Alcalde de San Germán Isidro Negrón Irizarry quien felicita al Dr. Hernández Cruz, a la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y al Círculo de Recreo como gestores de la publicación y del museo. Destaca además una frase significativa del fenecido historiador local Dr. Luis Torres Oliver: “La historia de San Germán es la historia de Puerto Rico”. El segundo mensaje es del Dr. Juan M. González Lamela, director ejecutivo de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, quien plantea que este libro es un esfuerzo “por promover en el público el amor por preservar aquello que le es conocido y propio” y reconoce a San Germán como un destino de turismo cultural. El tercer mensaje es del Lcdo. Carlos J. Córdova Vélez, Presidente de la Junta de Directores del Círculo de Recreo quien hace énfasis en el valor del patrimonio y en la antigüedad de la ciudad de San Germán y sus edificaciones. En nombre del Círculo de Recreo hace un llamado también a proteger ese patrimonio y conocer la historia de la ciudad.

Doy prominencia a estos mensajes porque representan las palabras de los gestores culturales, un núcleo poblacional cultural, político, o ambos, del país que al controlar dependencias del Estado y organizaciones de elite social son capaces de promover y destacar el valor, real o figurado, de los bienes culturales, sean materiales o intangibles. Este detalle es de particular importancia porque el patrimonio arquitectónico, como cualquier otro elemento cultural de experiencia estética, existe en un contexto de ingeniería pero también en relación con su naturaleza social. Por lo tanto, entonces hay que hacer distinciones en su valor de uso, esto es lo cotidiano, y su valor social, esto es lo histórico y lo estético. Por un lado, está la forma, ubicación física, materiales, estilos; por otro, los sentimientos, las relaciones de familia, la belleza, asociados a la edificación. Estos son estándares comunitarios de apreciación de las casas, plazas y otras edificaciones. Las palabras de los gestores otorgan a la realidad, en este caso a las edificaciones, una relevancia fuera de lo ordinario, haciéndola especial. Estos son estándares de especialidad, que pueden ser artísticos, históricos, arquitectónicos u otros.

El mundo moderno construye lo ideológico dentro de la organización del Estado. Ese es el constructo de mayor dominancia o amplitud. Confronta diariamente una realidad que se ha ido modificando a través del tiempo. San Germán como centro urbano edificado vivió, y vive, un proceso de desarrollo urbano gradual, siguiendo su realidad socioeconómica. Desde su etapa fundacional en 1573 en las Lomas de Santa Marta, la ciudad creció paulatinamente y es en el 1877 cuando Alfonso XII, Rey de España, le confiere título de ciudad. Durante los siglos XIX y XX se fue configurando lo que vemos hoy, con pérdidas y añadiduras. Los estándares comunitarios, esa historia de vida de un pueblo, se materializaron porque respondían a necesidades y gustos de época. Estas edificaciones tuvieron una razón de ser y funciones que han cambiado con el paso del tiempo. Así como se han construido nuevas edificaciones en estilos y materiales diversos también se han perdido muchas otras ante la inclemencia de tormentas, modificaciones y abandono. Con relación a los elementos arquitectónicos, pasa igual que con otros bienes materiales, estamos en una época en que se reconoce el valor de lo antiguo.

Un bien cultural por su estética, su singularidad o su antigüedad es hoy día “museable”. Esto es lo que Jacques Maquet llama “arte por transformación”; el objeto no fue creado como pieza de exhibición pero su revaloración por algún especialista lo ha llevado a convertirse en pieza de museo.1 Es por ello que los gestores que escribieron los tres mensajes de protocolo usan las palabras antes reseñadas. Hoy en día, hablamos de patrimonio, de preservar, salvaguardar, promover, incluso hablamos de integrar la ciudad-museo a una gestión de turismo cultural. Las cosas no son estrictamente lo que parecen ser sino que tienen un valor añadido, por ello en las sociedades estatales necesitamos de los expertos que nos documentan y señalan la óptica con la que vamos a reconocer el valor de los bienes culturales.

El Dr. Juan Hernández Cruz, autor del libro, en la “Introducción” señala someramente algunos textos históricos donde se documenta la realidad fundacional de la villa de San Germán. Luego relaciona la arquitectura de San Germán con la práctica y política de restauración y preservación de las zonas históricas. En el caso específico de San Germán este fue un esfuerzo concertado entre la Administración Municipal bajo el alcalde Jorge Alberto Ramos Comas, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el Recinto de San Germán a fines del 1980 y el 19902. Fue un trabajo prolongado, amplio y exhaustivo que precedió y acompañó el proyecto de soterrado de la cablería del sistema eléctrico, la renovación de la infraestructura del agua potable y la repavimentación del centro urbano. Parte del esfuerzo documental incluyó un registro detallado de las edificaciones y sus características arquitectónicas según trabajadas por el Arq. Jorge Rigau y sus estudiantes colaboradores.3 Hernández Cruz, sigue la definición de Rigau que presenta a San Germán como “ciudad secundaria” –en contraposición a los barrios rurales- razón por la cual muchas de sus edificaciones antiguas se mantuvieron dado que la ciudad no se convirtió en un espacio ampliamente impactado por la modernización. Paulatinamente, la ciudad integró armónicamente algunas edificaciones en nuevos estilos: el Art Deco, el revivamiento español y otras claramente modernas.

La perspectiva antropológica nos enseña a entender lo social desde la constante diversidad. La realidad microcultural que es San Germán posee una excepcional riqueza en su entorno edificado. Por medio de sus estructuras se puede narrar su historia, se puede palpar la desigualdad de la vida en el centro de la ciudad y en el campo, se vislumbran los cambios y consecuencias económicas de familias y empresas, se pueden definir las etapas y juegos del poder político entre las familias ilustres y el Estado. La intención del libro no es hacer otra historia de San Germán, es presentar cuarenta y cinco estructuras con sus referentes arquitectónicos e históricos. Sin embargo, cada relato de una casa, una iglesia, una plaza, un edificio trae consigo esa microhistoria que construye nuestro conocimiento. Cada estructura es un texto que, al ser analizado, propone mensajes sociales. En las sociedades complejas todo acto de reconocimiento corresponde con una capacitación especializada: la del historiador, el sociólogo, el fotógrafo. Todos y cada uno ven, para luego relatar desde sus ópticas particulares. El resultado tangible es un libro, unas fotografías, unas ideas.

Otro aspecto interesante que aparece en la “Introducción” es la revitalización y preservación de las edificaciones formales identitarias de la ciudad. Este es el caso de la Capilla hoy Museo Porta Coeli, y aquellas asociadas al desarrollo del nivel integrativo político, como son la Antigua Casa Alcaldía y la Plaza de Santo Domingo. Todo Estado reclama y produce instalaciones monumentales que atestiguan su capacidad organizativa. Una edificación como el Porta Coeli, que fue originalmente una iglesia, convento y escuela, cae eventualmente en desuso según cambian las realidades de órdenes religiosas y sistemas educativos. Aunque fue declarado monumento histórico del pueblo de Puerto Rico en 1930, por muchos años el Porta Coeli estuvo en absoluto abandono. La comunidad sangermeña negocia su redefinición, logra su traspaso al poder central estatal (1949) que eventualmente lo restaura (1978 y 1996) y abre como museo. Dentro de un Estado teóricamente secular la estructura no puede ser iglesia pero sí puede reconfigurarse como museo o institución que recobra, interpreta y expone obras de carácter religioso con fines históricos, estéticos y educativos. El poder del Estado se demuestra simbólicamente en la apropiación de los elementos del pasado. Para el Estado, los procesos de control y revaloración son aspectos de la centralización del poder y la planificación de la identidad de la sociedad que representa. El resultado final es que la edificación que es el Porta Coeli es hoy símbolo y patrimonio material ampliamente utilizado por el Estado en su proyecto de turismo cultural.

El Dr. Hernández Cruz también nos provee unas “Instrucciones” sobre la utilización del libro como guía para “estimular el turismo cultural y promover el conocimiento histórico y arquitectónico de nuestra ciudad”. Por esta misma razón o intención hay un glosario para identificar estilos y características de índole arquitectónica. Cada estructura está identificada con un número, ubicado en el mapa; las explicaciones contienen datos históricos y arquitectónicos y referencias sobre las familias que allí habitaron y los usos que han tenido. Hay muchas estructuras más en el centro urbano de San Germán, el autor escogió documentar unas y otras para demostrar contenidos sociales representativos.

La relación entre los intereses económicos asociados al turismo y la preservación de elementos de las culturas locales es una realidad de época. Los medios de transporte y los medios de comunicación han fomentado expectativas y posibilidades para el desarrollo del turismo a nivel mundial. Ya en el 1972 la UNESCO propuso la conceptualización y definición del patrimonio cultural material. El resultado de tal proceso ha sido la intención de preservar lugares de valor edificado para evitar su destrucción por razón del desarrollo modernizante, las guerras y el saqueo. Al presente hay cientos de lugares y centros urbanos reconocidos como patrimonios de la humanidad. Este tipo de visión genera y obliga, a cambios administrativos por parte del Estado, creando leyes y destinando fondos. También crea una revaloración en la conciencia comunitaria que aprende a reconocer, proteger y articular el manejo de sus recursos distintivos, como son las estructuras que posee.4 Dentro de este proceso es que podemos explicarnos la agenda municipal de creación del Distrito Histórico de San Germán a fines del siglo XX y el actual esfuerzo excepcional del Círculo de Recreo en la habilitación del Museo Histórico y la publicación de este libro a modo de Guía Cultural para conocer la ciudad.

Este es un texto bilingüe que presenta cuarenta y cinco estructuras del patrimonio edificado ubicadas en el área urbana de la ciudad de San Germán. Entre dichas estructuras hay casas, comercios, varias iglesias, un puente, tres edificios dentro de la Universidad Interamericana y dos plazas, con valor histórico y arquitectónico. Contiene dos fotos antiguas, 71 fotos actuales y un mapa del área central urbana. Este libro es una fuente documental selectiva ya que no exhaustiva de las edificaciones de San Germán.5

Las fotografías actuales, a todo color, son obra de la Dra. Ingrid Rodríguez Ramos, Profesora de Psicología del Recinto de San Germán. La doctora Rodríguez es un alma polifacética, pintora, escritora y teatrera de talentos reconocidos en la región suroeste. La gran porción de sus fotos son tomas frontales de las edificaciones documentadas. Hay, además, tomas centradas en los herrajes, los óculos, balcones, escalinatas, mosaicos y vitrales que se observan desde afuera en las edificaciones. Esta mirada inusual al patrimonio edificado en esta ciudad es un gran acierto del libro que reseñamos. Un caminante puede ir descubriendo detalles hermosos y particulares que adornan los lugares observados al pasar. El ojo fotográfico de la doctora Rodríguez Ramos nos muestra donde mirar y qué ver para no perder algún detalle de la ciudad museo.

Una de las fotos antiguas es de la Casa Grande o Casa de Austria, originalmente construida en 1850; luego pasó a ser una escuela del Sistema de Instrucción Pública hasta ser demolida en 1950, por lo que queda en la memoria de algunos sangermeños de mayor edad. La otra foto antigua corresponde a la Primera Iglesia Presbiteriana de San Germán derrumbada en 1974 para dar paso a una utilitaria estructura moderna sin mayor distinción arquitectónica. La edificación original está en la memoria del Dr. Hernández Cruz y de muchos de nosotros que transitamos por la calle Luna –hoy Avenida Universidad Interamericana- y quedábamos sorprendidos ante la impresionante estructura con su techo de cúpula o cono en múltiples caídas y la torre gótica. El abandono y destrucción de ambas edificaciones, preservadas aún en las fotografías y la memoria de los residentes y visitantes, se dio en una época en que no existía una clara conciencia de preservación del patrimonio material. La gestión cultural actual debe llevar a la comunidad a una acción decidida de preservación, de otro modo se perderán para la posteridad muchas otras estructuras en claro estado de abandono.

Tenemos entonces ejemplos visualmente constatables del patrimonio cultural material de San Germán en sus edificios y plazas. Pero existe también a disposición del público el Museo Histórico de San Germán, obra gigante del Círculo de Recreo, donde se exponen objetos materiales de interés e incalculable valor asociados a su historia. Ambos se complementan, el museo y sus bienes y la ciudad museo y sus estructuras. Visitemos ambos.

 

La autora es Profesora de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en el Recinto de San Germán.

 

NOTAS

1Maquet, J. (1986). The Aesthetic Experience: An Anthropologist Looks at the Visual Arts. New Have, CT: Yale University Press.

2 El 14 de noviembre de 1990 se presentó en la Cámara de Representantes el Proyecto de Ley Especial para la Rehabilitación del Centro Urbano de San Germán (P. de la C. 1170). Un importante documento base para promover este proyecto de ley fue el estudio “Sobre el Distrito Histórico de San Germán un primer acercamiento” (enero 1990). Dicho escrito fue resultado del trabajo investigativo de un comité multidisciplinario integrado por docentes del Recinto de San Germán de la Universidad Interamericana, estos son: Raquel Brailowsky, Juan González Mendoza, Aurora Graniela, Juan Hernández Cruz, Agnes Mojica, Beatriz Navia y Paul Vivoni.

3 Otro aspecto fundamental fue la recopilación de historia oral de residentes de edad avanzada sobre las vivencias y características de la ciudad coordinada por la Prof. Beatriz Navia y recopiladas por sus estudiantes. En el contexto del Seminario de Investigación: Estructuras y Cambios Sociales y el curso Servicio a la Comunidad se  recopilaron y analizaron datos cuyo resultado final fue el “Informe Especial: Análisis de la Encuesta Socioeconómica Sobre el Distrito Histórico de la Ciudad de San Germán” (1989-1990).

4 Cernea, Michael M. Cultural Heritage and Development: A Framework for Action in the Middle East and North Africa. Washington, DC: the World Bank, 2001.

5 Una estructura del patrimonio edificado de San Germán que se extraña en el libro es la Cancha de Baloncesto, cuna de dicho deporte en Puerto Rico y todavía en uso por la escuela elemental Antonia Martínez y la comunidad.

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