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De un libro de conjuro a un manifiesto azul

Elizabeth Robles
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Por Rafah Acevedo

Publicado: martes, 17 de abril de 2018

o. Dos robles se encuentran, Irizelma Robles y Elizabeth Magaly Robles. Irizelma es una poeta que hizo su doctorado en la UNAM y, pocos años después, culminó otro en Estudios Hispánicos en la UPR. Ha publicado varios poemarios De pez ida (Isla Negra, 2003), Isla Mujeres (Fragmento Imán, 2008), y Agave azul (Folium, 2015). En 2009 el CIS-UPR publicó su libro de antropología La marejada de los muertos: tradición oral de los pescadores de la costa norte de Puerto Rico. Ha participado en diversos recitales, festivales de poesía y congresos de antropología en Puerto Rico, México y República Dominicana. Hace un año se trabaja, a fuerza de leer y hacer performance en la calle, una colaboración que se traduce en Manifiesto azul. Para Elizabeth Magaly es “mi declaración de la fuerza vital que es El Libro de los conjuros, de esto que nos proponemos que es la coexistencia entre arte y poesía, particularmente es a su vez el título de ensamblaje que dedico a Irizelma”. 

Elizabeth Magaly Robles tiene una larga trayectoria como artista. Escultura, dibujo, performance. En museos, en la calle. En múltiples medios, por todos medios, es una de las artistas más activas de los últimos años y su trabajo siempre incide en el discurso político y social complejo con productos artísticos claros y precisos. 

 

1. ¿Qué es leer poesía?

La invitación de Irizelma a presentar su Libro de los conjuros supone una experiencia de coexistencia entre arte y poesía. La entrega de un libro abre posibilidades de la experiencia misma de crear: leer es conjurar señalan ambas. Los trabajos de la poeta y la artista plástico se unen pero siguen siendo esfuerzos independientes. De modo que Elizabet Magaly Robles (EMR)ha creado varias piezas conceptializadas en el Manifiesto Azul, haciéndose énfasis en que no ilustra ni representa, no ornamenta ni se coloca en el lugar del Libro. 

EMR- “El riesgo al que me convoca el libro de Irizelma está en habitar la poesía, que no es otra cosa que abrirme en desbordamiento, sin explicaciones ni justificaciones. Estamos implicados con todo, todo es aprehendido con todo, la vida es acción en intersección: el Manifiesto azul desdobla, desempaca, entrega mi experiencia de lectura y entrama una relación entre arte y poesía.

Este Manifiesto es para la lectura y escucha de sus poemas, para acompañar su performance-lectura, que es el momento de su poesía en movimiento, voz y cuerpo. Es poderoso porque el performance agrede la noción tradicional de arte, y sé que el performance de Irizelma, su lectura, activará ese potencial”. 

 

Las piezas de la artista surgen al tomar por azar palabras o frases en los textos-poemas del Libro de los conjuros. Además sus piezas y el performance (el junte entre ella y la poeta) han tomado en cuenta el lugar donde se va a llevar a cabo. De este modo cada pieza se ha construido para ocupar un lugar específico en el patio de la Liga de Arte y el pasillo que conecta los salones del segundo piso. Dice Elizabeth Magaly: “El seleccionar la colocación de cada objeto en un lugar, es mi interés e intento de sumergir la audiencia en el performance; es mi manera de “poner la mesa” y según vaya pasando el performance-lectura por Irizelma, se cancelará el afuera y el adentro, ella nos juntará en manifestación vital, seremos el propio conjuro con Irizelma”.

Cuando Irizelma Robles lea sus poemas en voz alta se potenciará el espacio físico, para que los movimientos que cree Irizelma al desplazarse por el jardín y los pasillos, hagan posible integrar al público. Esos desplazamientos incluyen que la poeta tendrá un vestido en papel de arroz uniendo esculturas de papel se unen a su cuerpo. En la conversación con ambas surgen las referencias: Merce Cunningham, Frank Stella, Andy Warhol, Jasper Johns, Robert Morris, Jonh Cage.

 

2. LOS TITULOS:

 

1. El salto

Monotipo

Impresión corpórea y de diversas materialidades

Papel de grabado, tintas chinas y acuarelas

(a exhibirse frente a los arcos de la galería de Picó)

30’ de largo x 50” de ancho 

Monotipo impreso por el cuerpo en movimiento. Se abren como un coro. El cuerpo es acústico: polifónico, inarmónico, experimental, fluido en ordenamiento. 

 

1. Peces blancos o el silencio de las horas

Instrumento sonoro: ensamblaje sobre jardín

Madera, meta, cemento, piedras y arenisca

(se fundirá con el anillo de ladrillos en el centro del patio)

9’ de diámetro

Pieza sonora: dentro del círculo del patio en la Liga de Arte, organizar el espacio es generarlo, en el performance nacerá otro espacio con la audiencia y la poeta.

 

1. La mordida

Esculturas en papel de arroz encerado sobre una mesa recatada en el bosque de las piedras. Salomé Cortés las entregará a Irizelma cuando ella esté dentro de la pieza sonora “Peces blancos o el silencio de las horas”. Las diez esculturas de papel son las primeras 10 preguntas que abren el Libro de los conjuros, las puertas por las cuales todo ocurre. 

 

1. Manifiesto azul (a Irizelma Robles)

Mesa

Ensamblaje de metal, maderas, papel de arroz crudo y encerado, grabados y telas (colocada interceptando una de las entradas al área de Peces blancos…)

La mesa aparente presión, pero la fluidez en ella la hace fuga. En ella matemática todo condensa y diluye. La síntesis la superficie es profunda, se derrama en pliegues y surcos. Los desplazamientos de los textiles son más que blandos, son líquidos. Con lo mínimo, en un pliegue, todo se multiplica. El silencio en esta mesa es el poema de Irizelma, cohabitantes en ese silencio que es pura voz. Intimidad intensa. 

 

1. Cosas por nacer Tapiz/Colgante desde la segunda planta (Irizelma inicia su performance desdoblándolos soltándolos a aire según lea sus poemas) Hay algo de ruina en este tapiz. 

 

1. Deslizamiento

Escultura blanda maleable y portable.

Papel de arroz

(pieza para elevarla, girarla, batirla al aire. Irizelma y ella son un mismo deslizamiento, es Irizelma quien la viste: le da cuerpo.

 

1. JUNTARSE

2.

1. EMR- “Este Manifiesto azul es mi forma de celebrar la escritura de Irizelma, su entrega y su voz. Irizelma me leyó en voz alta, yo, atenta a su voz, le pedí que me leyera su libro. Es para mi otra experiencia fuera de los espacios expositivos. Claro, sigo aquí el trabajo que se impulsa desde Viaje in situ, el papel…, el vacío, el silencio, dejan un potencial abierto. Un trabajo de arte siempre me lleve otro.

El proceso de experimentación no me interesa tanto por la experimentación en sí misma, no es un afán por el proceso y lo experimental, y va más allá de lo material, que puede ser todo, desde cera de abejas, un papel, un objeto encontrado o un desecho, lo que me agarra es la experiencia de perderme con lo que acontece: en ese fluir de todo en todo.

Un proceso azaroso es el acontecer mismo de la obra. Este Manifiesto (como todo mi arte) no comenzó con una idea fija, no reproduce ideas previas, ni es una exposición de las ideas en el libro, no es una representación. No me rige mi ordena el libro de los conjuros, conjuro en él y con él, porque lo que me interesa es una construcción conceptual. No se coloca en el lugar de ninguno de sus poemas o imágenes poéticas. No ilustra ni representa ninguno de sus pomas ni imágenes poéticas. Se trata de mi celebración de su escritura y lo vital que ella ofrece, de permitirme naufragar en su lectura.

Es grande por poder hacer algo juntas. Entramando nos unimos conformando otra cosa. Somos otras; sin dejar de hacer cada una lo que hace, libre de ordenamientos a seguir. Todo arte abre la pregunta: para mi leer es estar ante las primeras preguntas. Leer es hacer del texto algo propio y crear, así escribí este texto visual que es el Manifiesto azul”.

 

Del libro de Irizelma a dicho Vanessa Droz:

“La poesía es invocación y conjuro; es bendición y maldición, entrada y salida, advinación y crónica. En El libro de los conjuros, Irizelma Robles comienza —como buena bruja (sus libros anteriores lo evidencian) consciente de la importancia del espacio en que se debe interpelar a la poesía—por preparar el escenario para las ceremonias. Desde los distintos altares, entonces, sus conjuros pretenden materializar lo que nombran: no otra cosa es la función de las palabras. Encerradas en la boca, en la urdimbre de un tapiz, en la caldera de un volcán, las palabras son urgidas a su verdadera vida.

Estos poemas, que son rezos muy bien cuidados, poderosos y conmovedores reclamos, incurren en juegos de vocablos para darle más sonoridad a lo que escucharán los dioses, otros alquimistas, nosotros. Se trata de poemas breves, rotundos con los que, también, invoca a las rocas, a los metales y minerales, transformándolos en esos nuevos espíritus indispensables para conformar el mundo”.

 

La invitación al junte es el 26 de abril, a las 7 de la noche en la Liga de Arte. Calle Dr. Francisco Rufino de Goenaga Frente a la Plaza del Quinto Centenario en San Juan.

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