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Más empleos sin quemar carbón

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Publicado: miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tras el paso del huracán María, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares mostró súbito interés para que la empresa multinacional Tesla ayude a “levantar” el sistema eléctrico de Puerto Rico, mediante una serie de microredes y redes regionales de paneles solares y baterías.

A más de un mes de su anuncio y posterior mutis, conviene rescatar el tema y replantear que su análisis se encauce dentro del marco de la transformación energética que realmente necesita el país.

 

Antes de los huracanes 

Antes del paso de los huracanes Irma y María por nuestra región caribeña, el activismo ciudadano contra la irresponsable empresa Alternate Energy System (AES), su contaminante operación e irresponsable manejo de sus cenizas tóxicas iba en escalada.

La lucha de las comunidades y organizaciones para proteger la salud y el ambiente de todo un país, ante la cada vez más arcaica y peligrosa práctica de generar electricidad mediante la combustión industrial de carbón,  había trascendido más allá de sus principales víctimas en los municipios de Peñuelas, Guayama y Humacao.  

Manifestaciones semanales ocurrían y se intensificaban en múltiples escenarios, incluyendo la zona metropolitana, con eco en los medios de comunicación. A partir de ellas, se solidificaban alianzas y se preparaba desde una Vigilia Nacional hasta un Tribunal del Pueblo para avanzar en la formación educativa colectiva y continuar con la presión al gobierno.

Estos esfuerzos comenzaron a tener efectos sobre la alta gerencia del gobierno. Como muestra, la Junta de Calidad Ambiental (JCA), un histórico aliado de AES, multó a la empresa con $90,000.00 en penalidades tras el paso del huracán Irma, por violar su orden para que se cubriera la enorme montaña de cenizas que mantiene a la intemperie en la parte sur de su planta en Guayama.

Una segunda orden de la JCA, sometida ante el paso del huracán María, también fue incumplida por AES. No obstante, aún se desconoce si se impuso nuevas multas ante esta segunda violación o si AES pagó la multa inicial. Lo que sí se sabe es que la carbonera continúa desafiando abierta y flagrantemente la ley, poniendo en peligro la salud y seguridad de los residentes de las comunidades circundantes a sus instalaciones.

 

Energía renovable y empleo

El deficiente modelo energético, basado en la quema de carbón, gas natural y derivados del petróleo, ha sido en gran parte la causa del deterioro en la salud, el desarrollo y la creación de empleos en Puerto Rico.

 Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), en el 2016 cerca de 10 millones de personas en todo el mundo laboró para la creciente industria de las fuentes de energía renovable. Esto casi duplica la cantidad del 2012.  Además, ya se contempla que para el año 2030 alrededor de 24 millones de personas devengarán salarios exclusivamente de este sector empresarial.

En la 13ª reunión del Consejo de IRENA, que proporciona las últimas cifras de empleo de la industria de la energía renovable, se presentó un informe, bajo el título Energía Renovable y Empleo. Informe Anual 2017, el cual demostró que ya las renovables crean más plazas de trabajo que los combustibles fósiles.

El informe de IRENA muestra que la energía solar fotovoltaica (PV) fue el mayor empleador en 2016, con 3.1 millones de puestos de trabajo, 12 por ciento más que en el 2015.  

Sólo en Estados Unidos, los empleos en la industria solar aumentaron 17 veces más rápido que la economía en general, creciendo 24.5 por ciento respecto al año anterior.

 

Oportunidad para transformar

El desplome del sistema eléctrico en Puerto Rico, impuesto por los poderosos vientos del huracán María, ofrece una oportunidad histórica para transformar la manera en que producimos la electricidad en el país. No podemos utilizar las fuentes de energía renovable para aislar a hogares y comunidades. Hay que enmarcar su uso dentro del potencial de desarrollo sostenible, protección ambiental y generación de empleos.

 Por eso, ha llegado el momento de establecer un Plan Energético Nacional en donde:

 

1. Se impulse la utilización de fuentes de energía renovables, dando mayor énfasis a las fuentes de generación distribuida, o sea proyectos pequeños de generación como es la utilización de paneles solares sobre los techos de residencias, enmarcada especialmente  en el desarrollo de “Comunidades Solares” y microredes, donde se integran procesos de organización social, autogestión y participación ciudadana. 

 2. Se establezca un plan de eficiencia energética y del manejo de la demanda, a través de procesos educativos y de incentivos energéticos.  La eficiencia energética tiene un considerable potencial de empleo que no ha sido considerado por el gobierno.

 3. Se proponga la legislación necesaria para enfocar tanto el estudio integral de las diferentes alternativas energéticas a distintas escalas, los procesos educativos para bajar el consumo energético y la participación directa de las comunidades en la implantación de las alternativas.

 El gobierno nos ha estancado por demasiado tiempo en empresas devoradoras de capital puertorriqueño como AES, a cambio de costosa contaminación y escasos empleos. Éste es el momento de crecernos, transformarnos y unirnos a la corriente renovable que nos hará resurgir más fortalecidos.

 Quizás el “papeltoallazo” que nos dio Trump, nos ayude al fin a descubrir que más allá de la quema de carbón hay una mejor vida.

      

El autor es Asesor Ambiental, Partido Independentista Puertorriqueño(PIP).

 

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