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Colombia “La guerrilla dice que van a mantener los acuerdos”

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Por Cándida Cotto

Publicado: miércoles, 2 de mayo de 2018

Los acuerdos de paz, Acuerdo de la Habana, firmado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el presidente Juan Manuel Santos, se mantienen en ascuas, en un vilo ante la falta de cumplimiento por parte del estado colombiano. 

“Pareciera ser que quieren conducir a la guerrilla para que abandonen los acuerdos, los están llevando a un punto a que retomen las armas y que boten el acuerdo. La guerrilla dice que se van a mantener por encima de todo en los acuerdos pero la presión es hacia eso”, expresó el Padre Joaquín Mayorga Fonseca, en entrevista con este semanario, sobre el camino que ha seguido la implementación de los acuerdos a poco más de un año de su firma. 

El Padre activista, quien expresa su opción por la paz, indicó que tanto la FARC así como los entes del gobierno que se suponen den seguimiento a los acuerdos han reconocido que sólo se han implementado el 15% de los acuerdos estipulados. “Eso tiene en ascuas ese acuerdo, realmente no sabemos a ciencia cierta cuál va a ser el final, porque ha sido no solamente que no se han implementado los acuerdos, ha sido que el gobierno se ha negado a implementar esos acuerdos y otras entidades del estado como las cortes sobre todo la fiscalía, y algunas otras entidades del estado que no participaron directamente de los acuerdos los han venido desmontando lo cual tiene visos muy terribles en ese sentido porque las esperanzas se frustran”. 

Según la agenda de las negociaciones los aspectos en los cuales las partes se pusieron de acuerdo fueron; una reforma agraria, una reforma política; la reparación a las víctimas de la guerra, -el cual señaló – es quizás el mas central y luego le siguen una serie de reformas y garantías para que la guerrilla entre a la actividad política sin las armas. La entrega de las armas dijo es el último punto en la agenda. 

Sobre quién recae la potestad para hacer cumplir con los acuerdos el religioso católico, denunció que aunque el ejecutivo tiene las herramientas para hacer cumplir los acuerdos, no parece que realmente quiera tener la voluntad política para hacer que las otras entidades del estado cumplan con lo estipulado. Esta falta de voluntad a su juicio se debe en parte a que las otras entidades del mismo estado no participaron del proceso, por lo que han venido desmontándolo, sobre todo la reforma agraria. Dio como ejemplo el que hay unos grupos de empresarios ligados a sectores del ejército, otros ligados a sectores paramilitares, sectores de la derecha que se oponen radicalmente a la reforma e incluso han organizado unos ejércitos privados para oponerse y lo mismo ocurre en la fiscalía. 

Uno de los sabotajes más evidentes de los acuerdos ha sido la captura de uno de los líderes que participó de las negociaciones, Jesús Santrich, el cual denunció lo que pareciera ser un montaje fabricado entre la fiscalía del gobierno colombiano y el gobierno de Estados Unidos (EEUU). “Lo irónico es que la orden de captura no viene de ningún órgano judicial de Colombia, sino de un juez de Nueva York supuestamente se reclama para extradición por narcotráfico”. Reconoció que Santrich fue una voz destacada en sus posiciones políticas en la mesa de negociaciones y después de firmado el acuerdo ha insistido en que se cumpla. 

En tanto alrededor de 100 excombatientes de la FARC han sido asesinados, luego de la firma sin que se haya atribuido a ningún responsable, aun cuando se sabe que es el propio gobierno. Frente a estos acontecimientos y otros manifestó que hay mucha preocupación en todos los sectores pacifistas del país por el incumplimiento de los acuerdos y qué va a pasar si se siguen posponiendo los acuerdos, “a dónde vamos a llegar y puede ser otra gran frustración para el pueblo colombiano y pudiera ser también la posibilidad del incremento de la guerra, no se ponga fin a la guerra”. 

El Padre Mayorga Fonseca narró que la realidad de su país, Colombia es que lleva años de guerra y que han sido muy pocos los momentos de paz desde la era republicana, se refiere a la lucha emancipadora de España. Muy mal contadas dijo que el país lleva 14 guerras. La presente tiene su raíz en el 1948 con el asesinato del líder Jorge Elías Gaetán, “ con él se inicia este guerra que todavía estamos viviendo”. 

El Padre Mayorga Fonseca considera que parte de lo que explica el que los acuerdos hayan sido muy pocos respaldados incluso por el mismo pueblo colombiano, es que al presidente Santos se le ocurrió, la que describió como “la poca favorable idea”, de someter a un plebiscito un acuerdo que la gente no conocía y lo que hizo fue avivar más pasiones, abrir otras heridas de las victimas de la guerra y del pueblo en general. Agregó que el pueblo no conocía a ciencia cierta cuáles eran los acuerdos y eso llevó a que la mayoría un poco mas del 50% rechazara el acuerdo. Los acuerdos no se discutieron, un documento de casi 400 páginas que se dio a leer un mes antes del plebiscito. En cambio sectores de la derecha se organizaron mucha campaña contra. 

Aun con estas críticas el padre colombiano entiende que el acuerdo representa “un avance para ver si se logra terminar con esta guerra tan larga y tan dramática”, describió como una tragedia y absurdo la manipulación política de los sectores de la derecha privilegiados que históricamente han controlado el país. 

Mientras los sectores pacifistas, los que viven y sufren la guerra en carne propia sí favorecen el acuerdo. Reclamó que esta articulación se da entre los sectores sociales, comunitarios, sindicales, estudiantes, afro colombianos, indigenas, mujeres, algunos sectores religiosos y otras organizaciones de toda índole están en favor de una salida pacifica por lo que apoyan los acuerdos. 

 

Una nueva negociación en Quito

A pesar de que no se han cumplido, ni siquiera los acuerdos con la FARC, defendió que los que optan por la paz siguen empeñados en la negociación. Con la esperanza de salir de la guerra dio a conocer que al presente se lleva a cabo otra mesa de negociaciones en Quito, Ecuador con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de lo que quedó inconcluso en La Habana, Cuba. La agenda de la MQ busca abordar temas que el gobierno nunca ha querido tocar, el modelo político -el cual dice que no se negocia- el modelo económico, la doctrina militar y las relaciones internacionales, .”eso es justamente lo que ha mantenido la guerra por eso nació la guerra y por eso se ha mantenido la guerra entonces si no se van a hacer transformaciones en esos campos pues va a ser imposible una firma de paz”, reconoció. 

No obstante la novedad en esta mesa -dijo- es que tiene cuatro patas. La de la Habana sólo tenía dos, a la FARC y al gobierno de Santos, ni siquiera fue el estado. En la Mesa de Quito (MQ) además del gobierno de Santos, la representación del ELN, está representada la sociedad civil, con un papel protagónico no solo de consulta, sino con capacidad de hacer propuestas y la cuarta pata es la comunidad internacional con un papel más protagónico. Denunció que la guerra en Colombia ha sido también atizada o promovida desde afuera y que uno de los promotores más fuerte ha sido el gobierno de EE UU, que ha llevado durante muchos años recursos para la guerra, es menester que esos países ahora ayuden a la construcción de la paz. Fuera de Ecuador, participan en la MQ, Venezuela, Chile, Brasil y varios países de la Unión Europea, los cuales han estado facilitando el diálogo, incluyendo al Vaticano. 

Al reiterar sus esperanzas en las negociaciones de la MQ el Padre Mayorga Fonseca, destacó que esta agenda incluye los puntos que no se abordaron en La Habana, y ahora el gobierno los ha aceptado, se cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, apoyo que no se tuvo en las anteriores negociaciones, “de manera de que lo que puedan hacer la gente, los ciudadanos de otros países, sus gobiernos y sobre todo las sociedad civil en favor de esa Mesa de Quito será bienvenido y muy necesario”. 

 

La guerra en Colombia

El tamaño de Colombia es de casi 2 millones de kilómetros cuadrados con cerca de 50 millones de habitantes. El 70% de la tierra está en manos de 20 familias. Incluso candidatos de derecha que han abogado por una reforma agraria han sido asesinados. La mayoría de los lideres activistas sociales de todos los sectores han sido asesinados. La guerra ha dejado cerca de 500 mil muertos; casi 100 mil desaparecidos; 10 millones de desplazados internos y otros cerca de 400 mil en el exilio. “Somos muchos los que tuvimos que salir del país amenazados nosotros y nuestras familias”. 

 

 

 

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