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Breves poshuracanados: The Mountain Between Us, Marshall, Murder in the Orient Express

Mountain
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Por María Cristina

Publicado: miércoles, 29 de noviembre de 2017

A pesar de que todavía no están abiertas todas las salas de cine de Caribbean Cinemas, las que sí están nos dan un sentido de normalidad que posiblemente no recuperemos en nuestras vidas hasta muchos meses en un futuro muy incierto. Acabo de ver (18 de noviembre cuando comienzo a escribir) el especial de autismo que Jon Stewart organiza todos los años con el propósito de proveer fondos para iniciativas de educación y empleo para toda persona autista no importa su edad o lugar de residencia dentro de los Estados Unidos. Tanto Stewart como Sarah Silverman le recordaron a la audiencia presente y sintonizados a HBO que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y que tienen que ser recipientes de toda la ayuda posible para recuperarse después del huracán Maria. Silverman terminó su intervención grabada ondeando una pequeña bandera nuestra.

 

The Mountain Between Us

(director Hany Abu-Assad; guionista Chris Weltz; autores J. Mills Goodloe y Charles Martin; cinematógrafo Mandy Walker; elenco Kate Winslow, Idris Elba, Beau Bridges, Dermot Mulroney, Raleigh/Austin)

Aunque este filme pertenece al género de supervivencia en circunstancias naturales (The Revenant, por ejemplo, con otras circunstancias añadidas como la traición y la venganza) es un excelente desarrollos de personalidades y una atracción individual o mutua por personas al parecer tan diferentes. Alex Martin y Ben Bass quedan varados en el aeropuerto cuando su vuelo es cancelado por tormentas de nieve en el área. Ambos tienen motivos urgentes para llegar a su destino lo más pronto posible: él, neurocirujano, tiene un paciente esperándole y a ella, periodista y fotógrafa, la espera la ceremonia de su boda. Alex con más iniciativa y más arriesgada le propone a Ben alquilar un avión privado para llegar antes de la tormenta a su destino. Como imaginarán la idea resulta en algo desastroso.

¿Cómo ser encontrados en medio de una tormenta sin manera de comunicarse ni haber dejado un trazo de su viaje en un avión privado? Según pasan las horas y luego días ¿adónde ir a pedir ayuda en medio de montañas cubiertas por nieve y hielo donde no parece existir vida humana (aunque sí animal)? En este largo viaje donde lxs espectadorxs, al igual que con el personaje de Leonardo Di Caprio, se adentran en las caminatas, los errores de dirección, los accidentes y los refugios. Alex y Ben tendrán sus propias nociones del otro pero a través de los días que se convierten en semanas descubrirán otras facetas que han escondido hasta de sí mismos. Es un hermoso filme con dos actorazos que nos hacen olvidar que son solamente ellos los que habitan este espacio además de un hermoso perro que nos da esperanza. 

 

Marshall

(director Reginald Hudlin; guionistas Jacob Koskoff y Michael Koskoff; cinematógrafo Newton Thomas Sigel; elenco Chadwick Boseman, Josh Gad, Sterling K. Brown, Kate Hudson, Dan Stevens, James Cromwell, Keesha Sharp)

A pesar de que Thurgood Marshall fue un hombre que rompió barreras y se convirtió en un defensor de la justicia para todos por igual esa personalidad no se ha podido captar bien en el cine. Lo mismo pasa con gigantes como Martin Luther King, Malcolm X, Paul Robeson y Muhammad Ali, para mencionar a los destacados universalmente en la lucha de la igualdad de razas. Y lo entiendo perfectamente porque el recuerdo de su existencia y sus acciones, sus hazañas cubiertas por los periódicos y guardados en archivos especializados y los libros escritos en las diferentes fases de sus vidas hace casi imposible reducirlo a la limitada extensión de una película. Por eso a pesar de una gran actuación de parte de Denzel Washington, Malcolm X (1992) de Spike Lee, de politizar justamente las acciones del campeón mundial de boxeo en Ali (2001) de Michael Mann y más recientemente Selma (2014) de Ava DuVernay sobre un incidente en la vida de King, es casi imposible humanizar estas figuras históricas. 

Tal como lo hizo DuVernay pero esta vez con solo un caso de los cientos que argumentó y ganó (29 de 32 frente a la Corte Suprema de los EU), Reginald Hudlin escoge el caso en Connecticut de 1941, donde un hombre negro, Joseph Spell, es acusado de violar a su empleadora blanca y rica, Eleanor Strubing. Sin duda el referente de la novela de Harper Lee, To Kill a Mockingbird, junto a su excelente versión cinematográfica de 1962 de Robert Mulligan, salta a la vista. El problema es que el caso de Marshall no tiene el sentido de enlace humano por ser un caso de discrimen de clase primero (los ricos siempre dicen la verdad y si no, tienen el dinero para transformarla) y luego de raza. Su investigación y resolución no lo hace tampoco un buen “court drama”. Marshall fue el primer abogado de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) y por eso la defensa de casos de negros acusados por crímenes que no habían cometido pero que eran juzgados culpables por su color de piel lo llevaron por todos los Estados Unidos, tanto norte como sur. ¿Por qué escoger este caso y no otro que revelara la personalidad de Marshall en la década de 1940? La ambientación es muy buena para reflejar las diferencias y similitudes entre judíos y negros, artistas y abogados, relaciones maritales y el miedo a ser ajusticiado por los blancos que palpita en cada persona negra. Pero necesitamos un Thurgood Marshall (con su imponente estatura que daba miedo a cualquiera, lo que no pasa aquí al escoger a Chadwick Boseman por su popularidad y no su físico) exponiendo el racismo del país a través de otros casos mucho más interesantes y que reflejan su compromiso con cambiar las leyes existentes. Es difícil creer que este Marshall fue el que argumentó y ganó la decisión de la Corte Suprema de Brown VS Board of Education of Topeka y que fuera escogido en 1967 como el 1er juez negro de la Corte Suprema de los EU donde siempre defendió el derecho al aborto y se opuso firmemente a la pena capital.  

 

Murder on the Orient Express

(director Kenneth Branagh; guionista Michael Green; autora Agatha Christie; cinematógrafo Haris Zambarloukos; elenco Kenneth Branagh, Michelle Pfeiffer, Penélope Cruz, Judi Dench, Olivia Colman, Daisy Ridley, Johnny Depp, Derek Jacobi, Josh Gad, Willem Dafoe, Leslie Odom, Jr., Tom Bateman, Manuel García-Rulfo)

Todos los que vieron recientemente por streaming la versión original de Sidney Lumet de 1974 o lxs que recuerdan los detalles y especialmente el elenco en ese momento no van a estar satisfechos con la nueva versión de Kenneth Branagh. Como yo no tengo esa visión tan cercana pues disfruté de las innovaciones que le hace Branagh al texto de Agatha Christie para adaptarlo a las temáticas contemporáneas. Por eso ubicar el preludio del caso principal en la Muralla de los lamentos de Jerusalén—unas escenas hermosísimas de todo tipo de ángulo—y reunir allí a un rabino, un sacerdote y un imán para resolver el misterio es una manera de invocar la paz de los pobladores de este territorio antes de convertirse en el juego político de la entreguerra. Mientras Branagh siempre indaga los textos literarios para de ahí partir a revivir el texto con su montaje visual, como lo vimos en su Mary Shelley’s Frankenstein (1994), Hamlet (1996) y otras adaptaciones shakesperianas, va a darle a los clásicos un giro que muchas veces es rechazado por los públicos acostumbrados a siempre “respetar” el original. 

La primera gran sorpresa es haberlo filmado para verse en salas especializadas de pantalla gigantesca y sonido esparcido por todo el teatro (Montehiedra CXC). Dentro de este medio ambiente avasallador entran los personajes, con impecable vestuario de época, profesión y clase social, al lujoso tren (para los de 1era clase) The Orient Express que recorre del este al oeste de Europa. Aunque cada uno tiene prisa por llegar a su destino, con pocas excepciones, no parecen muy interesados en socializar con otros pasajeros. Poirot es el único que parece complacido de hablar con cualquiera, escuchar sus historias y también rechazar ofertas que considera deshonestas (como la de Edward Ratchet o Caroline Hubbard). Cuando el tren sufre un desvío por la tormenta de nieve que cruzan (como The Mountain Between Us) y se descubre un cadáver, Poirot tiene que reevaluar a cada pasajero para descubrir al o la asesino/a. Eso sí, tanto los sospechosos como lxs espectadorxs tenemos que estar atento a los detalles para poder seguir el pensamiento lógico y los enlaces que hace Poirot. 

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