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Yabucoa: La cruda realidad de ser lo último

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 6 de junio de 2018

El día que comenzó la temporada de huracanes 2018, CLARIDAD estuvo presente en el pueblo de Yabucoa y en el performance Proyecto 4645, el cual pretendió visibilizar mediante miles de pares de zapatos llevados por la ciudadanía a cada una de las muertes causadas por la poca acción del Gobierno tras el paso del huracán María por Puerto Rico. 

Ese pasado primero de junio, este medio sintió de cerca la esencia de la humanidad. Por un lado, presenció los reclamos de ayuda urgente del pueblo yabucoeño, que a ocho meses del huracán cuenta con menos de la mitad de la población con servicio de energía eléctrica; y por el otro, vivió la necesidad colectiva de rendirles luto a esas miles de personas fallecidas y no contabilizadas en las estadísticas oficiales de las autoridades gubernamentales. 

Allí, frente al Capitolio, entre los 2,888 pares de zapatos recogidos durante ese fin de semana, una nota junto a unos tennis leía: “Por los más de 130 yabucoeños(as) olvidados(as)”. Y es que las personas de este municipio y de otros de la costa Sureste de la Isla aseguran que han sido las más desatendidas por el gobierno central, a pesar de que por esa zona fue que entró el huracán con ráfagas de viento de 175mph. 

Según testificó en entrevista con este Semanario el alcalde de dicho pueblo, Rafael Surillo, aunque al momento no se ha determinado la cifra exacta de muertes en Yabucoa, “sí ha habido una situación dramática” con la mortalidad a consecuencia de la falta de electricidad, que a su vez ha complicado las condiciones de salud de muchos pacientes. Precisamente, el reclamo más inmediato de las y los yabucoeños es el pronto restablecimiento de la energía eléctrica. 

“En Yabucoa hay sectores sin electricidad desde el huracán Irma y mira el consuelo que les da el gobierno a estas familias que viven en un estado de ansiedad: vamos a cerrar la escuela y tienen que llevar a los niños a otra escuela receptora más lejana de sus casas”, comentó Surillo aludiendo a una de las medidas de austeridad que se han implementado luego del huracán, las cuales afectan más la situación del pueblo que dirige. 

“Hemos tenido reuniones con la alta administración de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y aunque dicen que traerán más brigadas, la realidad es que son compromisos que no se cumplen”, continuó el primer ejecutivo, quien a diferencia del gobernador Ricardo Rosselló, enfatizó que el pueblo de Yabucoa no puede estar listo para esta temporada de huracanes.

“Es imposible que esta gente pueda estar pensando en un plan para la próxima temporada cuando el día a día es sobrevivir bajo las circunstancias que está enfrentando”, dijo. 

Desde su sede en Yabucoa, la institución educativa sin fines de lucro CREARTE ha sido pilar en la ayuda a las comunidades de ese municipio. Repartición de suministros casa por casa, distribución de los donativos recibidos por organizaciones de la diáspora o religiosas, canalización de servicios médicos, preparación de actividades relacionadas con el arte, han sido algunas de las tareas que CREARTE ha impulsado en Yabucoa a partir de las primeras semanas tras el huracán María. Actualmente, los integrantes de este proyecto alternativo están realizando grupos focales con la intención de crear un plan de emergencias comunitarias adaptado a la realidad de cada sector.

Brenda Santos, directora de la institución educativa, indicó a CLARIDAD que ese plan que están gestando es el único preparativo que puede tener el pueblo porque “todavía no hemos salido de la etapa de crisis”. Indicó que las personas en el municipio le tienen miedo al inicio de esta temporada de huracanes porque “la falta de electricidad ha acelerado la crisis, ha agudizado las muertes”. Acto seguido, comentó que por eso no le sorprende la cifra de 4,645 muertes tras María que reveló el estudio de Harvard. “Incluso, pueden ser más los fallecidos”, según piensa. 

Santos expresó que el proceso de recuperación en Yabucoa ha sido bien lento y que se ha dilatado por la escases de energía eléctrica, lo que al mismo tiempo ha aumentado la tristeza, la pobreza y en el caso de este pueblo, los intentos de suicidio. En esa línea, el alcalde aseguró durante la entrevista que en abril se atendieron 11 casos de intento de suicidio, situación que se ha ido manejando gracias a la intervención de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) y del programa de Psicología de la UPR de Humacao. 

Otra manera para manejar la salud mental de Yabucoa ha sido a través de la implementación de la filosofía educativa de CREARTE en las comunidades. Para esta institución, las emociones siempre están involucradas en el arte. “Siempre está presente el arte porque creemos que trabaja un aspecto bien profundo de las emociones. Así que les llevamos (a las comunidades) una herramienta que no solamente alegra el espacio, sino que es una muestra de recuperación e inclusión social”, afirmó Brenda Santos. 

La directora de CREARTE teme porque su pueblo, que ya se ha convertido en uno triste, continúe siendo invisible para la administración central. Aunque reconoció que la ayuda de individuos y organizaciones como Banco de alimentos, Cruz Roja de Puerto Rico, Red de Fundaciones, Fundación Fondos Unidos, Save the Children ha llegado más rápido que la del gobierno.

La colaboración de estas fundaciones ha sido efectiva porque ha considerado la realidad de Yabucoa: un pueblo costero y montañoso, con alto número de pobreza, con crisis emocional colectiva después del huracán y con gran parte de la población envejecida. De hecho, CREARTE se ha visto obligado a repensar cuáles son las necesidades del pueblo, por lo que ahora también sostienen relación directa y sólida con la comunidad adulta mayor. 

 

El Negro: comunidad severamente afectada

Al igual que se ha registrado en otras costas del este, Playa Lucía en Yabucoa está inundada de sargazo, lo que imposibilita utilizarla como balneario – además de que tras el huracán el mar arropó la orilla – y provoca un fuerte mal olor que se dispersa por toda la zona. La líder comunitaria Jeanette Vélez Ortiz le ofreció a CLARIDAD un recorrido por esa playa, así como por el sector El Cocal, pertenecientes ambos al barrio Camino Nuevo. 

El recorrido también se detuvo en el sector El Negro de mencionado barrio, una comunidad de 18 familias – todas guardan parentesco generacional – que hace años se establecieron en tierras protegidas por el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico. Debido a que las casas construidas estaban en la orilla del mar, sufrieron daños severos con el impacto del fenómeno atmosférico. 

Irma Torres Rodríguez y su esposo José A. Morales pertenecen a la comunidad de adultos mayores, son residentes de El Negro y todavía sufren las consecuencias del paso de María por su casa, la que fue arropada por olas aquel 20 de septiembre. Aún no cuentan con servicio de energía eléctrica y el techo de su residencia está sujetado (como resuelve) con tubos de hierro. 

“Me gustaría que volviera, pero yo lo entiendo porque aquí (en Yabucoa) las cosas están malas”, dijo doña Irma refiriéndose al alcalde. No obstante, ese sector recorrió el mundo gracias a la atención mediática internacional y los residentes han recibido ayuda de muchas organizaciones y de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). 

Por su parte, Vélez Ortiz vive a minutos de Irma y José; en el sector El Rincón del mismo barrio, a la orilla de la carretera 901. La líder reconoció su privilegio de vivir en el llano de Camino Nuevo y poder ir hasta caminando al pueblo, sin embargo se compadeció por los vecinos de su barrio, que se extiende hasta la montaña. 

La madre de una hija de 7 años expresó su angustia más profunda: “Hemos sido violentados. El gobierno ha barrido con nosotros…Qué somos los puertorriqueños como seres humanos si hemos estado tan violentados. No hay para describir la desesperanza, el choque con la realidad de hacia dónde vamos. Es como estar a la deriva esperando la calma, pero (con la noción de que) puede venir otro ciclón y voltearnos la barca”, reflexionó. 

“Ya no podemos mirar para el norte… para dónde único podemos mirar es para adentro, para el interior como puertorriqueños y no nos han enseñado, no es nuestra rutina”, continuó reflexionando la líder, quien lamentó que el alcalde de Yabucoa “esté llorando y mendigando atenciones” para el pueblo. 

A la pregunta de por qué creía que se ha dejado en el olvido a su pueblo natal, la representante comunitaria dijo que por “cuestiones político partidistas”. Agregó que Yabucoa tiene un alto potencial para mover la economía del País pues es zona turística, tiene un puerto y la refinería de petróleo de la compañía Shell, grandes razones para ayudar al pueblo con diligencia. 

 

Olvidado por discrimen social

Rafael Surillo confesó que ante la ausencia del gobierno y ante “la cruda realidad de ser los últimos en atender”, siente una frustración que lo drena y que no lo deja dormir. Reconoció, además, que “los gobiernos locales fuimos las primera respuesta ante situaciones de emergencia”. 

Precisamente, por atender las urgencias con fondos del municipio de Yabucoa ahora enfrenta problemas de liquidez económica, pues el gobierno central debe el reembolso de los millones de dólares invertidos por la administración municipal para lidiar con las emergencias. 

El alcalde piensa que el municipio que dirige está olvidado por “discrimen social, por no tener el movimiento económico ni la población de otros pueblos del área metropolitana de la Isla”. 

Las situaciones que han enfrentado hace ocho meses le crean una mezcla de sensaciones que van desde la nostalgia hasta la satisfacción. “Antes del paso del huracán María, yo estaba orgulloso de ser el alcalde del pueblo de Yabucoa porque el pueblo había depositado su confianza en mí, pero después de María, me siento mucho más orgulloso de ver la calidad del pueblo que estoy dirigiendo”, concluyó.

 

 

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