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¡Sin colonia ni explotación!

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Por Luis Pedraza Leduc

Publicado: martes, 22 de mayo de 2018

A120 años de la invasión norteamericana a Puerto Rico y a 85 años del nacimiento de Filiberto Ojeda Ríos, nos reunimos nuevamente en Río Blanco, Naguabo, Puerto Rico, para conmemorar el natalicio del Comandante Filiberto, su pensamiento y su acción en favor de la libertad de nuestro pueblo.

A días de conmemorar el 1ro de mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, cobra mayor vigencia la propuesta de unidad que Filiberto insistiera una y otra vez como requisito indispensable para triunfar en nuestra lucha contra el coloniaje y la explotación capitalista.

La lucha propuesta para la liberación de Puerto Rico no es un ideal a perseguir por tradición. Por el contrario, es un reto para construir una patria para el disfrute de todos y todas, donde la democracia, la distribución justa de la riqueza y la libertad permee.

A veintidós (22) meses de aprobada la Ley PROMESA por el Congreso del país invasor, se manifiestan ingredientes importantes para asumir el reto de nuestra liberación política, social y económica. 

En primer lugar tenemos la propuesta de la Junta de Control Fiscal y de sus representantes en el gobierno y la empresa privada para cobrar la deuda que no es nuestra. Éstos proponen mediante ajustes fiscales que se manifiestan en amenazas de despidos, eliminación de derechos laborales, reducción o eliminación de pensiones, cierre de escuelas, privatización de los servicios públicos y la venta de activos del gobierno, entre otros. Todas son medidas para obtener dinero para el pago de la deuda.

Estas medidas macabras se pretenden realizar mediante aprobación de un plan fiscal en periodos de 10 años o más. Mientras por un lado nos quitan ingresos, por el otro lado no hay control de precios, sube la gasolina, los peajes, las facturas de energía y agua. El acceso a servicios médicos es precario, la educación se hará inaccesible con el cierre de escuelas y los aumentos en el costo de la matrícula de la UPR. Nos quitan derechos y condiciones de vida y nos imponen mayores impuestos directos o indirectos.

Ningún puertorriqueño está exento de estas medidas. O estamos expuestos directamente al efecto negativo de las mismas o tenemos un familiar que tiene niños en edad escolar; o un pensionado; o un asalariado que ve perder sus derechos a un bono de Navidad, a licencias de vacaciones o enfermedad; o un envejeciente que no puede comprar los medicamentos; o aquel que perdió por vía de la ejecución de hipoteca la casa de sus sueños.

Todos experimentamos la ida sin pasaje de regreso de un familiar, un vecino o conocido que emigra sin visa para un sueño. El Puerto Rico prometido, la vitrina de la democracia de los años 60 desaparece y nos vienen a cobrar la deuda de otros.

La reacción de nuestro pueblo está fragmentada y se multiplican las opciones. Observamos y participamos de la lucha de movimientos sociales, comunitarios, por derechos humanos, por defensas del trabajo organizado, la defensa del ambiente y la lucha política. Ésta última va desde el juez federal Pesquera que se opone a la agencia de cobro llamada Ley PROMESA y propone el boicot económico, pasando por las luchas cotidianas contra la Junta de Control Fiscal, campamentos, piquetes, uso de redes sociales, memes, canciones, análisis, artículos, conferencias, marchas y denuncias constantes, hasta las impugnaciones en corte de parte de sindicatos y ciudadanos ante la naturaleza ilegal, ilegítima e inconstitucional de la Ley PROMESA.

No obstante, los avances y aciertos de estos espacios de lucha, la esencia del problema es política. El problema no es la deuda o el partido que gobierna o gobernó o quiere gobernar. El problema no se resuelve en las elecciones. Tampoco es que hayan corruptos o que siempre será así porque ésto pasa en todos lados. ¡NO! El problema es que somos colonia y nos imponen las recetas del capitalismo para aumentar la explotación sobre la clase trabajadora, es decir aumentar las ganancias de los patronos. 

En 1989, en las conversaciones de Filiberto Ojeda Ríos, editadas por el Dr. Luis Nieves Falcón, bajo el título, LA LUZ DESDE LA VENTANA, el Comandante nos describe nuestra realidad y citamos, “No obstante, nuestra realidad está constituida por la presencia de un enemigo muy poderoso y las contradicciones que emanan del propio sistema. Es éste un sistema de explotación y un sistema para los ricos y poderosos, un sistema abusivo e injusto, en todos los sentidos de la palabra. Es un sistema que atropella al ser humano, que lo embrolla, que convierte a cada ser humano en una mercancía, en un asalariado cuya función es producir una plusvalía de la cual se apropia el opresor. Ésas son la contradicciones principales.”

Hoy, a 22 meses de PROMESA, 120 años de la invasión norteamericana tenemos los ingredientes a nuestro favor para echar hacia adelante un proceso de educación popular, que explique de manera sencilla nuestra historia y el porqué de las cosas. Educación en plazas públicas, en círculos de estudios, en redes sociales, mediante programas de radio, en todo medio a nuestro alcance. Educación que cree fortalezca y construya organización desde las comunidades, los centros de trabajo, los sectores sociales de mujeres, jóvenes, envejecientes, desempleados, pensionados, ambientalistas.

Ésta es la propuesta que lanzamos desde la organización Pueblo Unido Contra la Venta y Privatización de los Servicios Públicos. Creación de espacios regionales donde organizaciones existentes, ciudadanos y aquellas que se creen, coexistan, se apoyen unos a otros de manera solidaria. Que esa praxis nos fortalezca en cada región y así nos lleve a vernos como nación. Desde abajo hacia arriba. Construyendo capacidad de luchar, a la defensiva y a la ofensiva. Que construyamos poder político, clasista y revolucionario.

Que todos y todas actuemos desde nuestra realidad e intereses pero tejiendo con nuestras vidas un propuesta de país distinto, con justicia social, igualdad, procesos de verdadera democracia y respeto a los derechos humanos. 

¡Sin explotación y sin colonia!

 

Mensaje leído el 29 de abril en conmemoración del Natalicio del Comandante Filiberto Ojeda Ríos en Río Blanco, Naguabo.

 

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