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Con Palestina, Cuba y Venezuela siempre

Publicado: martes, 22 de mayo de 2018

Como vocero de quienes en Puerto Rico luchan por la descolonización de nuestro pueblo, su autodeterminación e independencia, y la construcción de una patria de justicia social y económica, en CLARIDAD respondemos al llamado urgente de la solidaridad hacia pueblos que han compartido con el nuestro sus luchas, aspiraciones y esperanzas durante mucho tiempo.

Palestina, Cuba y Venezuela son pueblos que han hermanado sus luchas a la nuestra, y que están muy cerca de nuestro corazón. Protagonistas de sucesos intensos y difíciles durante los pasados días, estos tres países hermanos nos inspiran con su ejemplo de humanidad. Son naciones ejemplares, pueblos que se afirman ante toda circunstancia, y que, como dijera el siempre recordado Che Guevara, contribuyen de manera decisiva a forjar la marcha gigante de “esa gran humanidad que ha dicho basta y ha echado a andar”. 

El pueblo palestino es un pueblo heroico. La más reciente masacre del estado sionista de Israel contra palestinos en la franja de Gaza es un ejemplo fehaciente de la flagrante injusticia que se perpetúa contra dicho pueblo, con total impunidad para los agresores. Con el apoyo incondicional de Estados Unidos, y ante la mirada horrorizada de la gente sensible en todas partes del mundo, el ejército israelí una vez más ejerció su poder como instrumento de exterminio del pueblo palestino. En su afán expansionista y hegemónico, Israel les tiene sometidos al coloniaje más abyecto, a la más cruel indignidad, y a los más terribles rigores y horrores en el espacio geográfico que ambos pueblos han compartido durante milenios, ahora convertido prácticamente en una cárcel para los palestinos arrinconados en Gaza y la Ribera Occidental (West Bank) del territorio. 

En esta ocasión, la excusa fue el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, ciudad que ambos pueblos reclaman como su capital histórica. El reconocimiento de Jerusalén como su capital es una ansiada conquista para el estado sionista de Israel. Cuatro presidentes estadounidenses, y varias resoluciones unánimes del Congreso de Estados Unidos, así lo habían prometido, y Trump- aliado incondicional del gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu- finalmente lo consumó la semana pasada, en ocasión del 70 aniversario de la creación de Israel. Como resultado de dicha movida, en el lado israelí hubo fiesta y en el palestino muerte. La masacre perpetrada por soldados israelitas en la frontera con Gaza costó 60 vidas- incluyendo a varios niños- y miles de heridos, mientras en la nueva sede “diplomática” del aliado mayor se festejaba en grande. 

En el mundo hubo estupor, y resoluciones condenatorias a Israel en la Organización de Naciones Unidas (ONU), pero de ahí no pasó la cosa. El respaldo a la barbarie de Israel entre la clase política de Estados Unidos fue prácticamente unánime. La influencia del dinero y el poder que ostentan los sionistas en todos los órdenes de la vida en Estados Unidos es el mayor disuasivo para los políticos, tanto Republicanos como Demócratas, casi todos dependientes para lograr sus metas políticas del “bolsillo generoso” del American Israeli Political Action Committee (AIPAC), la organización de cabildeo más influyente, poderosa y vengativa en dicho país. Político que se le enfrenta, político que pierde. Por eso, todos y todas, incluso los más liberales en otros asuntos, guardan silencio o miden muy bien sus expresiones ante los desmanes de la arrolladora maquinaria al servicio del estado sionista.

En otro suceso trágico, Cuba, nuestra hermana antilla mayor se ha vestido de luto ante uno de los peores accidentes aéreos ocurridos en su territorio: el desplome de un avión con 113 personas a bordo, entre pasajeros cubanos, extranjeros y la tripulación, en ruta de La Habana a Holguín. Ciento diez (110) fallecidos y 3 sobrevivientes que luchan por sus vidas es el saldo del trágico accidente. Ante el dolor y el desconcierto que un evento de esta magnitud provoca, una vez más ha sobresalido el rostro magnánimo y solidario del pueblo cubano, en esta ocasión volcado hacia su propia gente que sufre, y hacia los familiares de los fallecidos y sobrevivientes. En lugar de la histeria general que estos acontecimientos provocan, el ánimo en Cuba es de recogimiento y la actitud es de cooperación. El gobierno de Cuba y su recién estrenado presidente, Miguel Díaz- Canel, han estado al frente de la respuesta a la crisis, aunando los esfuerzos del Estado junto al de expertos de afuera, y desplegando en todo momento la preparación, organización, eficiencia, transparencia, buena comunicación, empatía y humanidad que han hecho destacar a Cuba mundialmente por la forma en que maneja los desastres. Sin duda, una tragedia humana incalculable que, acostumbrada como está a los desafíos, Cuba habrá de superar. 

Por otra parte, en Venezuela el domingo pasado se escribió otra página de gran trascendencia para la permanencia del proceso bolivariano. El presidente Nicolás Maduro revalidó una vez más al frente del gobierno de dicho país en unas elecciones presidenciales asediadas por un boicot feroz de la oposición, financiada por las fuerzas económicas más poderosas dentro y fuera de Venezuela, y por los gobiernos de Estados Unidos y España. Pocas veces en la historia, un gobierno democráticamente electo, siempre por mayorías considerables, y que ha sido revalidado, una y otra vez, en infinidad de consultas, referendos y votaciones, ha tenido que enfrentar una ofensiva tan brutal y desgarradora de aislamiento político, guerra económica y un bloqueo de abastos premeditado y criminal, con el propósito de sitiar a la población por escasez y hambre, y así debilitar el apoyo que recibe de su base.

Frente a todo eso, ganó nuevamente el presidente Maduro, con el aval ampliamente mayoritario del electorado que acudió a las urnas, un 48% claramente representativo de los sectores populares venezolanos que nunca antes en la historia de ese país habían tenido la oportunidad de escribir sus propias reglas del juego. Sin duda, una gesta extraordinaria que saludamos con esperanza para el desarrollo, la estabilidad y la paz de ese querido pueblo hermano.

Desde CLARIDAD e inspirados por su ejemplo extraordinario de resistencia y dignidad, les extendemos nuestra solidaridad a Palestina, Cuba y Venezuela de la manera que sabemos y podemos, colocando a su disposición siempre las páginas de nuestro semanario. 

 

 

 

 

 

 

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