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Selección de Cartas desde la cárcel de Antonio Gramsci: Brevísima introducción del traductor, Manuel S. Almeida.1

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Publicado: miércoles, 28 de junio de 2017

Aprovechamos ahora que en el 2017 se conmemoran 80 años de la muerte del marxista italiano Antonio Gramsci (1891-1937), para comenzar a publicar una selección de una o dos cartas por semana de sus Cartas desde la cárcel, traducidas para esta ocasión por este servidor. Antonio Gramsci, cofundador del Partido Comunista de Italia, es dentro del marxismo clásico quien más lejos llegó a pensar y teorizar las dinámicas particulares y la complejidad propia de lo político. Arrestado en 1926 por las autoridades fascistas en Italia, permaneció en cárcel hasta el 1937. El 27 de abril de 1937 murió en la clínica carcelaria Quisisana en Roma (su sentencia habiendo expirado formalmente el 21 de ese mes).2 Entre 1929 y 1935 escribió en 33 libretas –29 dedicadas a riquísimas reflexiones teórico-políticas y culturales, y cuatro dedicadas a ejercicios de traducción, anotaciones bibliográficas, personales o misceláneas–, que constituyen al día de hoy su “obra maestra”, los Cuadernos de la cárcel. A la misma vez, su epistolario desde la cárcel constituye una gran obra en sí misma, reconocida así desde su primera edición por amigos y enemigos igualmente. Sus cartas desde la prisión revelan la complejidad de la vida de Gramsci en cárcel, su entorpecida relación con su esposa Giulia, la gran amistad y solidaridad con su cuñada Tatiana, sus relaciones complicadas con el Partido Comunista en las afueras, sus planteamientos en torno a sus intereses y sus agendas de estudio y trabajo, etcétera.

A continuación, entonces, la primera entrega de una selección de las cartas desde la cárcel de Antonio Gramsci.3

 

1.

1926

Gentilísima señora,4

Primero que todo, quiero pedirle excusas por los disturbios y los fastidios que le he causado, los cuales no eran parte, en realidad, del acuerdo de inquilino. Estoy bastante bien y estoy calmado y tranquilo.

Le estaré agradecido si quisiera preparar un poco de ropa de cama y enviarla a una gran mujer, de nombre Marietta Bucciarelli, si fuera a buscarla por mí: no pude mandarle la dirección de la mujer porque la he olvidado.

Quisiera tener estos libros:

1º la Gramática alemana que estaba en el estante junto a la entrada;

2º el Breviario di lingüística de Bertoni y Bartoli5 que estaba en el armario de frente a la cama;

3º le estaría agradecidísimo si me enviara una Divina Commedia barata, porque mi ejemplar lo había prestado.

Si los libros están amarrados, se debe arrancar el cartón teniendo cuidado de que las páginas no se suelten.

Quisiera tener noticia sobre el niño que estaba enfermo de fiebre escarlata. Quizás Marietta sabrá algo.

Si mi permanencia en esta estadía durara mucho, creo que ella debe retener como libre la habitación y disponer de ella.

Puede empacar los libros y botar los periódicos.

Le ofrezco nuevamente excusas, querida señora, y todo mi pesar, tanto más grande por lo tan grande que ha sido su gentileza.

Saludos al señor Giorgio y a la señorita; con el más sentido respeto.

 

Antonio Gramsci

 

 

2.

Roma, 20 de noviembre de 1926

Mi queridísima Julca6

¿Recuerdas una de tus últimas cartas? (Era al menos la última carta que he recibido y leído). Me escribías que nosotros dos somos todavía bastante jóvenes para poder esperar ver juntos crecer a nuestros niños. Debes ahora recordar esto fuertemente, que pienses fuertemente cada vez que pienses en mí y me asocies a los niños. Yo estoy seguro que tú serás fuerte y valerosa, como siempre lo has sido. Deberás serlo aún más que en el pasado, para que los niños crezcan bien y sean en todo dignos de ti. He pensado mucho, mucho, en estos días. He buscado imaginar cómo se desarrollará toda la vida de ustedes por venir, porque permanezco ciertamente desde hace tiempo sin noticias de ustedes; y he repensado el pasado, trayendo razones para fuerza y confianza infinita. Yo soy y seré fuerte; te quiero tanto y deseo verte nuevamente y ver a nuestros pequeños niños.7 Me preocupa un poco la cuestión material: ¿podrá tu trabajo bastar para todo? Pienso que no sería ni menos digno de nosotros ni demasiado, pedir un poco de ayuda. Quisiera convencerte de ello, para que tú me hagas caso y te dirijas a mis amigos. Estaría más tranquilo y más fuerte, sabiéndote al amparo de cualquier eventualidad desagradable. Mis responsabilidades de padre serio me atormentan todavía, como ves.

Queridísima mía, no quisiera turbarte en modo alguno: estoy un poco cansado, porque duermo poquísimo, y por eso no logro escribir todo lo que quisiera y como quisiera. Quiero hacerte sentir fuerte fuerte todo mi amor y mi confianza. Abraza a todos en tu casa; te aprieto con la más grande ternura junto con los niños.

 

Antonio

 

NOTAS

1 Manuel S. Almeida es autor de Dirigentes y dirigidos: para leer los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci (Popayán: Envión Editores, 2010; 2nda Ed., San Juan: Ediciones Callejón, 2014) y de Ese idiota llamado Sócrates: teoría política, crítica, democracia (San Juan y Carolina: La Secta de los Perros y Ediciones UNE, 2014; 2nda Ed., San Juan: Disonante, 2017).

2 Para una cronología amplia de la vida de Gramsci, puede consultarse la que contiene la web de la International Gramsci Society: www.internationalgramscisociety.org/about_gramsci/chronology.html

3 Estoy traduciendo de la edición de las Lettere dal carcere 1926-1937 publicada en 1996 por Sellerio editore en Palermo, y que estuvo bajo el cuidado y la edición de Antonio A. Santucci.

4 Se refiere a Clara Passarge, propietaria de la casa en la que Gramsci se hospedaba previo a su arresto el 8 de noviembre de 1926.

5 Este texto es muy importante para entender la perspectiva gramsciana. En la Universidad de Turín, Gramsci fue discípulo –y siempre admiró mucho– el enfoque lingüístico de Matteo Bartoli. La influencia de Bartoli y la llamada escuela de la neolingüística se registra en los Cuadernos de la cárcel de Gramsci, particularmente en el cuaderno 29. La obra fundamental sobre la influencia lingüística en la teoría política de Gramsci sigue siendo la de Franco de Piparo, Lingua, intellettuali, egemonia in Gramsci (Roma-Bari: Laterza, 1979).

6 Se refiere a su esposa Giulia, en ruso.

7 Gramsci no volverá a ver a su hijo mayor Delio luego de arrestado, y nunca pudo conocer personalmente a su hijo menor, Giuliano, que nació en Moscú el 30 de agosto de 1926.

 

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