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CLARIDADES: Hermana Cuba

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Publicado: martes, 22 de mayo de 2018

“Reunir a los que nos aman, cualquiera sea la tierra donde residan, y rogarles que nos ayuden, debía ser mi primer acto. Aprovechar las buenas voluntades para la organización rápida y compacta del ejército de auxiliares que debe ayudar al ejército de batalladores —m primera labor. Yo conozco la  indomable fiereza que anima y distingue a usted en nuestras cosas, y el respeto que por ello ha sabido hacer que se le tribute. Yo sé que no hay para usted mar entre Cuba y Puerto Rico, y siente usted en su pecho los golpes de las armas que hieren los nuestro…”

Carta de José Martí a Betances

“Concéda[me] el cielo la honra de unirme a los hombres de Cuba y de morir allí, en nombre de nuestro Puerto Rico amado, por la libertad santa.”

Respuesta  de Ramón Emeterio Betances

La bandera puertorriqueña compartida con el Pueblo Cubano en las luchas de independencia de las dos Antillas, confirma nuestra vocación de nación antillana y caribeña. Fruto de la solidaridad y de la hermandad de los pueblos, nuestra enseña nacional mantiene vivo el compromiso histórico que le dio vida: ¡Patria, Justicia, Libertad! Consigna de una generación que se lanzó al campo de batalla y nos legó la bandera monoestrellada.

Con esa visión abordamos las luchas del presente y del porvenir, con profunda convicción moral y sentido de responsabilidad histórica, expresando al Pueblo Cubano nuestra solidaridad y disposición a compartir su resistencia, ante el acoso despiadado y violaciones a su soberanía nacional, promovidos por el gobierno de Estados Unidos. Nosotros sabemos de qué se trata esas agresiones. Las hemos sufrido en carne viva. Nuestra Patria ha padecido durante todo este siglo la ignominia y vergüenza del colonialismo, la barbarie de la esclavitud y la servidumbre, en suma, la violentación absoluta de u paz y dignidad. Cuba  nos ha acompañado a lo largo de la ruta sin dejar de expresar mediante la palabra y la acción su solidaridad y disposición a compartir la lucha…

Cuba es, sin duda, respiradero moral y puntal de la dignidad del Caribe y Latinoamérica, donde convergen todas las tendencias y proyectos de cambio social contemporáneo. Allí se posan todas las miradas y el resultado de la evaluación apunta a un reconocimiento de una sociedad más justa, ejemplarmente organizada, que responde a los intereses del Pueblo y de los trabajadores, sobre una base amplia de responsabilidad social y participación democrática que propende a una calidad de vida superior de la población.

Reafirmamos la aspiración de todos nosotros a compartir las enseñanzas y experiencias del Pueblo Cubano, más allá de la teoría, hacia la organización de una sociedad más justa que rebase los límites del derecho de propiedad sobre una base social comunitaria. Nadie puede llamarse a engaño. Ningún país, ninguna sociedad y ninguno de sus componentes será igual al comienzo del nuevo milenio. Las conquistas sobre acceso a vivienda, salud y educación, así como de organización social comunitaria, en las que sobresale el  modelo cubano, cobran cada vez mayor fuerza y se traducen en reclamos ciudadanos en las llamadas sociedades liberales. Todos los gobiernos se enfrentan en el presente al reto de reformular  su discurso y acción política con relación a su función ante los reclamos de justicia  social y derecho a la vida  que emergen de sus respectivas sociedades.

Cuba es responsable, conjuntamente con otros países socialistas, de este legado a la humanidad. Reconocemos que la solidaridad con el Pueblo Cubano nos sitúa en la lucha que enfrentan los que se aferran a la prehistoria de explotación y barbarie capitalista y los que defienden el principio de una sociedad política basada en el respeto y reivindicación plena de la personalidad humana…

En ese sentido, nuestro apoyo a Cuba en ese momento crucial de la historia confirma la trayectoria histórica de  solidaridad y lucha por la independencia de las Antillas en la que los pueblos hermanos caribeños nos han apoyado sin descanso por más cien años.…

Comprometidos a completar el proyecto político de Betances evocamos el principio ético cardinal de su pensamiento: la unidad y solidaridad constituyen la opción de los pueblos que comparten las penurias y las injusticias producto de la explotación económica. No hay fronteras entre Puerto Rico y Cuba, quien nos enseñó la ruta de la libertad y la independencia, el valor y la dignidad. Nada ni nadie podrá quebrantar nuestro afecto, solidaridad y respeto mutuo. El alma compartida: una sola bandera. 

 

Fragmento del escrito de Juan Santiago Nieves, publicado en Claridad del 5 al 11 de mayo de 2000.

 

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