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Tramando redes en PR 3 Aguirre: entrevista a Marta Aponte Alsina

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Perfil de Autor

Por Nelson Rivera

Publicado: miércoles, 6 de junio de 2018

Nelson Rivera: PR 3 Aguirre incluye textos escritos antes y después del huracán; este hecho se reconoce en la escritura misma, pero, ¿cuánto del proyecto original cambió?

Marta Aponte Alsina: Si el poblado hubiera desaparecido sin dejar rastros legibles, el libro, que dialoga muy directamente con ese espacio, hubiera quedado atrás, en el antes de la tormenta. Después volví, tomé notas y añadí escenas y comentarios a varios capítulos, en particular al de doña Rosita Ramos y su hermosa casa, que sufrió enormes daños. Hace poco llevé el libro publicado al Festival del Libre Soberao, que se celebra en la plaza histórica de Aguirre. Se acercaron muchos vecinos a la mesa. Expresaban el asombro de quien reconoce el espacio familiar en la portada de un libro. Para mí fue una experiencia rara y hermosa.

NR: PR 3 Aguirre es tu duodécimo libro publicado, logro excepcional en nuestras letras. Al considerar otros textos, tales como La casa de la loca y Sexto sueño, por mencionar dos, veo tu proyecto literario como un proyecto igualmente político: insertar la ficción literaria en la historia mayormente desconocida de Puerto Rico, para redescubrirnos como nación. Por ejemplo, en La muerte feliz de William Carlos Williams nos revelas a Mayagüez como un espacio plenamente integrado al mundo globalizado; en PR 3 Aguirre, ese espacio tan reducido es inseparable de toda una economía global. Nos desplazas del barrio al globo, prácticamente sin establecer jerarquías. 

MAA: Desde mis primeros libros me propuse escribir como leo: tramando redes, conexiones comparativas, evasiones del cerco insularista y sus lamentos. La voluntadimperial, sus decretos, acorralan y paralizan. La escritura, la lectura y la crítica son ejercicios liberadores si se hacencon gustoso rigor, para adiestrar los sentidos y encauzar visiones. 

NR: En un momento de La muerte feliz de William Carlos Williams, tu círculo familiar se incorpora brevemente a la narración, pero en PR 3 Aguirre eres protagonista.  Esa visita al Boston Athenaeum que narras recoge no solamente tu experiencia social y política individual, sino también una centenaria experiencia colectiva. 

MAA: La mirada racista pretende justificar privilegios. En PR 3 Aguirre intenté caracterizar esa mirada que nos deshumaniza y nos tacha desde cierta distancia, explorando el mundo de los personajes bostonianos. También en sus aspectos grotescos, como el incidente con el portero del Boston Athenaeum. 

NR: Por PR 3 Aguirre desfila todo tipo de arte, desde la pintura de J. M. W. Turner, hasta los dibujos y esculturas hechos con pelo de María Rivera. Detecto un mismo movimiento en tu escritura, esto es, hay páginas de un lirismo muy culto, que comparte espacio con entrevistas y crónicas más informales. “Todas las escrituras la escritura”, para parafrasear a Cortázar...

MAA: Escribir así, desconociendo o pasando por alto o evadiendo los buenos modales del canon,como quien es perseguida por los sabuesos del amo, y que además se permite alguna broma, e incluso a veces daña su tarea desfigurándola, es una diversión y una divergencia del modelaje estático de las literaturas, de los géneros literarios, de las categorías académicas. Se corre el riesgo de la incomprensión, pero cada quien escoge sus pequeñas guerras. 

NR: Si uno compara tus personajes estadounidenses, explotadores de puertorriqueños, con personajes similares en novelas de la caña como La llamarada o Usmaíl, se distingue una “humanidad” inusual en esas otras.  Con ello desinflas la (supuesta) superioridad del hombre norteamericano, al mostrarlo vulnerable, pedestre.  Las mujeres que los acompañan son igualmente corrientes, inconscientes de su complicidad con la explotación.  Nos haces preguntarnos cómo esa gente tan ordinaria llega a tener el inmenso poder de decidir sobre las vidas de los otros, sobre las nuestras. 

MAA: Supongo que a fin de cuentas la gente es gente, con lo que eso implica de la estupidez y ceguera de las sociedades humanas y de la ideología que justifica como empresa civilizadora lo que en el fondo es feísima explotación de pueblos y recursos. Lo que hace lucir superiores a las castas y a los países ricos es, justamente, el monopolio que detentan de las representaciones culturales, el regodeo narcisista de sus autobiografías, archivos, universidades y medios de comunicación. De esos centros de saberes y técnicas emana mucho poder. Quise canibalizar la literatura de los señores (aquí el masculino es justo), sin negar un afecto a la literatura norteamericana que de algún modo se reconoce en la parodia de la escritura de Henry James, uno de mis autores predilectos, por lo mismo en que se fija en las incongruencias y las tragedias del personaje “americano”, sin dejar de explorar la infelicidadíntima de esos seres, sobre todo en los personajes femeninos.

NR: Llama la atención cómo al momento de cesar la explotación en Aguirre se acrecienta la creatividad de la comunidad. Lo veo como un comentario de todo lo que seríamos capaces de emprender si no fuéramos explotados. 

MAA: El estado de sitio en que vivimos es brutal. Ante una confrontación tan desigual, conviene pensar la respuesta desde la cultura, es decir, desde pensamientos y acciones que añadan valores materiales y conocimientos a la resistencia. Deberíamos imaginar un país libre y creador para no perder el deseo de ser libres. No hay un grado cero de la libertad, del cual se pase al disfrute cabal de la libertad. La libertad, que es el derecho a ser felices, se defiende “en la ferocidad de a diario” para citar a Angelamaría Dávila. El ejemplo de los luchadores y luchadoras del barrio El Coquí ha sido constante. Su fábrica cultural ha constado de escuelas y talleres;de iniciativas hacia la independencia energética;de la lucha contra la destrucción ambiental, desde la intención de construir una planta nuclear hasta la denuncia de la toxicidad de las cenizas de la incineradora y de las semilleras. Esas acciones construyeronuna cultura. Han generado ideas, manifiestos, propuestas de organización social y artistas, escritoras, grupos de danza y obras de arte. Todo ese potencialenorme reside en nuestra pequeña nación de unos diez millones de habitantes, entre la isla y el exilio. Si diéramos paso a la imaginación y al oficio, y saliéramos del desgaste de la depresión, del crónico desencanto de nuestra historia lamentable, empezaríamos a ser libres. Conviene vivir y crear como si lo fuéramos.

NR: Admiro de tu trabajo literario, ese que se hace en la soledad, la confianza que pones en tus lectores, al punto de que en este libro nos invitas a continuarlo.

MAA: Esa comunicación es la posibilidad de una literatura. Escribir y leer son tareas urgentes, como el título de tu libro. Proclaman la capacidad creadora ante el desastre, no ya como proeza individual, aunque se escriba y se lea en aparente soledad, sino como expresión de vitalidad.

NR: ¿Continuará?  

MAA: Percibo que en este presente nuestro cada libro es una declaración de presencia, aunque sus escenarios se ubiquen en otros tiempos e incluso en otros espacios. Vista así, la continuidad saldrá de toda una trama de lectores y lectoras, de escritoras y escritores. Por lo que me toca, me gustaría escribir un libro impersonal, donde las acciones humanas no sean más importantes que la vida de las plantas, y en el cual esté presente el arco de islas del Caribe oriental, aquella trayectoria imposible desde Venezuela hasta Puerto Rico que hace unos años se hizo realidad en el viaje de Alberto de Jesús, Tito Kayak.

 

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