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Nuyorican déjà vu: La reconsideración de Puerto Rican Obituary y Viejo San Juan in Spanglish de Pedro Pietri.1

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Por Lowell Fiet

Publicado: martes, 22 de mayo de 2018

Casi cada detalle que sabemos, entendemos, estudiamos sobre la energía creativa e intelectual de la expresión artística y literaria nuyorquina –“Nuyorican”— se relaciona con las décadas post-Operation Bootstrap, post-Manos a la Obra (fíjense un momento en la diferencia entre los dos términos que nombran el mismo proyecto: uno de ayuda y el otro de gestión). Seguramente, ese proyecto no es el comienzo del tránsito puertorriqueño entre la isla y Nueva York (y los Estados Unidos en general). Podemos citar el movimiento de activistas revolucionarios como Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos en el siglo 19, Bernardo Vega al principio de siglo 20, Fernando Sierra Berdecía, autor de la obra teatral Esta noche juega el Jóker (1938; que se ubica su acción en Nueva York), de Jesús Colón, de José Luis González, Pedro Juan Soto, etc. Pero realmente no hay comienzo como tal, porque el tránsito inter-isleño y entre Borikén y los continentes al sur y al norte de ello empezó antes de la llegada de Colón y con poblaciones y culturas antes de la llegada de los llamados Tainos y Caribes.

Pero provisionalmente, podemos empezar la “mirada atrás” con La carreta (1952-53; montada por primera vez en Nueva York y entonces en Puerto Rico) de René Marqués. La obra es piedra angular de la literatura nacional y documenta el tránsito del campo a los arrabales de San Juan y finalmente al “Urbe”, “Noo Yall”. Es mi comienzo porque también allí mismo mejor se documenta la añoranza, el deseo de regresar. Luis muere en la fábrica que tanto amó y Juanita se agarra de su pequeña carreta de regalo para decir que ella y doña Gabriela llevarán su cuerpo a Puerto Rico para entonces encontrarse con su hermanito Chaguito, reunirse con su novio de infancia Miguel y vivir en su finca perdida en el campo. Volver, volver, volver; la finca, la vaca y la mujer (en este caso el novio.)

La nostalgia de volver –la añoranza— emerge de manera casi universal a través de la diáspora caribeña: de las generaciones post-Windrush de las islas anglófonas como Jamaica, Trinidad y Barbados, de Martinica, Guadalupe y la Guyana Francesa, de Aruba, Bonaire y Curaçao, de Haití y la República Dominicana y de Cuba. Pero son los poetas “Nuyorican” como Miguel Piñero, Tato Laviera y especialmente Pedro Pietri que miran atrás con más perspicacia y aún más con un sentido agudo de ironía. En los años 1990, Pietri adaptó la más conocida canción de nostalgia, En mi Viejo San Juan de Noel Estrada como Viejo San Juan in Spanglish:

 

(cantando)

In my Viejo San Juan

They raise de price of pan

So I fly to Manhattan

It was there that I swear

Everyone took Welfare

Especially de Latins!

 

To El Barrio I went

In pursuit of low rent

In an five room apartment

Where my neighbors will be

Puerto Ricans like me

Dressed in tropical garments

 

I know,

I know, I know

I’ll miss Puerto Rico

(land of de Palm trees)

And so,

And so and so

I’ll live in El Barrio’s

(Latin Community)

 

And whennnnnnnn

When I hit de numbers

I’ll return to San Juan

Afford de price of pan

Until my life is done

(Island blessed by the sun

Here I come Here I come

Donde my roots are from)

 

Pedro Pietri (1944-2004) es el mejor conocido de los poetas llamados “Nuyorican”. Escribe en inglés entrecortado por español –Spanglish— la mezcla callejera común de las comunidades puertorriqueñas y latinas de las ciudades norestes de Estados Unidos. Vamos a oír el sentido de salsa, de ritmos de Jazz latino, la letra de plenas y de bomba en sus versos en la creación de imágenes táctiles, de textura cotidiana y a la vez multi-niveladas y multi-dimensionales en su famoso poema de 1973, Puerto Rican Obituary:

 

(Video de Pietri leyendo)

They worked

They were always on time

They were never late

They never spoke back

when they were insulted

They worked

They never took days off

that were not on the calendar

They never went on strike 

without permission

They worked

ten days a week

and were only paid for five

They worked

They worked

They worked

and they died

They died broke

They died owing

They died never knowing

what the front entrance

of the first national city bank looks like

. . . .

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

From the nervous breakdown streets

where the mice live like millionaires

and the people do not live at all

are dead and were never alive

 

Hay tiempo para “visit sister López again, the number one healer and fortune card dealler in Spanish Harlem”, jugar la bolita y esperar “for the welfare check to come and go and come again” o para “[your]supervisor to drop dead so [you] could get a promotion” y para trabajar:

 

As lavaplatos porters messenger boys

Factory workers maids stock clerks

Shipping clerks assistant mailroom 

Assistant, assistant assistant

To the assistant’s assistant

Assistant lavaplatos and automatic

Artificial smiling doormen

 

Y para soñar los sueños falsos de movilidad social:

 

Dreaming about Queens

Clean-cut Lily-white neighborhood

Puerto Ricanless scene

Thirty-thousand-dollar home

The first spics on the block

Proud to belong to a community

Of gringos who want them lynched

Proud to be a long distance away

from the sacred phrase: Que Pasa

. . . .

They knew

They were born to weep

And keep the morticians employed

As long as they pledge allegiance

To the flag that wants them destroyed

 . . . .

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

All died yesterday today

And will die again tomorrow

Hating, fighting and stealing 

broken windows from each other

 

Fuerte, vibrante, dinámica, una poesía de protesta: anti-colonial, anti-establecimiento y todavía con un sentido de auto-reflexión (también es mucho más que eso). Además, está escrita desde allá, la calle, desde el punto de vista de El Barrio y no de los pasillos de la Universidad de Puerto Rico o el Ateneo Puertorriqueño o las escuelas graduadas de NYU o CUNY. El poema Kafka-esco “Suicide Note from a Cockroach in a Low Income Housing Project” sigue con ese tono de compenetración socio-lingüística y cultural local por el punto de visto de una cucaracha –el nivel más bajo-- que pueda ser también compartido por el inmigrante inconforme con su estatus cambiado:

. . . .

I want to be

A million miles away from humanity

With their vanity and profanity

And insanity preachers preaching survival

For them and to hell with everybody else

Who cannot read the new york times

Drink good booze have the wall street blues

Hate discriminate castigate castrate

Liquidate assassinate and instigate air pollution

Oppose revolutions that will put a conclusion

To confusion and welcome positive solutions

End false illusions of the beginning of time

I want to be a million miles away

From nickels and dimes and quarters

And dollars White collars, bright collars

Blue collars go screw yourself collars

Millionaires carfares welfares nightmares

And all of that neurotic, psychotic idiotic

Chaotic air of despair found everywhere

If I have to sin to make this wish come true

I will start by saying: our father

Who art in heaven FUCK YOU!

 

Ya estamos lejos de la “mirada atrás”, el deseo de volver, el sueño de la finca, la vaca y la mujer; lejos de La carreta. Estamos dentro de la pesadilla de la clase baja inmigrante que no puede volver pero a la vez que ha cambiado de manera significativa la vida y cultura de la ciudad donde va a seguir viviendo, trabajando y muriendo.

Sin embargo, la a veces criticada última sección de “Puerto Rican Obituary” parece como pura nostalgia:

. . . .

Here lies Juan

Here lies Miguel

Here lies Milagros

Here lies Olga

Here lies Manuel

Who died yesterday today

And will die again tomorrow

Always broke

Always owing

Never knowing

That they are beautiful people

Never knowing

The geography of their complexion

 

PUERTO RICO IS A BEAUTIFUL PLACE

PUERTORRIQUEÑOS ARE A BEAUTIFUL RACE

 

If only they

Had turned off the television

And tune into their own imaginations

If only they

Had used the White supremacy bibles

For toilet paper purpose

And made their latino souls

The only religion of their race

If only they

Had return to the definition of the sun

After the first mental snowstorm

On the summer of their senses

If only they 

had kept their eyes open 

at the funerals of their fellow employees

who came to this country to make a fortune 

and were buried without underwears

 

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

Will right now be doing their own thing

Where beautiful people sign 

And dance and work together

Where the wind is no stranger 

To miserable weather conditions

Where you do not need a dictionary

To communicate with your people

Aquí Se Habla Español all the time

Aquí you salute your flag first

Aquí there are no Dial soap commercials

Aquí everybody smells good

Aquí tv dinners do not have a future

Aquí the men and women admire desire

And never get tired of each other

Aquí Que Pasa Power is what’s happening

Aquí to be called negrito

Means to be called LOVE

 

Pero, ¿dónde está “aquí”? ¿Puerto Rico? Un Puerto Rico colonizado, americanizado, endeudado, mediatizado, endrogado, consumista, dependiente; un Puerto Rico de éxodo que cada día pierde más y más de su población, que sufre cada día más de la corrupción e incompetencia oficial del gobierno y la Junta de Control Fiscal. Y seguro, después de María esta situación se ha empeorado.

El punto que hace, sin embargo, no es nostálgico ni es la recreación imaginaria de una utopía de infancia perdida sino, primero, la necesidad de sobrevivencia, no importa el costo, como puertorriqueños, cambiando su nuevo ambiente más que cambiado por ello. Eso quiere decir reconocer y retener viva la noción de una identidad y nación compartida, a pesar de la distancia y las diferencias, tanto allá como acá. Segundo, son instrucciones de vida tanto para nosotros acá como para los puertorriqueños de allá de cómo vivir sin perderse en un sueño que no es lo suyo, que milita hacia la destrucción en vez de la sobrevivencia –son instrucciones que a veces necesitamos más los que vivimos aquí que los que sobreviven allá. El mensaje para ambas orillas recibe refuerzo veinte años después de “Puerto Rican Obituary” en “Viejo San Juan in English”:

(cantando)

De hard times were plenty

De pockets stayed empty

But the soul nunca dyyyyed

And junto we survived

And danced after we cried

Defending our pride

. . . .  

Las Botánicas saved

Us from an early grave

All aspirins did was kill you

Muchas gracias Chango

La plena y el mambo

For coming to the rescue!

 

Some did assimilate

In de United States

They got rid of de accent

Tho whenever they spoke

You knew who were their folks

That will always unmask them!

 

But de majority

Kept their identity

Never did lose de accent!

They were proud not ashame

Of their Boricua names

If you don’t believe ask them

. . . .

I know

I know I know

I am being followed

(By my destiny)

And so

And so and so

I will not be swallowed

(By inferiority)

 

And whennnnnnnn

De plane take off again

I know that there will be

No return trips for me

Back to New York City

(Island blessed by the sun

Here I come Here I come

Donde my roots are from)

 

And wih my family

We’ll struggle and believe

That one day we’ll be free!

 

Empecé por decir que “casi cada detalle que sabemos, entendemos, estudiamos sobre la energía creativa e intelectual de la expresión artística y literaria nuyorquina –“Nuyorican”— se relaciona con las décadas post-Operation Bootstrap”, pero desde más o menos 2006 ha comenzado un nuevo drenaje de Puerto Rico, una succión del norte lleva puertorriqueños, no para ser parte de un “reserve industrial army” o de “equipos de cuido y de limpieza doméstica e institucional” sino como “profesionales” educados acá para dar servicios allá. Y ¿cómo educados acá para allá? ¿Ya podemos ver a Puerto Rico como una fábrica educativa que prepara sus estudiantes para suplir las necesidades afuera antes de dar servicio aquí? En vez de generar una nueva economía local, tenemos a Puerto Rico como una incubadora para preparar sus nuevas crianzas y así mandar a cumplir con necesidades en los Estados Unidos. Esto ha sido la lección o revelación, tal vez, más grande de la vida post-María en Puerto Rico: hemos preparado nuevas generaciones no tanto para participar y ayudar en la recuperación acá sino para irse. Y esta vez, ¿habrá la añoranza, esa “mirada atrás” o la ola de creatividad de las generaciones anteriores como la que nos muestra los poetas “nuyorican” como Pedro Pietri? 

 

NOTAS

1 Una conferencia presentada en la UPR-Bayamón el 24 de abril de 2018.

 

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