Opinión / Editorial

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La ONU y nuestro reclamo anticolonial

Publicado: miércoles, 28 de junio de 2017

Nuevamente, el Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebró su reunión anual de seguimiento al tema de Puerto Rico, culminando con una nueva Resolución unánime del organismo en apoyo a la autodeterminación e independencia del pueblo puertorriqueño. Nuestro país forma parte de la agenda inconclusa de dicho Comité desde que fuese incluido- por gestiones del Movimiento Patriótico Puertorriqueño- en la lista de países y territorios que “aún no han alcanzado su autodeterminación e independencia”, según los lineamientos de la Resolución 1514-XV del organismo internacional. Esto, porque el consenso mundial ha descartado como ilegítima la dominación colonial de una nación sobre otra para establecer las relaciones políticas y económicas entre naciones. 

Este año, el protagonista de la audiencia fue el compañero Oscar López Rivera, nuestro prisionero político recientemente excarcelado y el último que quedaba de la segunda generación de patriotas puertorriqueños que sufrió cárcel por la libertad de nuestro pueblo. Tratado con toda la deferencia que se merece por los miembros del Comité, Oscar, se encargó de agradecerles su respaldo a la descolonización de Puerto Rico, y los puso al día sobre el más reciente engendro colonial para gobernarnos –la Junta de Control Fiscal– una nueva forma de dictadura colonial impuesta por el Congreso de Estados Unidos para regir los destinos de su colonia o “territorio” (cómo ellos prefieren llamarle para no aceptar que tienen colonias). Les ofreció también un recuento detallado de las medidas que la Junta y el Gobierno les impondrán a los sectores trabajadores mediante el draconiano Plan Fiscal para Puerto Rico, el cual contiene severas medidas de austeridad que causarán más dolor y pobreza en el País. Particularmente, tronó contra la emigración forzada de cientos de miles de boricuas que ha tenido lugar durante los pasados años, en la medida en que la crisis económica avanza, desplaza y cierra puertas al trabajo y las posibilidades de una vida digna y de calidad en nuestro país. El patriota añadió que ahora, tanto como siempre, es pertinente el reclamo de descolonización para nuestro pueblo y solicitó que el organismo internacional intervenga en la presión al gobierno de Estados Unidos para que éste cumpla con su responsabilidad descolonizadora: “A pesar de que el futuro de Puerto Rico pareciera ser lúgubre, muchos puertorriqueños piensan que es el mejor momento para adelantar un proceso de descolonización. Sabemos que la mayor parte de los puertorriqueños aman a Puerto Rico, nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra lengua y nuestros orígenes. Vemos el potencial que tiene Puerto Rico para convertirse en una nación fuerte y en un buen aliado de la economía caribeña y latinoamericana. Tenemos los recursos humanos y otros recursos básicos para convertir a Puerto Rico en el jardín del Edén que podría ser. Porque éste es un buen momento, le solicitamos a este Comité que eleve el asunto de la descolonización a la Asamblea General y le pida que cumpla con su responsabilidad de terminar con el colonialismo de Puerto Rico a manos de los Estados Unidos. El colonialismo es un crimen contra toda la humanidad. Si los Estados Unidos es la nación respetuosa de las leyes que alega ser, le corresponde descolonizar a Puerto Rico de acuerdo a los estatutos de la ley internacional que prohíben el crimen del colonialismo”. 

Éste fue el mensaje que repitieron, uno tras otro, quienes depusieron en representación de las distintas fuerzas y tendencias políticas del País. Todas y todos insistieron en la necesidad de que el Comité de Descolonización de la ONU ejerza su función fiscalizadora, y le exija al gobierno de Estados Unidos volver a someter informes sobre la situación de Puerto Rico a dicho organismo. Ése es uno de los requisitos que el Comité les impone a los países que tienen colonias, y del cual Estados Unidos se zafó en 1953, alegando que, mediante el establecimiento del Estado Libre Asociado (ELA) ya Puerto Rico había obtenido un gobierno propio, mito que recibió su más rudo golpe tras la aprobación por el Congreso de Estados Unidos de la Ley PROMESA, y la imposición de la Junta de Control Fiscal. 

Sobre todo, fue insistente el clamor de que la ONU, con la fuerza moral que le otorga ser la organización más grande y representativa de las regiones y países del mundo, cumpla con su responsabilidad de ser punta de lanza en la erradicación del colonialismo en el mundo, del cual Puerto Rico es uno de los últimos ejemplos. Sabemos que Estados Unidos siempre desafía el orden internacional que no le favorece. Y que con su inmenso poder, tratará de seguir haciéndose de oídos sordos sobre la situación de Puerto Rico, tal y como lo ha hecho por los pasados 119 años, y específicamente en la ONU, desde el 1953. De nuestra parte queda continuar la presión sobre Estados Unidos, en la ONU y en todos los foros internacionales a los que tengamos acceso, hasta que logremos que se reconozca el derecho de nuestro pueblo a zafarse del nudo colonial que nos mantiene asfixiados.

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