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Un cielo de palabras: El entramado místico en la poesía inicial de Matos Paoli

Francisco Matos Paoli
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Por Ivette López

Publicado: lunes, 7 de abril de 2014

A Joserramón Melendes, por haber regalado a su patria la publicación de Primeros libros poéticos de Francisco Matos Paoli

 

Al publicar la edición de Primeros libros poéticos de Francisco Matos Paoli en 1982, el poeta y editor Joserramón Melendes expuso que resultaba éste “un primer tomo posible de obras completas del autor”. Son ocho los libros aquí incluidos, de Cardo labriego, de 1937, hasta el Canto de la locura (1961), que para Melendes forman una primera época (hasta 1961). Es el criterio que decidí seguir en este trabajo inicial, si bien añado El viento y la paloma, de 1963, por ser obra que, ya desde su título, se enmarca en la simbología mística de modo evidente. La edición Raíz y ala, antología de la obra del poeta, que preparó Luis de Arrigoitía, tiene el mismo criterio que la de Melendes respecto a esta época inicial del autor, si bien añade poemas de dos libros que estaban inéditos al momento de la publicación de Primeros libros poéticos: Islario del aire y Decimario de la Virgen. Trabajo a partir de la edición de Melendes porque incluye los libros completos y hago referencia a los dos libros señalados.

Fue Juan Marey, traductor al francés de Matos Paoli, quien usó las metáforas de raíz y ala para el título de la antología que preparó de la obra del poeta (Entre l’aile et la racine). Recogía así dos símbolos que el poeta reitera a lo largo de su poesía, dos tensores, que transitan en toda su obra, constituyen parte del entramado simbólico de su poesía, integrados a los de la tradición mística.

El primer libro de Matos Paoli (sigo en este sentido el criterio de Melendes y no considero Signario de lágrimas, que es más un folleto de emociones o “llanto rimado” ante la muerte de la madre), Cardo labriego, abre con el poema Sepulcro de sol, en el que ya encontramos la estrella (“la pura dimensión de las estrellas”), símbolo ascensional y lumínico fundamental en el cristianismo así como en culturas antiguas. Otros poemas, como La honda verdad, Negras aguas hacen referencia a la estrella o la variante astro, que será importante en el conjunto de símbolos que desarrollará el poeta. El segundo poema, Hostia de miel, relaciona la imagen de la hostia con el contexto amoroso. La hostia, en el cristianismo representación del cuerpo de Cristo, se encuentra en el poema final del libro, La canción de los hombres esclavos (69), ahora en un contexto diferente: el concepto de comunión ubica el poema en el marco de la liturgia cristiana. En un poema como La honda verdad ya está figurado el universo de Matos Paoli: “astro intocado”, “límite azul”, “alba”, “estrella” son algunos de los elementos presentes en este breve poema que luego se reiteran en su poesía toda.

 Otros símbolos como alba, cruz, martirio, montaña, nimbo, cieno, son referentes que están en este libro inicial, al igual que la figura de Francisco de Asís, sobre la cual escribirá Matos Paoli múltiples poemas a través de su vida. Sobre todo se encuentra en Cardo labriego un modo peculiar de organizar el lenguaje, un universo lírico y una voz con conciencia de trabajar la palabra; por eso hay unos versos que parecen figurar lo que será el conjunto de su obra y el legado de este poeta: “literatura habré de ser yo /cuando se apague la lámpara” (39), así como otros del mismo orden: “Ya yo soy un cielo ido, /solo un cielo de palabras” (44). En el nivel de las tradiciones espirituales Matos Paoli señala en una entrevista una fuente importante del libro: “las sesiones espiritistas del centro Luz y Progreso de Lares”, pueblo en el que nació el poeta . De igual modo expone que inicia Cardo labriego el ciclo metafísico que continuará luego (Primeros libros poéticos, ccclii). El concepto de martirio para referirse al mundo en el que viven los campesinos y sus condiciones de trabajo, queda inscrito en el contexto cristiano.

 Pero es sobre todo el universo en conjunto que aquí se crea, la trama propia del misticismo la que llama mi atención: ya hay en este libro la presencia de un mundo que aspira a la trascendencia, a un mundo de mayor pureza. El poema final, La canción de los hombres esclavos, muestra ese mundo que construye la poesía de Matos Paoli al valerse del contexto cultural cristiano-católico y apropiarse de su liturgia:

 

El pan amargo

es la hostia gloriosa

con la cual comulgamos

 

Los títulos y referentes culturales de los poemas sitúan al lector en la tradición cristiana: Para el árbol de Dios, Relicario, El pobrecillo de Asís, La Sagrada familia, La oración del labriego. Así el poeta crea, en este primer libro, un contexto cristiano en el que se insertan los símbolos místicos.

Habitante del eco anuda ya los símbolos propios de la obra de Matos Paoli, en particular los de la tradición mística: alba (relacionado con la divinidad, asociado a la pureza); lirio (símbolo que en la liturgia cristiana representa resurrección e inmortalidad); rocío (imagen del mesías en el Antiguo Testamento). Encontramos claramente deslindados los espacios de lo terrenal y lo que está más allá de lo terrenal, como en “Desnudo eterno seas”: 

 

Nuestra rodilla egregia, a ti subimos,

fórmula de claridad, a ti bajamos.

Ser, oh vastedad del llanto, oh cruz de tierra

En el laurel inmóvil congelada. 

 

El poema final, Teoría del olvido con recuerdo, apunta al próximo libro (Teoría del olvido) y se organiza en él nuevamente el universo tan propio de Matos Paoli:

 

Las islas deseadas donde el amor controla mi sangre

yo las dejé, me olvidé con recuerdo de ellas,

cuando la dura frente bajaba hasta la tierra

y los nexos del cielo ardían por mi carne.

 

Tierra y cielo, ala, estrella y alba convergen en este poema de metáforas deslumbrantes. Los títulos del libro, en particular los de la estancia sexta, muestran los referentes religiosos: “Por tu hambre de dios nacido”, Soneto al astro de mi alma, Del dios perdido, Memoria del criador

Teoría del olvido vuelve sobre la simbología mística cristiana: el símbolo de la paloma (antiguo símbolo que el cristianismo acogió desde sus inicios) se encuentra en varios poemas; en Paloma en el tiempo representa la búsqueda de la belleza, de un mundo mejor: El tema del ser en el tiempo, parte del entramado místico, adquiere mayor destaque en este libro, en poemas como Ser en vigilia y Criatura de la muerte.

Es Luz de los héroes, escrito en la cárcel La Princesa en 1951 y publicado en 1954, el poemario en que Matos Paoli aúna la historia y concepción de la patria con la simbología cristiana propia del misticismo, aporta a la poesía puertorriqueña una dimensión diferente. Abre el libro la Acción de gracias del puertorriqueño, texto en prosa que agradece la belleza del espacio: “Padre, gracias te damos porque nos regalaste tu cielo en coral de isla amada”. La noción del sacrificio, en el contexto de la tradición cristiana, se expone en este primer texto, aliada al concepto de lucha y heroicidad: “Preparamos el recibimiento del aire más campesino de la Divinidad. Porque nuestra Patria vuelve la muerte inexistente por la hermosura que otorga la paz en libertad del sacrificio consumado”. El vocabulario del misticismo cristiano se encuentra desde el primer poema: lirio, luz, estrella, rocío, aurora, así como otros propio de su poesía: semilla (que aparece aquí por primera vez) y raíz.

Los poemas van creando un espacio nacional marcado por la heroicidad, el martirio, la belleza. “Isla desde la Princesa” (191) es ejemplo de estos contextos:

 

Sobre esta cárcel, y en el aire flora

de mártires, la patria se adivina

cantada del Atlántico que inclina

en adioses murados pie de aurora.

 

La concepción sacrificial, el derramamiento de sangre (equivalente aquí a la sangre de Cristo), Lares como espacio sagrado, la presentación de Pedro Albizu Campos como el Maestro y el uso de la plegaria se desarrollan en el conjunto de poemas. En Plegaria por Griselio Torresola (202) se observa la representación de la muerte del líder como una cena eucarística:

 

Padre, a tu casa la presencia llega

Del patriota vertido a su calvario.

Pon la mesa de astros. Del sagrario

más rico, de Tus panes hazle entrega.

 

Camposanto de héroes y Lares muestran los procesos antes señalados: los héroes en “luz de su Domingo Santo” en el primero y el espacio sagrado en Lares, poema final del libro: 

 

Lares que ardiste en madre generosa

Sobre el fuego y la sed, el aire llueve 

ternura de paloma en sobresalto” (203)

Las palabras de otro poeta de su generación, Juan Antonio Corretjer, quien en una reseña sobre el libro vio el planteamiento litúrgico que entrañaba, resultan premonitoras de la obra : “su sentido religioso de la vida, que nutre todo su verso después de Cardo labriego, le daba naturales títulos para encontrar, en el fondo del martirio patriótico, la ruta secreta y el orden simbólico que han de expresarse en la sencillez ceremonial de una liturgia bien organizada… La liturgia…requiere un orden de razón que siga siendo razón por iluminada que sea”. Observa Corretjer cómo Matos Paoli revela un hilo “secreto, sacramental”, que liga los nombres, lugares y desarrollo de la tradición patriótica. Sus palabras son emblemáticas, apuntan a lo que será la obra del poeta, a la nueva dimensión que trae a la poesía puertorriqueña, a la singularidad de su voz poética.

En el Canto nacional a Borinquen, (1955) escrito también en la cárcel y que permaneció inédito hasta que Joserramón Melendes lo publicó en Primeros libros poéticos, recoge formas de la obra anterior; “lírica de una rara proximidad a lo arcangélico”, en la que se encuentra “lo más entrañable y turgente de la tradición espiritual hispánica y puertorriqueña”, escribió José Emilio González en el prólogo. Ya en el primer poema se observan los símbolos propios del misticismo cristiano como lirio, luz y cruz, así como la configuración de un espacio que va hacia el infinito:

 

entretejido de la blanca cruz que modela la 

          patria,

abro en Borinquen una tierra viva.

Lato en la cumbre original. Respiro.

De sol en sol recojo

sus cármenes sembrados de infinito.

 

La concepción de Borinquen como espacio de resurrección se establece en este poema inicial y se repite en el texto: “Borinquen resurrecta /como el agua votiva que traspasa /el hervor renacido de las constelaciones”.

Criatura del rocío (1956) consta de cuarenta sonetos que se inspiran en la figura de Cristo: el rocío es una imagen del mesías en el Antiguo Testamento, como expone el epígrafe: “Y en mis ramas permanecía el rocío” (Job 29, versículo 19). Decimario de la virgen, de 1958 y que permaneció inédito hasta 1990 es, como expone su título, un conjunto de doscientas décimas a la virgen, “de una innegable experiencia mística”, en palabras de la autora del prólogo. Todos los símbolos propios del misticismo cristiano se encuentran aquí y se desarrollan en estos libros hermanos en torno a dos figuras claves del catolicismo. Matos Paoli escogió las estrofas clásicas para estos libros, ambos representativos de experiencias de corte místico: la décima y el soneto son formas que trabaja a través de toda su obra. El título de Criatura del rocío, expone Margot Arce en el prólogo, “fue sugerido por un versículo del libro de Job: “y en mis ramas se posará el rocío”. Los símbolos lumínicos abundan aquí, así como los de carácter ascensional, frecuentes en la poesía de Matos Paoli: ala, aurora, cenit, cielo, cima, nimbo, alba. Estos se aúnan a símbolos religiosos o de referentes rituales como cendal, ofertorio, cruz, lirio, cáliz. Las metáforas se llenan de resplandor como en “Cordero”: 

 

Solo refulge en derredor del viento.

Y trémolo de pétalo culmina.

En el agua con noche diamantina,

solo raíz. Desvela el firmamento

 

Es un proceso que parece culminar en lo que se considera la obra central del poeta: Canto de la locura. “La analogía con la pasión de Cristo no puede ser pasada por alto”, escribe en el prólogo de la primera edición José Emilio González. Observamos aquí uno de los grandes temas de la literatura mística: la nada. Luce López Baralt recuerda que San Juan de la Cruz fue llamado “doctor de las nadas” y que en la concepción mística “Dios es la gran nada porque no existe en el sentido que las cosas creadas existen” (36). El inicio del poema representa la nada, que no es ausencia sino espacio lleno de significación; son los versos hermosos, tan citados: “Ya está transido, pobre de rocío, /este enorme quetzal de la nada”. La voz poética recurre a la nada:

 

Pero yo no quiero el sol

que fructifica en los saludos:

quiero la serena oquedad,

el silencio vacío que tumba

el ala de los ruiseñores.

 

La incapacidad para el habla, el no poder explicar en palabras la experiencia, es propio de la experiencia mística y en este poema se hace evidente:

 

Porque soy el poeta,

befa mayor de la palabra,

 

Otro poema alude a una experiencia igual: “Digo mal. No es posible comunicar la flora del cielo”. De hecho Ortega plantea que el desafío mayor del sistema poético de Matos Paoli es “cómo incorporar la cárcel, ese exceso de evidencia empírica en una poesía que hace del nombre y la cosa el comienzo de una alegoría salvadora”.

El desasirse de la palabra, tan propio del decir místico, se encuentra aquí: “yo, Francisco, /aquel que no tendrá nombre /cuando el aluvión despierte /para preñar los astros”. Toda la estructura simbólica queda acrisolada en este canto. Termina el poema con los versos a una de las figuras más frecuentadas y queridas en la poesía de Matos Paoli, Francisco de Asís: “¿Cuándo vendrá la florecita de Francisco de Asís, /el de la fina humillación de las cosas, a retener la isla jubilosa?”. En el contexto de la atmósfera mística se presenta la realidad; cárcel y locura, acción y contemplación se aúnan para develarnos este mundo. Nimbo, orto, cima, cruz, luz, estrella, lumbre, astro, son vocablos recurrentes. Pedro Albizu Campos es el Cristo de la patria, el mártir: “Piedra de Puerto Rico. Piedra fluvial y alada /con el aroma de la sangra mártir /de un Domingo de Ramos”. Sobre este punto escribe Julio Ortega: “Albizu es otro Cristo, el revolucionario, pero es sobre todo el ángel del sacrificio, como Martí…” Uno de los poemas remite a Teresa de Jesús, conocida por su esfuerzo en pos de la unión de acción y contemplación: “Dijo que entre pucheros /avanzaba el Señor, /dijo más, exclamó /que el mundo es una burla”. A partir de las palabras de la escritora expone la voz poética: “porque supe de la unidad lilial /entre la acción y la contemplación”.

El viento y la paloma llega “a una cima de expresión mística” (Arrigoitia). Para Josefina Rivera de Álvarez este poemario marca “la terminación de la etapa creadora… que comenzara con Teoría del olvido y Habitante del eco…” Silén comenta que “el catolicismo de Matos Paoli… producirá cuatro de los grandes libros místicos de la actualidad, o quizás los libros esenciales del misticismo latinoamericano: Canto de la locura, El viento y la paloma, Sombra verdadera y Los crueles espejos. A partir de este libro su poesía presentará dos tendencias predominantes: “la espiritual trascendente que se hace cada vez más inmanente y la histórico-patriótica, que siendo inmanente se hace cada vez más trascendente” (Arrigoitia 238). 

En palabras “a modo de prólogo”, Matos Paoli escribe que el viento hace referencia a la fundación de la iglesia cristiana, según Hechos de los Apóstoles, el viento de pentecostés: “La paloma es el ave sagrada que se presentó a nosotros durante el bautismo de Cristo”. La voz poética reflexiona aquí sobre la existencia y el tiempo, sobre la relación con la divinidad, el dilema entre quedar atrapado por el mundo y resguardarse de este: 

 

Cuando choco con los acantilados,

el falso mar se acerca

en su tumulto diamantino.

Pero yo no me dejo recoger

de la espuma que pasa.

Soy un pez de lo hondo,

una inmovilidad en éxtasis,

un rumor de silencio en superficie.

 

Son poemas de simbolismo cristiano y de los símbolos a los que Matos Paoli les otorga significado en ese conjunto. Con este libro culmina una etapa que no se cierra, ya que el poeta volverá una y otra vez sobre estos temas y estructuras simbólicas con las que construyó su “cielo de palabras”.

 

La autora es profesora en la UPR en Bayamón

 

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