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“Duele mucho, mucho y hondo”

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Perfil de Autor

Por Alida Millán Ferrer

Publicado: miércoles, 12 de diciembre de 2018

Corría el runrún en la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) de que el representante a la Cámara Carlos Gallisá iba a dar el salto al Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y que Juan Mari Brás proponía que pasara a formar parte del Comité Central, como caído en paracaídas. A la mayoría de los y las fupistas de la época aquello nos cayó como un balde de agua fría. Unos que conocían su trayectoria decían que era un excelente compañero, a otros esto no les hacía ni fu ni fa y una buena parte, sencillamente, no aprobaba la propuesta, yo entre ellas. Ese cuento se lo hice a Carlos muchas veces, bueno, realmente cuando teníamos alguna diferencia, “total, si yo no te quería”, era la respuesta a mi derrota.

 

La vida, la lucha y el deber me llevó a compartir experiencias con uno de los mejores seres que he conocido. Comencé a conocer las cualidades de Carlos como negociador cuando él y Juan Mari me hicieron un cuento chino para que me fuera a estudiar a Cuba, yo acababa de llegar de Boston y Mari Brás le pidió que hablara conmigo y me convenciera. Creo que de tanto conversar con él en aquellos momentos, forjamos una amistad que dura hasta el sol de hoy. Fui su secretaria cuando pasó a ser el Secretario General del PSP, trabajé la tarima del Festival de Apoyo a CLARIDAD cuando él dirigía ese Comité, me trajo a dirigir el suplemento cultural En Rojo cuando fue el Director de CLARIDAD, finalmente, entre Galli y don Noel Colón me convencieron para dirigir el Semanario en 1997(mi primera vuelta). Trabajar junto a él no era fácil, Carlos tenía una forma de decir las cosas que parecía que nadie lo iba a mover de su posición; sin embargo, al rato podías notar que te había escuchado con atención y que incorporaba a sus argumentos parte de lo discutido o hablado. Era, sobre todo, un ser justo.

 

Siempre he dicho que me gustaría tener la habilidad y el verbo que tienen Mari Mari, Rafa Acevedo y Che Melendes para poner por escrito conocimientos, sentimientos y vivencias, sobre todo en momentos como éste, cuando la pena y el dolor no dejan a una pensar con claridad. Quisiera decir tantas cosas, tantas experiencias compartidas, que los y las lectoras pudieran conocer a cabalidad a ese compañero que hoy nos deja. Que sepan que con él se va una parte importante de la historia de Puerto Rico, que adoró a su Patria como adoraba a sus hijos e hijas, que tenía el más alto concepto de de la amistad, que su entrega por la libertad y la justicia de los pueblos fue inclaudicable, que siempre mantuvo su gran optimismo y convencimiento de que vamos a lograr la victoria. Que se enteren de que no le gustaban los reconocimientos, los halagos ni los homenajes, que se volvería a morir, esta vez de vergüenza, si viera este caudal de cosas buenas y bonitas que la gente ha dicho sobre él. Que le gustaban los boleros pero cantados por Santos Colón, que le encantaban los sándwiches de todo tipo, que no sabía bailar bien pero le gustaba la salsa, que le gustaba la poesía de Corretjer y Neruda, podía transar por la de Anjelamaría Dávila, porque vivió enamorado platónicamente de ella. 

Carlos era admirador de Betances, Albizu, del Che y Fidel, durante el tiempo que fue director de CLARIDAD, cuando una entraba a su oficina se encontraba de frente con una cita del Che que leía: “Qué importan los peligros o los sacrificios de un hombre, o de un pueblo cuando está en juego el destino de la humanidad”. Así vivió. 

Como te dije la última vez que te vi: En CLARIDAD vamos a estar bien.

Duele mucho, mucho y hondo, como dijo el poeta. Viejillo querido, te voy a extrañar un mundo.

 

Alida Millán Ferrer

Directora

 

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