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En Memoria: LAS HUELLAS DE CHARLIE

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Por Josefina Pantoja Oquendo

Publicado: martes, 14 de febrero de 2017

A Linda, Ana, Rebeca, Sergio, Doña Dora y Johnny

 

Para las personas que tratamos de mantener en alto las banderas del respeto por los derechos humanos, la libertad de nuestra Patria, el apoyo y acompañamiento de los sectores pobres y vulnerables, la pasada semana se caracterizó por una mezcla de sentimientos de alegría y tristeza. Como pueden imaginarse, la alegría provino de la llegada a su casa de nuestro amado y esperado prisionero político Oscar López Rivera. Las lágrimas de tristeza fueron provocadas por la temprana e inesperada partida del admirado amigo, querido compañero y distinguido abogado, Charles Hey Maestre. A pesar del nombre y primer apellido, un boricua de pura cepa que a los 61 años se trasladó a otro espacio luego de librar una dura batalla contra el cáncer, con la misma intensidad y valentía con las que asumió tantos retos en su vida.

Su juventud trascurrió entre Bayamón, donde lo reclaman como suyo pasados estudiantes de la Escuela Superior Agustín Stahl, y Estados Unidos. Hizo sus estudios universitarios en la Universidad de Princeton y obtuvo su diploma de abogacía en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Dicho sea de paso, era un fanático acérrimo de los Mets y pobre de quien mostrara en su presencia admiración por el equipo de los Yankees. Los vínculos de Charlie con esta su tierra eran tan fuertes que premiado con la beca Reginald Heber Smith otorgada a jóvenes graduados de Derecho para que su desempeño inicial fuera con poblaciones de escasos recursos económicos, hizo su primera incursión como abogado en las oficinas de Servicios Legales de Puerto Rico, en Carolina. Abridor de nuevos senderos fue uno de los pilares sólidos sobre los que se levantó el Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles. Esta entidad es recordada por sus combativas estrategias de litigación combinadas con el activismo para enfrentar prácticas del estado que violaban derechos individuales como el hostigamiento sexual de patronos y supervisores en talleres de trabajo y estudio. También alerta nuestra memoria la demanda por la persecución contra independentistas en el recordado caso de las Carpetas, como consecuencia del cual muchos de los que obtuvieron una reivindicación al prevalecer en la reclamación de daños, donaron parte de ella para que CLARIDAD pudiera comprar el edificio en el cual instaló sus operaciones. La participación de Charlie en la coordinación de trabajos, la litigación y búsqueda de fondos, áreas en las que se desempeñó con gran destreza y sabiduría, le ganaron fama al Instituto como una entidad que se ocupaba de garantizar el cambio social a través del Derecho.

Persona que gustaba de incursionar en diferentes escenarios el licenciado Hey Maestre se despidió del Instituto y pasó a la práctica privada la cual ejerció junto a varias compañeras como Adalina de Jesús, Nora Vargas, Judith Berkan. En el 2006 fue seleccionado para dirigir los destinos de Servicios Legales de Puerto Rico, entidad que le ofrece representación legal en el ámbito civil a personas de limitados recursos económicos. Su dirección le dio un nuevo brillo al Programa. Contribuyó a que se refrescara el desempeño de su personal mediante la obtención de nuevas propuestas para el área de educación especial, de justicia integral para las mujeres, de los consumidores y personas de mayor edad, entre otras. La visibilidad de la organización se hizo mayor a través de acuerdos colaborativos con otras instituciones y escuelas de Derecho. Evidentemente, Hey no había olvidado los compromisos contraídos como becario “Reggie” en sus inicios como abogado en la oficina de Carolina.

Cumplida su misión en Servicios Legales, en el 2016 inició otro esfuerzo conducente a garantizarles a las personas más necesitadas acceso a la justicia, meta de la que era propulsor desde sus estudios en Derecho. Fue así como junto al compañero José Enrique ( Quique ) Colón Santana trazó la ruta hacia lo que hoy es una realidad, la creación de la Fundación de Acceso a la Justicia. Allegandos fondos provenientes de los depósitos que los grandes bufetes y abogados de la práctica privada tienen que hacer de dinero que reciben en sus prácticas no relacionados con sus honorarios, las clínicas de las escuelas de Derecho, la Oficina Legal de la Comunidad y otras, han recibido y podrán continuar recibiendo importantes asignaciones para darle representación y entrada a los procesos legales a personas que no podrían pagarlos para situaciones como las demandas de ejecución de hipoteca.

Otro aspecto que sobresale en la vida del Lcdo. Hey Maestre son sus vínculos con fundaciones y organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos a cuyas directivas perteneció. Siempre utilizó sus contactos para el bien de Puerto Rico. Una de esas entidades fue el “Center for Constitutional Rights”. La humildad de nuestro amigo sirvió de cortina para impedir que se difundieran las excelentes relaciones que tenía, el aprecio del que era objeto y las muchas semillas que sembró para que las personas más vulnerables pudieran recoger frutos de justicia, equidad y paz. Si no hubiera sido por fotos que fueron parte de la celebración de su vida durante los días del velatorio y por los hermosos testimonios que allí se ofrecieron, no se hubiesen conocido los lazos de amistad que lo unían a la Jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Sonia Sotomayor, como tampoco mucha otra información que confirma su valor humano. 

El Lcdo. Hey Maestre tenía todavía mucho camino por recorrer en su trayectoria a favor de la justicia y la utilización del Derecho para remover las barreras del discrimen y la falta de equidad. Tuvo tiempo de conocer al querido compañero Oscar López Rivera cuando junto a la compañera Jan Susler le visitamos en la prisión en el 2015. Respaldaba su excarcelación fervientemente. Irónicamente coincidió la llegada de Oscar con el primer día de su velatorio. En lo personal y familiar pudo tener en brazos a sus tres pequeños nietos y ver la vida de sus dos hijas e hijo bien encaminadas. Tuvo siempre a su lado a Linda, su amada compañera por más de 40 años y a su mamá Doña Dora, una señora admirable. La vida de Charlie debe ser divulgada para que sea emulada por nuestra juventud. Una vida de compromiso con aquellas causas que nos harán una mejor sociedad; de respeto por la diversidad y de afirmación por la libertad Patria; una vida en la que se puede diferir con respeto sin abandonar los principios asumidos y que a pesar de las diferencias, el diálogo y la búsqueda de consensos nos permiten avanzar para alcanzar metas comunes. 

Hay mucha tristeza por haber perdido a Charlie físicamente, pero su recordada sonrisa y las enseñanzas que nos dejó en su hoja de vida nos motivarán a continuar sus luchas para rendirle homenaje. Su madre, esposa, hijas e hijo, hermano, deben estar desbordantes de orgullo por las huellas que nos dejó para seguirlo.

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