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Oscar está en casa

José López, Jan Susler, Carmen Yulín Cruz, Clarisa López, Luis Gutiérrez y Melissa Mark Viverito.
Foto por: ALINA LUCIANO/Claridad
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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 14 de febrero de 2017

No fue la bienvenida que queríamos, la que esperábamos darle, muchísisimo menos la que se merece. Pero ante todo ya desde este jueves 9 de febrero, unos minutos pasadas las 4:30 de la tarde, Oscar López Rivera regresó a su patria luego de injustos 35 años en prisión. ¡Oscar, bienvenido a casa!. 

La noticia sin confirmar corrió como pólvora desde el día antes, ya en la mañana algunos medios la daban por confirmada, así que desde casi las tres de la tarde miembros de la Prensa y militantes independentistas, algunos exprisioneros políticos acudieron al aeropuerto Luis Muñoz Marín, en Carolina con toda la genuina y buena intención de recibirle, de dejarle saber una vez más sus respetos y admiración. Muchos comentaban que sabían que Oscar no podía dar declaraciones, que era cuestión de sonreírle, alzar la mano y dejarle saber ‘aquí estamos Oscar’. 

La falta de información mantuvo a los presentes, prensa y militantes de un lado a otro por las puertas de salida de pasajeros en el sótano del aeropuerto. Mientras la mayor parte de los asistentes se encontraban en el sótano frente a una de las salidas principales, a su llegada Oscar fue sacado por el segundo piso y solo unos cuantos del grupo que se congregó alcanzó a verlo de espaldas cuando salía. Ningún miembro de la prensa que fue con el propósito expreso de cubrir el histórico acontecimiento logró verlo y mucho menos tomarle fotos. 

De esas coincidencias del destino la joven salvadoreña, Meliza Alvenga, quien llegó a la isla para participar de una reunión de la Confederación Panamericana de Esgrima (CPE) logró ver al patriota puertorriqueño y hasta tomar una foto al grupo de espaldas. A preguntas de CLARIDAD Alvenga, quien es ayudante del Ministro de Defensa de El Salvador, muy sonriente contó que le había dado seguimiento a la noticia de Oscar desde el anuncio de la conmutación “pero jamás me imaginé que lo iba a ver”. 

López Rivera llegó acompañado por su hija Clarisa, el congresista Luis Gutiérrez, su abogada Jan Susler, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz y la asambleísta municipal de la ciudad de Nueva York, Melisa Marck Viverito. El grupo salió del aeropuerto a toda prisa para dirigirse a la casa de Clarisa, donde ahora también vivirá su padre. 

 

El largo día de un nuevo amanecer

No fue hasta las ocho de la noche en una conferencia de prensa celebrada en el Coliseo Roberto Clemente en que la Prensa y el pueblo de Puerto Rico vino a conocer los pormenores de por qué se trató de ocultar el regreso del patriota a su isla y la manera tan atropellada en que fue sacado del aeropuerto. 

En la conferencia encabezada por la Alcaldesa, ésta narró que desde el martes (7 de enero) ella y Clarisa estuvieron en Chicago y este jueves viajaron a la prisión en Terre Haute, Indiana, ella, Clarisa, Gutiérrez, Susler, Marck Viverito y Alejandro Molina, este último coordinador del Boricua Human Rights NetWork (BHRNW). Solo fueron hasta la prisión a recoger a Oscar a las cinco de la mañana el congresista Gutiérrez, Clarisa y Susler, de regreso al hotel emprendieron el camino de una hora para llegar a Indianápolis, donde tomaron un vuelo a Charlotte Kentuky y de ahí otro vuelo hacia San Juan. “Este primero es un triunfo de una vida dedicada al amor y una vida dedicada a la patria y es el triunfo de Oscar López Rivera por haber resistido 35 años”, fueron parte de las expresiones de la alcaldesa. 

Mientras el congresista Luíz Gutiérrez, reveló que en una reunión con López Rivera en la cual participaron todos los presentes en la conferencia de prensa, fue Oscar quien le pidió que interviniera en el proceso para facilitar su salida. A esta petición le escribió una carta al Alcaide de la cárcel y el martes habló con él y le dijo que estaba en la mejor disposición de facilitar el transporte de Oscar a Puerto Rico incluyendo pagar los gastos de viaje, aun cuando esto último es responsabilidad del Buró Federal de Prisiones (BFP). Gutiérrez dijo que le preguntó al alcaide si iba haber guardias como suele suceder con el transporte y éste le contestó que le “iba a entregar la custodia de Oscar”. Todo esto ocurrió entre el lunes y martes de la primera semana de febrero. 

Gutiérrez, quien es representante por el cuarto distrito de Illinois, destacó que hubo que guardar la “discresión” durante ese prcoeso, “es muy peligroso muchas veces en la prisión que otros prisioneros sepan de tu condición y cuándo tu vas a salir, de hecho Oscar no le dijo a nadie en la cárcel hasta esta mañana saliendo que él se iba, ni a sus compañeros más queridos”, y recalcó que hubo que mantener la discreción “porque al final de cuenta todo lo que más importa es la seguridad de Oscar, su integración con su hija, con su familia y con su patria”. 

 

La discreción, el bajo perfil

“La alegría que sentimos hoy es casi incontenible es un logro tremendo y es un logro que tenemos que proteger”, expresó por su parte la licenciada Susler. Explicó que López Rivera está todavía bajo la custodia del BFP y que se encuentra bajo arresto domiciliario y que la condición mayor que le solicitaron cumplir para poder salir bajo arresto domiciliario es que mantega un “perfil bajísimo”. Susler contó que cuando el supervisor del Buró de Prisiones le pidió que Oscar tenía que mantener un bajo perfil, le reaccionó “good luck with that” y agregó, “porque Oscar es una figura pública es imposible el pueblo tiene una sed y tenemos que dejarlo saber”. 

La veterana abogada quien ha trabajado en la defensa legal tanto de Oscar como de los otros 14 miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) hizo un llamado a que; “lo que tenemos que hacer es pedirles paciencia, Oscar no puede entrevistarse hasta el 17 de mayo por favor ni lo pidan, nos dijeron ya que no puede hablar con la prensa, no puede enviar mensajes y el insistir que lo haga puede perjudicarlo”. 

En tanto su hija Clarisa apeló a la prensa y al pueblo a que respeten su privacidad para que su padre pueda cumplir con las condiciones de arresto domiciliario. “Tenemos que procurar que estos noventa y pico de días mi Papá permenezca en casa, que sienta el calor del pueblo puertorriquenno poco a poco, mi Papá va a poder abrazar, agradecer, entrevistarse con cada una de las personas que así lo solicite pero en estos momentos no podemos, haré todo lo posible por proteger a mi viejo ayúdenos, lo tenemos en casa no se desesperen el 17 de mayo comienza la fiesta grande, mientras estamos en la pequeña”.

 

Un prisionero especial

Aun cuando el gobierno de Estados Unidos no ha querido reconocer públicamente que Oscar López Rivera es un prisionero político, el trato que ha recibido durante todo su encierro y ahora con el procedimiento tras la conmutación de su sentencia por el presidente Barack Obama, así lo reconoce. En la conferencia de prensa a una pregunta de AP, Susler apuntó que era “extremadamente inusual” que un prisionero en custodia de EE UU recibiera visitas de un Alcalde, Legisladores de la ciudad de Nueva York, de un Congresista, de un Arzobispo y de un Gobernador de Puerto Rico, “quiero decir que Oscar era obviamente un prisionero bien inusual en custodia de los Estados Unidos y ellos sabían eso, lo sabían y muchos de los oficiales que eran responsables de su custodia, y lo transferían a otras prisiones y cuando volvían y lo veían decían ‘ay López todavía sigues aquí’, o sea sintiéndose mal por él, era muy inusual”.

La abogada reiteró que aun cuando EE UU nunca ha reconocido que Oscar y sus compañeros son prisioneros políticos el trato que recibieron era muy distinto. Dio como ejemplo que en el 1998 cuando a Oscar lo transfirieron de una prisión de súper seguridad máxima, a una prisión máxima de seguridad regular hicieron lo que llamaron una “variable de manejo especial” lo que significaba que cada dos horas tenía que reportarse a un oficial. Esta condición que se suponía durara 18 meses duró más de 18 años, incluso después de conmutada la sentencia.

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