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Dunkirk: el triunfo humanitario en una batalla perdida

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Por María Cristina

Publicado: martes, 22 de agosto de 2017

Director y guionista: Christopher Nolan; cinematógrafo: Hoyte Van Hoytema; elenco: Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Mark Rylance, Tom Hardy, Jack Lowden, Kenneth Branagh, James D’Arcy, Harry styles, Johnny Gibbon.

 

¿Cómo clasificar una historia de guerra que sin intencionarlo nos ofrece esperanza, fe en el ser humano, fraternidad que cruza nacionalidades, soldados como hijos y hermanos de algún familiar, amigo o vecino? Para los(as) que nos oponemos a la bestialidad de las guerras donde matar al supuesto enemigo es primordial para “ganar”, y para quienes creemos que la verdadera definición de guerra es muerte, Dunkirk es verdaderamente una celebración de la vida antes de lo que se convertiría en algo peor aún que la matanza de la 1era Guerra Mundial (1914-1918). El marco histórico puede no ser imprescindible —como tampoco lo fueron en el hermoso y doloroso filme de 2007, Atonement, y en el episodio “The White Feather” de 2002 en la serie Foyle’s War— por contar historias basadas en los personajes que componen ese momento. Pero integrar las fuerzas en pugna en 1940, trazar los mapas de las batallas (parte de la guerra de Francia de los Aliados que termina en Dunkerque, Bélgica) y saber el sentir del pueblo británico, especialmente el que representa la Cámara de los Comunes y no la de los Lords, con Winston Churchill como Primer Ministro nos da conocimiento esencial y enriquece el desarrollo de los personajes. 

Aunque menciono desarrollo de los personajes, en verdad ésta es una historia colectiva (como lo fue The Longest Day en 1962 en su recreación de D-Day), donde no hay protagonistas ni antagonistas pero sí decenas de historias individuales: el soldado que sobrevive una encerrona para luego encontrarse en una playa con soldados que esperan un barco que los traslade a Inglaterra; las constantes evacuaciones cada vez que los aviones alemanes atacan las embarcaciones; las decisiones de embarcar primero a heridos ingleses y dejar para último a los soldados belgas y franceses que también compartían la misma defensa; el soldado “shellshocked” que rehúsa volver a Dunkirk cuando es rescatado de las aguas cercanas; los pilotos que retan a los aviones alemanes para proteger las embarcaciones de sus soldados en retirada; los botes de pesca o placer de todos los tamaños que se lanzan al mar en busca de “sus muchachos” varados en las playas de Dunkirk.

 El director y guionista, Christopher Nolan (Memento, Insomnia, y tres filmes de Batman), no pretende dar un cuadro heroico de esta derrota para así justificar la pérdida de 3,500 ingleses (además de 1,000 civiles en los pueblos aledaños y 18,000 franceses) en la cabeza de playa de Dunkirk. En las breves historias que presenta lo más importante es sobrevivir. Si esto significa hacerse pasar por inglés porque los franceses no son prioridad para el primer rescate, es tan válido como los heridos que son evacuados primero. Si haber pasado por la experiencia de ser bombardeado por tierra, mar y aire significa no querer volver al campo de batalla, eso es igual de válido que los capitanes de las embarcaciones privadas que se lanzan al mar a rescatar a los soldados desconocidos que esperan en la playa. Rescatar lo posible (y a veces imposible) y sobrevivir son las únicas maneras de enfrentar la guerra y su maquinaria de la muerte.

Nolan describe su historia como una carrera contra el tiempo: ¿cómo rescatar a estos soldados y embarcarlos a Inglaterra antes de que los alemanes decidan aniquilar a todas las tropas por aire y tierra? Logran hacerlo en nueve días con múltiples pérdidas pero grandes logros por poder rescatar 338, 226 de más de 400,000 soldados. El filme juega con el tiempo al variar su duración entre lo que acontece con los ataques aéreos, la espera y lento rescate de las tropas en la playa y la flotilla de voluntarios (861 de las cuales 243 fueron hundidas) que recogen a los soldados en el mar y en las cercanías de la playa. Por eso las historias nunca se detienen ya que eso equivaldría a no lograr su propósito de supervivencia y rescate. El director escogió hacer su filme en formato de 70mm y verlo en las salas IMAX es toda una experiencia aparte.

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