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#GranGraduación2017: “de los estudiantes, para y por los estudiantes”

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 22 de agosto de 2017

Finalizar un grado académico en la Universidad de Puerto Rico no es cáscara de coco. Tras un proceso huelgario que se extendió por 72 días, los graduandos del recinto riopedrense no merecían más que una celebración por los logros obtenidos. Como la administración de este recinto quiso castigar al estudiantado por liderar una lucha de país, le dio la espalda totalmente a la organización de la colación de grados. Pero para echarse encima la Gran Graduación 2017, como la denominaron, estuvieron siempre dispuestos los miembros del Consejo General de Estudiantes del recinto, único del sistema UPR que no contó con una ceremonia oficial. 

Según la organización estudiantil, que armó esta ceremonia simbólica a base de donaciones, unos dos mil graduandos fueron partícipes de los actos. En la sección de la mañana, específica para las facultades de Ciencias Naturales, Humanidades y Estudios Generales; las escuelas de Derecho y Comunicación; y la Escuela Graduada de Planificación, luego del desfile de estudiantes y ante unas gradas repletas de familiares, la presidenta del Consejo, Wilmarí de Jesús, soltó la expresión: “Anda, y decían que no se podía hacer graduación” para comenzar su discurso, el cual fue aplaudido en varias ocasiones. 

Haciendo hincapié en la invitación que se le hizo a la administración y la falta de respuesta por parte de ésta, la presidenta pasó a saludar “a quienes realmente importan: los graduandos y graduandas”. Aprovechó el saludo para reconocer la importancia de la presencia de familiares, profesores y profesoras y empleados no docentes en la experiencia universitaria de cada estudiante. Cabe mencionar que, aunque la tanda matutina contó con un puñado de profesores, pudo haber sido mucho mayor la asistencia de este sector, así como la de los empleados no docentes. 

A pesar de que inundaba la felicidad de estar allí en el Coliseo Roberto Clemente – prestado para la actividad por el Municipio de San Juan – celebrando la culminación de una etapa académica, la presidenta ofreció un mensaje muy consciente del país en crisis al que se enfrentan los recién graduados. Por eso, hizo un llamado a no olvidar los propósitos de la pasada lucha estudiantil, “a no dejar que la historia nos desaparezca”. 

Con la misma firmeza que la presidenta del Consejo, la exvicepresidenta de Asuntos Estudiantiles, Margarita Villamil, expresó en su discurso la indignación que puede sentir cualquier puertorriqueño al presenciar cómo la propia administración universitaria se hace cómplice de los planes de desarticular y desaparecer la universidad pública del país. 

Muy segura de que ser la oradora principal de esa ceremonia “tenía un precio” y reconociendo que para ella era más importante celebrar con el estudiantado que tener “un puesto de confianza”, Villamil se dirigió a la administración: “Estimada administración ausente que probablemente nos estás viendo… No es posible ser símbolo de educación universitaria del país mientras aplauden los recortes al presupuesto universitario. No atreverse a hacer la diferencia cuando más se necesita es un acto de cobardía”. 

La organización de este evento estuvo plagada de gestos de solidaridad. En vista de que la administración tampoco permitió que la banda y el coro del recinto amenizaran en tan importante ceremonia, la pianista Brenda Hopkins y su conjunto de jazz, así como una delegación de la Tuna Bardos homenajearon a los graduandos. Una representación del Coro comoquiera entonó el himno de la Universidad al finalizar los actos. 

Entre los objetivos académicos universitarios está formar estudiantes con pensamiento crítico. Sin embargo, a los estudiantes del recinto de Río Piedras se les privó de un acto oficial de graduación por utilizar este criterio y tomar postura ante la situación social que enfrenta el país. Indudablemente, contra viento y marea, lo que vivieron los graduandos el pasado miércoles 17 de agosto en el Coliseo Roberto Clemente fue un hecho tan simbólico como histórico. No resta más que extender una felicitación doble al Consejo de Estudiantes del recinto riopedrense: una por encarar con tesón a la administración y otra, por asumir el reto de graduar simbólicamente a miles de estudiantes.

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