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La receta de budín de pan que se perfeccionó en una cárcel

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Por Vanesa Baerga

Publicado: martes, 14 de febrero de 2017

Café Colao es una parada indispensable en el Paseo Boricua de Chicago. Se trata de un café que se especializa en dulces, postres, avena de coco, sándwiches y por supuesto, café colado. Al abrir la puerta, el olor a café y la música tropical te atrapan brindando un sentido de familiaridad. Desde este pasado verano, el exprisionero político puertorriqueño Carlos Alberto Torres y su esposa Wanda Colón López – sobrina de Oscar López Rivera, administran este café, que es un punto de encuentro entre los vecinos y trabajadores de este enclave puertorriqueño. 

“Como Wanda es tan creativa, siempre estamos buscando ideas nuevas para productos,” sostuvo Torres, y añadió que están considerando ofrecer nuevos productos además de los dulces y panes que hay en el menú actual. 

Y es que este ceramista de profesión se ha relacionado con el pan desde muy joven. Durante sus primeros años universitarios en la Universidad del Sur de Illinois (Southern Illinois University), donde estudiaba sociología, trabajó en una pizzería en donde aprendió a trabajar la masa de pan. Allí le cogió el gusto a la cocina, y cocinar se convirtió en su pasatiempo para compartir con amigos. Incluso, cuando estuvo en clandestinidad durante los cuatro años antes de su arresto el 4 de abril de 1980, preparó pizzas para sus compañeros. “Cuando estábamos clandestinos, si teníamos hambre en vez de ir a una pizzería la hacíamos nosotros,” sostuvo Torres, de 64 años, quien junto a una decena de compañeros que estuvieron vinculados al grupo clandestino Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), fue convicto por conspiración sediciosa a principios de la década de los ochenta.  

Una vez en prisión, a los 4 o 5 años de estar preso se abrió una plaza como encargado del pan en la cocina de la prisión. “Yo miraba hacia el futuro y me decía: tú quieres desenvolverte en algo, y la cocina es creativa,” recordó. 

Al prisionero que originalmente ejercía de panadero lo habían trasladado a otra prisión, y así fue que quedó la posición vacante. Todos los presos tienen que trabajar en prisión, y a Torres le interesó la plaza porque entre otras cosas, él se había convertido a vegetariano en la cárcel y trabajar en la cocina era la única manera que tenía de poder controlar mejor lo que comía, y porque además era un trabajo creativo que lo estimulaba. “Tenía ventajas personales porque podía mantener mi dieta vegetariana. Como panadero tenía acceso a todo,” sostuvo. 

Durante 12 años de los 30 años y casi 4 meses que estuvo preso, fue el encargado principal de hacer el pan en la prisión que estuvo en Alabama. Entre él y un ayudante se encargaban de confeccionar el pan que comían alrededor de 1,200 presos de desayuno, almuerzo y cena. “Era mucho trabajo, pero a mí me gustaba,” sostuvo. 

Como tenía que estar el día entero en la cocina preparando pan, aprovechaba para experimentar recetas. Y así fue que pudo refinar su receta de budín de pan. 

Se hizo experto en budín de pan, el cual hacía por su cuenta para compartir con sus amigos confinados “un poco de Puerto Rico,” dice. 

Cuando estaba preso él quería hacer diferentes tipos de panes, más saludables, como integrales o de avena. Aunque muchas veces no contaba con la aprobación de los demás presos. Por eso, decidió no decirles exactamente los ingredientes. 

“Los hacía más saludables y no lo decía. O les decía una leyenda. Por ejemplo, la primera vez que hice oatmeal bread, yo les decía: Listen, I made prairie bread. En la mística de la historia americana la pradera simboliza cuando ellos conquistaron esta tierra. Así que tiene un elemento histórico. Este era el mismo pan de los primeros (colonos) que vinieron a este país. Pero era mentira, me lo inventé yo,” rememora mientras remueve los ingredientes del budín de pan que le toca preparar.

Torres salió de la prisión en Pekín, Illinois un 26 de julio de 2010, y la primera parada fue en la comunidad puertorriqueña de Chicago donde tuvo un recibimiento efusivo de la comunidad. El 29 de julio de 2010 llegó a Puerto Rico, estableciéndose en San Sebastián. Allí trabajaba en su taller de cerámica para vender sus piezas en las tiendas del Viejo San Juan y las ferias a través de la Isla. Además, enseñaba cerámica. En el verano de 2016, Torres y su esposa se reestablecieron en Chicago. 

 

Oscar López Rivera

Este pasado 17 de enero, día que se anunció la conmutación de la pena de Oscar López Rivera, Torres estaba amasando pan en la cocina de su negocio cuando su esposa le dio la noticia. “Ojalá que venga aquí, es mi amigo. Hay unas cualidades que uno le atribuye a los verdaderos líderes, y Oscar está en esa categoría. Un hombre de visión, de compromiso, una persona que toda su vida ha puesto sus principios frente a la conveniencia física de él,” señaló. 

En 1999, el ex Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, le ofreció clemencia a la mayoría de los prisioneros políticos puertorriqueños, excepto a Torres y a su excompañera Haydeé Beltrán. A López Rivera se le ofreció clemencia, condicionada a cumplir diez años adicionales. López Rivera la rechazó por no haber incluído a Torres y a Beltrán. 

“Cuando él le dijo a esa gente no quiero la conmutación, ¿tú sabes el valor y la visión que se necesita? Yo le rogué que aceptara. Para mí era straightforward, no me van a soltar. I don’t like it, but I’m happy for everybody else. Imagínate que estás en el Titanic, se hunde el barco y toda tu familia está en el lifeboat. ¿Qué tú piensas? Tú dices: Man, thank god they made it. I’m not happy ‘cause I’m not gonna make it, but they made it.”

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