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Represalias contra peloteros boricuas

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Por Elliott Castro Tirado

Publicado: miércoles, 5 de abril de 2017

Aunque no lo acepten públicamente, varios equipos de Grandes Ligas han tomado represalias contra peloteros puertorriqueños que participaron en el Clásico Mundial de Béisbol. Lo único que hay que hacer es revisar los casos uno por uno.

Obviamente, con los peloteros establecidos como Yadier Molina y Carlos Beltrán nadie se mete, como tampoco lo hacen con jóvenes que ya brillan con luz propia como Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier Báez, que fueron el corazón de nuestra escuadra.

Aun los analistas más conservadores ubicaban en unos treinta la cantidad de puertorriqueños activos al comienzo de la temporada de 2017, pero la cifra se quedó en veinte con uno adicional en la Lista de Inactivos.

 

Siempre hay más receptores boricuas

La receptoría sigue siendo la posición con mayor presencia boricua con seis. Al anunciar la extensión de su contrato por tres años adicionales, el receptor de San Luis, Yadier Molina se mantiene al más alto nivel de reconocimiento en su juego. Su capacidad para batear líneas (.303) ha sustituido la fuerza de hace unos años y se espera que recupere la precisión de su brazo, tras una caída durante el 2016, a menos de la mitad de su promedio de fusilados por vida.

Los directivos de Cleveland se quejaron de que Roberto “El Bebo” Pérez no vio suficiente acción durante el Clásico, lo que supuestamente atrasó su entrada a la condición óptima de juego. Aunque bateó un montón en la post, parece que todavía no creen que su mejoría ofensiva sea real, por lo que planifican entregarle la defensa diaria al brasileño Yan Gómez.

Nuestro tercer receptor en el Clásico fue René Rivera, quien repite como reserva de los Mets, tras haber promediado .227 en 57 juegos.

Por su parte, Martín “Machete” Maldonado, se supone sea el regular en Anaheim, adonde llegó en cambio de Milwaukee, tras haber trabajado en 76 partidos de forma eficiente detrás del plato.

Boston apuesta a la salud de Christian Vázquez, lo que automáticamente le ganaría mucho más tiempo de juego. En 57 encuentros, bateó .227.

Finalmente, Geovanny Soto busca reverdecer laureles en Anaheim adonde llegó procedente de los Medias Blancas, tras una larga zaga de lesiones que ha minado su rendimiento.

 

Se quejaron de T. J. y de Vargas

Durante el Clásico T. J. Rivera probó ser un excelente defensor de la inicial, posición en la que tenía un solo juego de experiencia en las Mayores. Pero una vez más, su bate le abrió espacio, al promediar .333 en poco más de cien turnos, aunque se quejaron de que no habían practicado lo suficiente en las posiciones en que el equipo piensa utilizarlo más en la campaña.

A Kennys Vargas, por el contrario, le achacan su falta de condición a su poco juego en el Clásico, en el que apenas tuvo nueve turnos. En las Mayores, subió y bajó, pero tampoco pudo consolidarse y solo bateó .230 en 47 juegos. Por eso, Minnesota lo bajó, supuestamente hasta que adquiera mejor ritmo ofensivo.

Por el contrario, los Gemelos premiaron a Eddie Rosario, quien tuvo un gran desempeño, pues además de promediar .316, reafirmó su condición de poseedor de un cañón por brazo, lo que le ha valido estar entre los líderes en fusilados entre los jardineros de las Mayores.

Por su parte, al joven lanzador de 22 años, José Orlando Berríos le dicen “La Máquina” y no es por casualidad, sino por el poder de su recta. De forma contradictoria, Minnesota no quería explotarlo demasiado en el Clásico y sin embargo, se quejaron del poco uso que le dimos. El resultado neto fue que también lo bajaron.

 

Doloroso el caso de Seth Lugo

Un caso doloroso es el de Seth Lugo, a quien en su quinta campaña en las Menores, los Mets lo subieron cuando implosionó buena parte de su cuerpo monticular. Lo usaron de abridor y relevista y tuvo marca de 5-2 y excelente efectividad de 2.67.

En el Clásico, Seth (2-1) fue el único que abrió tres juegos, debido a las limitaciones impuestas a nuestros brazos jóvenes. Tras una salida discreta en su regreso, dicen que tiene el “brazo cansado”, por lo que debe mantenerse inactivo por al menos diez días, con el riesgo de perder su posición con el equipo grande.

Por otro lado, un vocero de Cleveland se quejó del uso que se le dio en nuestro equipo al relevista Joe Colón, tras tildar su permiso como un “cálculo incorrecto” (miscalculation). Aunque lanzó en cuatro de los siete encuentros de la escuadra boricua, también se quejan porque “esperaban mayores responsabilidades, “por lo que perdió su posición ante otro de los aspiantes a relevistas”. A Colón también lo bajaron.

Los directivos de Tampa Bay nunca hablaron claro sobre lo que esperaban respecto a José de León, otro tirador meteórico, que también comienza en las Menores.

Jorge López (24), Giovanny Soto (25) e Hiram Burgos se tomaron tazas de café en las Mayores y ahora luchan por establecerse, del mismo modo que Joe Jiménez (22), otro que ponchó más de uno por entrada. Finalmente, algo vieron los Cachorros en el brazo de Miguel Mejías, a quien firmaron a los 27 con contrato de liga Menor, tras haber trabajado en Japón.

Finalmente, kike Hernández tendrá trabajo en las Mayores, mientras mantenga su eficiencia defensiva, algo que no parece suficiente para Reymond Fuentes, al que Arizona bajó, supuestamente por su pobre ofensiva en el Clásico.

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