Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

El día que las mujeres se tiraron a la calle

Ver foto galeríaVisita la foto galería (2)
Perfil de Autor

Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 14 de marzo de 2018

"Mire a la compañera que está a su lado, a la que está detrás. Dígale que es una mujer brava”, así comenzó Lourdes Torres un mensaje en representación de la Coalición 8 de marzo, en la pasada marcha del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Este año, la Coalición 8 de marzo esbozó las actividades basándose en cuatro ejes temáticos: servicios médicos accesibles, educación de calidad y libre de costo, viviendas seguras y cero machismo.  Parte de esos reclamos, que se habían delimitado en una asamblea de mujeres celebrada el año pasado, fueron planteados nuevamente por la Colectiva Feminista en Construcción la mañana del jueves en los adentros del Capitolio. 

Asimismo, Amárilis Pagán, de Proyecto Matria, ofreció un mensaje una vez la marcha llegó a su destino. Allí, justo donde el pasado 1 de mayo quedó aplacada una victoriosa manifestación de pueblo, la portavoz dijo: “organizadas podemos romper mucho más que los cristales de la Milla de Oro, podemos romper el sistema capitalista que nos oprime cada día”. 

“Que el Gobierno haga para lo que se le paga, que es para garantizar los derechos económicos de todas las mujeres de nuestra isla; que los servicios esenciales como la energía eléctrica, agua y educación sigan siendo operados desde el Estado, uno que no sea neoliberal, sino que respete los derechos humanos; que se audite la deuda; que se elimine la Junta de Control Fiscal; que se derogue la Reforma Laboral”, fueron otras de las exigencias que movieron a las mujeres a manifestarse y a representar a las que no pudieron hacerlo. 

La marcha, que agrupó a cientos de mujeres, todas con la diversidad en su máximo esplendor, fue la más concurrida tras el paso del huracán María. No era para menos. Antes del fenómeno atmosférico, el país se nos derrumbaba encima; ahora, está en el suelo, resucitando un día a la vez gracias a las gestiones de base comunitaria que se han desbordado a través de toda la Isla. 

Ciertamente, las mujeres puertorriqueñas han sido las cabecillas de un sinnúmero de esas gestiones comunitarias, aun cuando las tareas domésticas, la crianza de los(as) hijos(as), el sostenimiento de la familia y la responsabilidad laboral también les comprometen el tiempo diario. 

Antes de que la marcha comenzará su rumbo por la avenida Luis Muñoz Rivera en Hato Rey, desde el Departamento del Trabajo hasta la Milla de Oro, Eva Prado, del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico, advirtió que este año las mujeres se juntaban bajo el lema “Paramos para construir una mejor vida”. Así, dio paso al mensaje de Lucy Cruz, presidenta del G-8, organización que agrupa a las comunidades del Caño Martín Peña. 

En su intervención, Cruz realzó a las mujeres que luchan desde la comunidad “por la justicia social y ambiental para mejorar las condiciones de salud, vivienda y educación”. Por eso, destacó la imagen de la mujer en las luchas contra las cenizas de carbón en Guayama y Peñuelas, la incineradora de Arecibo, las minas de Adjuntas, las torres de comunicación en el barrio Mariana en Humacao y el dragado del Caño Martín Peña.

“Reconocemos que nosotras las mujeres somos la mayor fuerza laboral del país, las que más estamos al frente de los movimientos de acción social, incluyendo los de justicia ambiental y la salud. Sin nosotras, Puerto Rico no se hubiese levantado luego de los huracanes Irma y María”, dijo Cruz al micrófono. 

Acto seguido, Verónica Figueroa, ex líder estudiantil que junto a dos féminas más enfrentan un pleito judicial por un proceso de la huelga universitaria del año pasado, abogó por la educación pública del país, que enfrenta los golpes de una Reforma Educativa que pretende privatizar las escuelas por medio del método chárter. 

“Hoy, somos tres estudiantes las que estamos siendo criminalizadas por el Estado por luchar por una educación pública accesible y de calidad para todas. Las estudiantes y las educadoras paramos para que el Estado detenga la criminalización en contra de quienes buscamos construir una vida digna”, expresó previo a iniciar la marcha. 

“Keleher tiene un montón en los bolsillos mientras las maestras que nos han hecho las mujeres que somos ganan una miseria y tienen que dejar el pellejo en las escuelas y en la calle”, continuó la joven en aras de reconocer que la manifestación incluía el reclamo de una educación pública, accesible y de calidad. 

De hecho, durante toda la semana las educadoras de distintos sectores efectuaron manifestaciones para visibilizar sus reclamos, que deberían ser los del pueblo completo porque el neoliberalismo desatado afecta a toda la población. Así esto, el pasado viernes 9 la Comisión de la Mujer del sindicato magisterial Educamos invitó al conversatorio la Mujer en el sindicato. De igual forma, el sábado 10 la Comisión de la Mujer de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR) marchó en el pueblo de Naranjito en reclamo por la libertad de las prisioneras puertorriqueñas Ana Belén Montes y Nina Droz. 

La agenda del 8 de marzo contó con una concentración frente al Tribunal Federal en la calle Chardón mientras adentro leían la sentencia de la compañera Nina Droz. El grupo Amigos y familiares de Nina Droz fue uno de los que se integró al gran colectivo multisectorial que marchó por la Muñoz Rivera pasadas las 3:00 de la tarde. 

Los grupos participantes de la marcha fueron: Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora,Centro de la mujer dominicana, Colectivo Ilé, Colegio de Profesionales de Trabajo Social, Comisión de Asuntos de la mujer del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, Comité Amplio para la Búsqueda de la Equidad, Comuna Caribe, Coordinadora Paz para la Mujer, Educamos, Frente Socialista, Jornada Se Acabaron Las Promesas, Juventud Hostosiona, Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores, Partido Independentista Puertorriqueño, Taller Salud, Taller Tambuyé. 

“Nosotras estamos aquí por las compañeras que nos precedieron, por las que estamos y por las que vienen. Luchamos por el país y la vida que merecemos”, fueron las palabras que se quedaron en la Milla de Oro, junto a la combatividad de los tambores que allí sonaron y a la sororidad de esa tarde.

  (0) Comentarios




claritienda La Mordaza